ACCESO A LA UNIVERSIDAD
Los detectores de IA llegan a cuatro tribunales de la PAU de Aragón en dos días: un equipo profesional se desplaza por las sedes
Hay dos tipos de dispositivos, uno de ellos "super efectivo" que la Universidad de Zaragoza pretende utilizar en los grados o carreras universitarias

Alumnos a la salida del examen de Historia de España de la PAU, este miércoles. / Pablo Ibáñez
Una novedad y "cero" nervios al respecto. La Universidad de Zaragoza ha utilizado por primera vez detectores de frecuencia en la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) de Aragón para identificar posibles plagios o intentos de fraude durante los exámenes. Según ha indicado Miguel Ángel Barberán, vicerrector de Estudiantes y Empleo del campus público aragonés y presidente de la comisión organizadora, los dispositivos se habrán empleado en cuatro tribunales de doce entre este martes y este miércoles. La previsión es volver a emplearlos este jueves, último día de controles, y también hay intención de llevar uno de los arapatos a los grados universitarios.
Como ya adelantó este diario, en el primer día de la PAU (martes) se utilizaron en uno de los tribunales. Barberán ha desvelado que fue en el de Huesca. Este miércoles por la mañana se han utilizado en el campus Río Ebro y por la tarde llegarán a otros dos más. Por ahora no se ha detectado ningún uso fraudulento de la IA durante los exámenes, una noticia que el vicerrector ha celebrado pero que también esperaba. "No me extraña", ha compartido, y ha recordado que el alumnado se prepara para estos controles durante dos años de "duro" estudio que les hacen ser prudentes y no exponerse a tener un no apto en la prueba, que es a lo que se arriesgan si plagian.
Dos tipos de detectores
El vicerrector ha matizado que se cuenta con dos tipos de detectores de frecuencia -dos tecnologías distintas- para identificar fraudes con la IA. Uno de los dispositivos emite un pitido al detectar Wifi en un espacio. Si al aparato se le da una "sensibilidad muy grande", suena de forma continuada, y si se le da una muy pequeña, no detecta nada. Por eso, han trabajado en encontrar el punto que detecta que "hay algo adicional" a esta red.
El ejemplo es la Universidad de Zaragoza, donde hay una red conectada continuamente que hace que el aparato esté pitando "constantemente todo el día". Sin embargo, gracias a esa reducción de la "sensibilidad", el aparato emite un pitido intermitente en el momento en el que se envía un mensaje, por ejemplo.
El otro tipo de dispositivo detecta las comunicaciones que hay entre el aula y el exterior por Wifi, por Bluetooth o por radiofrecuencia. Este va introducido en el ordenador del profesor de la EINA que lo ha desarrollado. Este aparato identifica donde hay comunicaciones, en qué zonas. "Por ejemplo, aquí pone que hay un Iphone 14 de...", ha señalado Barberán, que ha mostrado cómo funcionaba este aparato ante los medios de comunicación de Alcañiz. Según ha indicado, este segundo tipo de detector es "super efectivo" y la intención de la Universidad de Zaragoza es poder utilirzarlo también en los grados o carreras.
En caso de que estos detectores de frecuencia identifiquen que se está usando IA en la PAU, el responsable del aparato debe comunicárselo al presidente del tribunal. Este manda a un vigilante a la zona en la que se ha localizado esta nueva tecnología, observa la situación y, de una forma discreta, se le solicita que se retire el pelo, se revisen orejas o lo que sea necesario. "Siempre con mucho cuidado porque la prueba es muy importante", ha recalcado.
Desplazamiento por sedes
Los detectores de frecuencia no están llegando, por tanto, ni a todos los tribunales, ni a todas las sedes u subsedes, ni a todas las materias de la PAU de Aragón de 2026, sino que son dos personas, el director de estudiantes y el profesor que ha desarrollado esta tecnología, quienes se van desplazando por las distintas zonas "de forma secreta".
El vicerrector ha insistido en que están empleando los detectores de frecuencia "con mucha reserva" porque la PAU provoca nervios en los alumnos y estos aparatos emiten pitidos largos y, en cierta medida, molestos. A ello ha sumado que la Wifi "no es como una sábana blanca que lo cubra todo", sino que en unas zonas puntuales hay más red que en otras. Por eso, Barberán ha remarcado que los están empleando "con mucho cuidado".
A ello añade que son exámenes muy vigilados. La Universidad de Zaragoza cuenta con 180 vigilantes que están revisando los controles de la PAU estos días, además de los tribunales, que son doce repartidos en toda la comunidad.
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