IMPACTO EN LA INDUSTRIA
La huelga de limpieza fuerza a BSH a negociar un ERTE de tres días semanales en La Cartuja y uno en Montañana
El fabricante de electrodomésticos plantea suspensiones temporales de empleo para cerca de 2.000 trabajadores de sus dos plantas de Zaragoza ante la acumulación de residuos y embalajes provocada por el conflicto laboral

Una mujer inspecciona el material en la empresa de BSH de Zaragoza en una imagen de archivo. | EL PERIÓDICO / Jaime Galindo
La huelga indefinida del sector de la limpieza en Aragón ya ha dado el salto de los pasillos y oficinas a las líneas de producción. BSH Electrodomésticos España ha iniciado la negociación de un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) por causas productivas que afectaría a las cerca de 2.000 personas que trabajan en sus fábricas de Montañana y La Cartuja, una medida que la compañía vincula directamente a las consecuencias del conflicto laboral que desde hace más de una semana mantiene paralizado buena parte del servicio de limpieza en la comunidad.
La propuesta planteada por la empresa a los comités de empresa contempla, en la situación actual, la aplicación de un día semanal de suspensión de empleo en la planta de Montañana y de hasta tres jornadas semanales en la fábrica de La Cartuja.
No obstante, la negociación continúa abierta y la compañía insiste en que su deseo es evitar la aplicación efectiva del expediente si la situación puede resolverse mediante otras medidas organizativas o si el conflicto sectorial encuentra una salida negociada en los próximos días.
Embalajes y residuos
La dirección de BSH sostiene que la huelga está afectando a servicios auxiliares esenciales para la actividad productiva, especialmente a la retirada de embalajes y residuos generados en determinadas líneas de montaje. La acumulación de estos materiales ha obligado ya a realizar paradas puntuales de producción y, según la empresa, podría acabar generando problemas de seguridad tanto para los trabajadores como para las propias instalaciones si la situación se prolonga.
En este contexto, la compañía asegura haber agotado las herramientas de flexibilidad interna previstas en su convenio colectivo para adaptar la producción a las circunstancias actuales.
Además, en la planta de La Cartuja se alcanzaron acuerdos específicos de organización del trabajo para responder con mayor agilidad a las incidencias derivadas de la huelga. Sin embargo, la dirección considera que el carácter indefinido del conflicto limita la eficacia de estas medidas.
La empresa también ha trasladado a los representantes de los trabajadores alternativas al ERTE basadas en nuevas medidas organizativas internas, como una reducción de los plazos de preaviso para la aplicación de mecanismos de flexibilidad. Según BSH, esta propuesta ha sido rechazada por el momento por los comités de empresa.
Un conflicto externo
La negociación afecta a uno de los principales complejos fabriles de la comunidad. Las plantas de BSH en Montañana y La Cartuja suman cerca de 2.000 empleos y constituyen uno de los mayores centros industriales de Zaragoza. En Montañana se fabrican hornos y placas de inducción, mientras que La Cartuja está especializada en la producción de lavadoras destinadas a distintos mercados internacionales.
La compañía ya había advertido la pasada semana de los efectos que la huelga estaba teniendo sobre la actividad. Según los datos trasladados entonces por los representantes sindicales, la producción llegó a reducirse un 20% en Montañana y hasta un 50% en La Cartuja como consecuencia de la acumulación de embalajes y cartones en distintas zonas de trabajo. Aunque en los últimos días las afecciones han sido más limitadas, la dirección considera que la prolongación del conflicto obliga a prepararse para escenarios más restrictivos.
BSH asegura que ha agotado las medidas de flexibilidad interna previstas en el convenio antes de plantear un ERTE
La propuesta planteada por BSH contempla, en el escenario actual, un día semanal de ERTE en Montañana y hasta tres jornadas semanales en La Cartuja para una plantilla conjunta cercana a los 2.000 trabajadores.
Respeto a la huelga
BSH ha querido además subrayar su respeto tanto al derecho de huelga de las trabajadoras de la limpieza como al derecho al trabajo, al tiempo que ha rechazado las acusaciones sobre posibles actuaciones para sustituir a las empleadas en paro. La empresa asegura que no se están realizando prácticas que puedan interpretarse como una vulneración de la huelga y que se han alcanzado acuerdos con los delegados de seguridad y salud de ambas fábricas para minimizar los riesgos derivados de la acumulación de residuos.
La situación evidencia el alcance que está adquiriendo una huelga que comenzó tras la ruptura de las negociaciones del convenio colectivo entre las patronales ASPEL y ASOAL y los sindicatos UGT, CCOO y OSTA. El sector emplea a unas 10.000 personas en Aragón, mayoritariamente mujeres con contratos a tiempo parcial y salarios reducidos, y reclama mejoras salariales y la renovación de un convenio pendiente desde principios de año.
Los efectos del conflicto ya empiezan a notarse también en otros grandes centros de trabajo de la comunidad. En Stellantis e Inditex, los servicios mínimos han permitido mantener por ahora la normalidad productiva, aunque los representantes sindicales reconocen que la situación podría agravarse si la huelga se prolonga. También la Universidad de Zaragoza ha comenzado a sufrir las consecuencias de la falta de limpieza, con papeleras desbordadas y algunas instalaciones afectadas.
Mientras las negociaciones entre patronales y sindicatos continúan bloqueadas, el caso de BSH se ha convertido en la primera gran consecuencia industrial de un conflicto laboral que amenaza con extender sus efectos más allá del propio sector de la limpieza y poner a prueba la actividad de algunas de las principales empresas de Aragón.
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