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Eclipse de agosto

Aragón está preparado ante cualquier contratiempo: el eclipse solar se podrá ver sí o sí

Planes de salud para atender las necesidades de los visitantes, la instalación de pantallas gigantes en los puntos oficiales y el reparto de gafas homologadas entre los escolares son algunas de las novedades que se han dado a conocer

Un joven se prepara para ver un eclipse solar anterior.

Un joven se prepara para ver un eclipse solar anterior. / Tannen Maury

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Zaragoza

El 12 de agosto de 2026 no será un día cualquiera en Aragón. Miles de personas podrán levantar la cabeza y mirar hacia el cielo para contemplar un fenómeno excepcional como un eclipse solar total, algo que no se veía desde la Península Ibérica desde hace más de un siglo. Ante la llegada masiva de visitantes, el gobierno asegura que lleva desde septiembre de 2023 trabajando para que todo esté preparado y, sobre todo, para que exista una alternativa incluso si el tiempo no acompaña.

Hay planes de salud, de seguridad vial y hasta pantallas gigantes por si las nubes intentan estropear el momento. Además, los escolares de Infantil y Primaria de Aragón recibirán recomendaciones para disfrutar del eclipse con total seguridad y unas gafas homologadas para evitar problemas de visión.

"Una de las claves de la protección civil es la anticipación", ha defendido este lunes el director general de Interior y Emergencias, Miguel Ángel Clavero, ante las cuestiones planteadas por los diferentes partidos políticos en las Cortes de Aragón. Sobre todo es esencial dado que se desconoce el número de turistas que recibirá la comunidad. Las estimaciones del ejecutivo oscilan entre 250.000 y 400.000 visitantes, cifras que obligan a planificar cada detalle.

Para concentrar a los espectadores y evitar que se dispersen por el territorio, Aragón ha diseñado siete grandes puntos oficiales de observación repartidos por toda la comunidad. Los espacios elegidos son el antiguo aeródromo de Calamocha, MotorLand en Alcañiz, la estación de esquí de Javalambre en Camarena de la Sierra, el polígono de Cariñena, el polígono de Épila, Ariza y Monreal del Campo. Entre todos podrán acoger a unas 65.000 personas. El resto de los turistas lo verán en otros puntos de la comunidad y por libre.

La elección no ha sido casual. "Buscábamos lugares con la máxima visibilidad posible, capacidad para miles de personas y una buena conexión por carretera", ha detallado Clavero. El objetivo es facilitar la llegada de los visitantes, pero también garantizar una evacuación rápida en caso de emergencia.

Pueblos convertidos en ciudades

La magnitud del dispositivo es considerable. En algunos puntos habrá espacio para hasta 15.000 personas, el equivalente a la población de muchos municipios aragoneses. Para atenderlas se instalarán puestos de información, servicios sanitarios con médicos, enfermeros y ambulancias, zonas de sombra, aseos, contenedores de residuos y dispositivos de seguridad con protección civil, bomberos y efectivos especializados en la prevención de incendios forestales.

Sin embargo, una de las medidas más llamativas será la instalación de una gran pantalla en cada punto de observación. La razón tiene que ver con una posibilidad que nadie quiere contemplar, pero que está sobre la mesa: que el cielo se cubra de nubes justo en el momento del eclipse.

"Hay que gestionar la frustración", ha reconocido Clavero. Si miles de personas no pudieran ver el fenómeno y no existiera una alternativa, podrían intentar desplazarse masivamente a otras zonas en busca de cielos despejados, generando problemas de tráfico y seguridad.

Por eso, las pantallas permitirán seguir la retransmisión del eclipse aunque las condiciones meteorológicas impidan verlo directamente. Es el denominado "plan de frustración", una medida que el responsable de emergencias ha presentado incluso en la comisión interministerial encargada de coordinar el evento a nivel nacional.

Más allá de las nubes, la principal inquietud del Gobierno de Aragón está en los incendios forestales. El eclipse se producirá en pleno mes de agosto y varios de los puntos de observación se encuentran cerca de zonas de monte.

Las direcciones generales competentes trabajan ya en planes específicos para minimizar los riesgos. Entre las medidas previstas figura la limitación del acceso de vehículos a determinadas áreas forestales y la posible restricción de visitas a algunos espacios naturales protegidos.

Clavero ha advertido que muchos visitantes procederán del norte de Europa, donde el uso recreativo del fuego en espacios naturales es más habitual. Sin embargo, insiste en que la preocupación principal no es tanto que alguien encienda una llama como la dificultad de evacuar rápidamente a miles de personas si se declarara un incendio cerca de una zona de observación.

Desafío sanitario y de tráfico

La llegada de cientos de miles de personas también obligará a reforzar la asistencia sanitaria. El Servicio Aragonés de Salud ya ha elaborado un plan específico para el eclipse y cada uno de los puntos oficiales contará además con su propio dispositivo médico.

A ello se suma un plan especial de movilidad y seguridad vial desarrollado junto a la Administración General del Estado. Uno de los escenarios que más preocupa es que muchos conductores decidan detener sus vehículos en arcenes o carreteras para observar el eclipse, lo que podría generar situaciones peligrosas.

Frente a las críticas por una supuesta improvisación, Clavero ha defendido que Aragón lleva trabajando en este acontecimiento desde 2023. De hecho, ha asegurado que la comunidad es actualmente la más avanzada de España en la planificación del eclipse. "Somos la comunidad autónoma que más ha trabajado en la previsión y gestión de este evento", ha afirmado.

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