El desconocido pueblo de Aragón a orillas de un embalse y rodeado de piscinas naturales
Esta localidad situada en la Comarca de la Hoya de Huesca es perfecta para refrescarse

El desconocido pueblo de Aragón a la orilla de un embalse y rodeado de piscinas naturales. / GOOGLE
El calor ha hecho acto de presencia este mes de mayo en Aragón con temperaturas más propias del verano que de la primavera. Los cerca de 40 grados que se han registrado esta semana en la capital aragonesa, junto con las primeras noches tropicales de la temporada, han llevado a muchos aragoneses a buscar refugio en piscinas, ríos, embalses y pozas donde dar una tregua al cuerpo frente a la subida del mercurio.
La comunidad cuenta con numerosos embalses y piscinas naturales perfectas para refrescarse cuando aprieta el calor. Algunas de ellas son ya muy conocidas y, en los últimos años, han sufrido una creciente masificación durante los fines de semana y los días festivos. Sin embargo, todavía existen parajes menos concurridos en los que es posible disfrutar de un buen chapuzón en contacto con la naturaleza con algo más de tranquilidad.
Un claro ejemplo es Santa María de la Peña, un pequeño pueblo situado a orillas del embalse de La Peña y rodeado de piscinas naturales ideales para refrescarse. Esta coqueta localidad de apenas una veintena de habitantes pertenece a la comarca de la Hoya de Huesca y al municipio de Las Peñas de Riglos. Se encuentra a unos 40 kilómetros de Huesca, a los pies del imponente macizo de los Mallos de Riglos, un enclave que atrae cada año a escaladores, senderistas y observadores de aves de toda Europa.

El pueblo de Santa María de la Peña, a orillas del Embalse de la Peña, en Huesca. / AYUNTAMIENTO DE LAS PEÑAS DE RIGLOS
Un pueblo de esencia tradicional junto al embalse de la Peña
Este pequeño pueblo ofrece una de las mejores vistas del Embalse de la Peña. Desde sus inmediaciones puede contemplarse cómo se funden en el pantano las aguas del río Asabón, por el oeste, y las aguas del río Gállego, de origen pirenaico, por el este. El resultado es un paisaje de gran belleza, en el que el azul del agua contrasta con las paredes de roca, los bosques de ribera y las montañas que rodean el entorno.
Además de ser un lugar perfecto para desconectar, Santa María de la Peña es una buena opción para quienes buscan una escapada tranquila. Situado en lo alto de un promontorio, pasear por el casco urbano es adentrarse en un entramado de calles tranquilas y casas de arquitectura tradicional.

Iglesia románica de Santa María de la Peña, en la provincia de Huesca. / AYUNTAMIENTO DE LAS PEÑAS DE RIGLOS
El pueblo atesora además varias joyas culturales, como la iglesia románica del siglo XIII dedicada a San Sebastián y Santa María. En los alrededores del pueblo, destaca también el famoso puente metálico sobre el embalse de La Peña, construido a principios del siglo XX junto con el pantano y convertido en una de las imágenes más reconocibles de este rincón oscense.
En uno de sus extremos se encuentra la ermita de la Virgen de la Peña. En realidad, se trata de una construcción reconstruida, ya que la original quedo inundada por las aguas del embalse, lo que recuerda la transformación que vivió la zona con la construcción del pantano. Santa María de la Peña es también un destino interesante para los amantes de los deportes acuáticos. En las tranquilas aguas del embalse se pueden realizar rutas en piragua o practicar paddle surf.

Pozas de Samper Bajo o de Bergosal, junto al barranco de Paternoy. / GOOGLE / JÉRÉMY BERNARD
Las pozas de Bergosal, ideales para un paseo cerca del pueblo
Muy cerca del embalse de La Peña y de Santa María de la Peña se encuentra el barranco de Paternoy, punto de partida de una sencilla ruta de unos 3,5 kilómetros salpicada de pozas. Son conocidas como las pozas de Samper Bajo o de Bergosal, un conjunto de pequeños remansos de agua y cascadas que se han convertido en una alternativa perfecta para quienes buscan refrescarse en plena naturaleza.
Dejando el coche en un aparcamiento junto al barranco y caminando apenas unos minutos, se accede a este recorrido en el que aparecen pozas de distintos tamaños, saltos de agua y zonas de sombra que hacen más llevadero el paseo durante los días de más calor. El entorno resulta ideal para disfrutar de una jornada en familia, siempre con calzado adecuado y extremando la precaución en las rocas húmedas, que pueden resultar resbaladizas.

La ruta incluye varias piscinas naturales de distintos tamaños. / S. E.
Sin duda, un plan perfecto para quienes buscan combatir las altas temperaturas y disfrutar de uno de los paisajes más singulares de la provincia de Huesca.
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