Diego Knetter (27 años), de Zaragoza a Madrid para ver al Papa: "Lo que me ha movido es la fe"
Más de 1.500 de peregrinos de la comunidad se desplazan a la capital de España para acompañar a León XIV en una visita histórica marcada por las aglomeraciones y los problemas de acceso al recorrido oficial en papamóvil para la gran vigilia con los jóvenes
"Misión cumplida". La frase la pronunciaba poco antes de las ocho y media de la tarde Diego Knetter, un químico zaragozano de 27 años vinculado a la Cofradía de Cristo Resucitado de los Agustinos, después de varias horas de incertidumbre y frustración. Había llegado a pensar que no podría ver al Papa León XIV durante la vigilia celebrada en Madrid. Como él, miles de peregrinos se encontraron con accesos saturados y largas colas que pusieron a prueba la paciencia de quienes habían recorrido cientos de kilómetros para participar en una cita histórica.
"Nos iban derivando de una puerta a otra y todas estaban llenas", relataba horas antes. Junto a su hermana y dos amigas había viajado desde Zaragoza con el objetivo de ver de cerca al nuevo pontífice. "Lo que me ha movido a venir es la fe y poder ver al Papa León. No pudimos ver al Papa Francisco en Portugal –en la Jornada Mundial de la Juventud de 2023– y esta era una oportunidad especial", explicaba.
La situación en torno al recinto de la vigilia era caótica, según describen varios testimonios consultados. Calles cortadas, accesos bloqueados y miles de personas intentando encontrar una entrada disponible. "La gente sigue ilusionada. Nos dicen que vayamos a otro sitio y todo el mundo corre para allá para intentar entrar", contaba mientras permanecía retenido en el exterior.
Finalmente, la espera tuvo recompensa. "La Policía ha quitado el cordón, la gente ha empezado a correr hacia dentro, nos han escaneado el QR y hemos podido acceder", explicaba ya desde el interior. El grupo consiguió ocupar la zona que le había sido asignada inicialmente y esperar allí el paso del papamóvil.
Para este joven zaragozano, ver a León XIV tiene un profundo significado. "Es poder ver al máximo representante de la Iglesia en la Tierra", resume. También valora especialmente la capacidad de los últimos pontífices para conectar con las nuevas generaciones. "El Papa Francisco lo hizo muy bien y el Papa León lo está haciendo muy bien. Su forma de acercarse a los jóvenes es importante", destaca.
Un viaje preparado durante semanas
No todos tuvieron la misma suerte. Entre quienes se quedaron fuera estaba Celia Cortés, coordinadora de pastoral y profesora del Colegio San Agustín de Zaragoza. Formaba parte de una expedición de 55 personas integrada por familias, profesores, alumnos, jóvenes de la parroquia y religiosos.
"La verdad es que ha sido un desastre y nos ha desilusionado bastante", reconocía tras comprobar que su grupo no podía acceder a la zona asignada. "Hemos hecho la fila donde nos correspondía, pero nos dijeron que el aforo estaba completo prácticamente antes de abrir nuestra puerta".
El grupo había salido de Zaragoza a las seis de la mañana en autobús. Cuatro horas después llegaban a Madrid para vivir una jornada que llevaba semanas preparándose. "Desde que supimos que el Papa iba a venir a España empezamos a organizar el viaje. Queríamos que no fuera solo venir y marcharse. Hemos preparado esta visita durante semanas para vivirla como comunidad y también desde la fe", explica.
La expedición refleja además la diversidad generacional de la Iglesia. "En el grupo que hemos venido tenemos desde un niño de cuatro años hasta un religioso más de ochenta", señala Cortés. Todos ellos comparten el deseo de acompañar al pontífice en su primer viaje a España.
La frustración por los problemas de acceso no ha empañado del todo el espíritu del grupo. Tras asumir que probablemente no podrían entrar, varios de los peregrinos optaron por regresar a la parroquia madrileña donde se alojan para seguir el acto por televisión. "Lo viviremos en comunidad, rezando juntos", afirmaba.
Una ciudad desbordada
Los testimonios coinciden en señalar que la enorme afluencia de público sorprendió a la organización. Mientras Diego cree que "ha venido demasiada gente", Celia apunta directamente a fallos en la gestión de los accesos. "No entendemos cómo puede ocurrir si previamente te asignan una zona concreta y un código QR. Al final es calcular cuántas personas caben en cada espacio", se lamentaba.
A pesar de todo, ninguno se plantea que el viaje haya sido un error. La mirada ya está puesta en la gran misa prevista para este domingo en la plaza de Cibeles, donde se espera una asistencia aún mayor. "Nos da un poco de miedo porque si hoy ha ocurrido esto, mañana habrá mucha más gente", admite Cortés.
Pero la ilusión sigue intacta. Porque para quienes han recorrido el trayecto desde Aragón hasta Madrid, la posibilidad de ver al Papa León XIV va mucho más allá de asistir a un acto multitudinario. "Es el Santo Padre, la persona que representa a toda la Iglesia", resume la profesora zaragozana. Y aunque algunos hayan tenido que conformarse con verlo desde la distancia o incluso a través de una pantalla, la experiencia ya forma parte de esos recuerdos que permanecerán mucho después de que el pontífice abandone España.
- Empiezan las obras: la avenida de Zaragoza que se consolida como polo residencial con 600 nuevas viviendas
- Tráfico abandonará en otoño su clásica sede en la Vía Univérsitas de Zaragoza: así serán las nuevas instalaciones
- Uno de los barrios que más crece de Zaragoza nació de las manos de sus propios vecinos
- Un aragonés dona al Congreso de los Diputados dos papeletas originales con las que se votó la II República
- Directo | Incendio forestal en Peñarroya de Tastavins (Teruel), última hora
- Así luce hoy El Ciervo, el histórico restaurante de un pueblo de Zaragoza donde se celebró la boda de Carmen Sevilla: en ruinas desde 2014
- Cierra una emblemática taberna cervecera en pleno centro de Zaragoza: 'Duele muchísimo, nos volveremos a encontrar
- Giro de 180 grados: un mítico bar de tapas del centro de Zaragoza se transforma en un kebab
