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Economía

De la libreta al fondo: así gestionan los aragoneses una hucha récord de 70.000 millones

Los depósitos superan los 44.600 millones y los fondos de inversión alcanzan los 25.876 millones, con el perfil más conservador y una de las mayores culturas de ahorro de España

Dos personas sacan dinero en un cajero automático de Ibercaja en Zaragoza, en una imagen de archivo. | MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Dos personas sacan dinero en un cajero automático de Ibercaja en Zaragoza, en una imagen de archivo. | MIGUEL ÁNGEL GRACIA / El Periódico de Aragón

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Zaragoza

Durante décadas, el destino natural del ahorro de los aragoneses fue la libreta de ahorros, la cuenta corriente o el depósito bancario. El dinero descansaba en el banco, protegido de sobresaltos y con la seguridad como principal recompensa. Pero esa fotografía está cambiando. Las entidades financieras siguen custodiando la mayor parte de la hucha, con una cifra récord de 44.614 millones de euros en depósitos al cierre de 2025, según datos del Banco de España. Sin embargo, una parte creciente del colchón económico de familias y particulares ha comenzado a dar el salto hacia los mercados financieros en busca de rentabilidad. Los fondos de inversión acumulan ya otros 25.876 millones de euros, también en máximos históricos.

Entre ambos segmentos suman más de 70.000 millones de euros, una cantidad equivalente a una vez y media la riqueza que genera Aragón en un año y que revela hasta qué punto la comunidad se ha convertido en uno de los grandes bastiones nacionales del ahorro y la inversión. El aragonés sigue siendo un ahorrador prudente, pero cada vez está más dispuesto a poner parte de su dinero a trabajar.

La magnitud de este fenómeno sitúa a Aragón como la comunidad autónoma donde la inversión en fondos más se aproxima al ahorro bancario tradicional. Por cada 100 euros en depósitos existen otros 66 en dichos productos financieros, lo que arroja una tasa del 66%, la más alta de España y superior al doble de la media nacional. Expresado de otro modo, el 63,3% del capital familiar se concentra en cuentas a la vista e imposiciones a plazo, mientras que el 36,7% restante se destina a fondos.

Detrás de este comportamiento hay una explicación sencilla: los ahorradores han asumido que dejar el dinero parado en una cuenta corriente tiene un coste. La inflación acumulada en los últimos años ha erosionado el valor del ahorro y ha empujado a miles de familias a buscar alternativas capaces de preservar y aumentar su patrimonio.

Una comunidad prudente

Pero que los aragoneses inviertan más no significa que hayan perdido la prudencia. Todo lo contrario. Los datos del Observatorio Inverco muestran que Aragón mantiene el perfil inversor más conservador de España. Del total invertido en fondos, el 58,4% se concentra en productos monetarios y de renta fija, el porcentaje más elevado de todas las comunidades autónomas. Apenas un 12,2% se dirige a fondos de renta variable, los más ligados a la evolución de las bolsas.

En términos prácticos, esto significa que la mayoría de los inversores aragoneses sigue priorizando la preservación del capital frente a la búsqueda de rentabilidades elevadas. La fotografía encaja con la evolución que está observando el sector financiero durante este año, en el que la incertidumbre internacional está reforzando todavía más esa tendencia. "Fruto de la inestabilidad a la que estamos asistiendo, la renta fija está actuando como principal familia receptora de los volúmenes nuevos que están entrando a fondos de inversión", explica Miguel López Ferrero, director de Negocio de Ibercaja Gestión.

"En menor medida también estamos viendo entradas hacia carteras mixtas, donde se combina renta fija con algo de exposición a renta variable", añade. La preferencia por la renta fija se produce en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas internacionales, el conflicto en Oriente Medio y las dudas sobre el crecimiento económico global.

Del depósito al fondo

La transformación de los hábitos financieros de los aragoneses ha sido especialmente intensa desde la pandemia. En 2020 y 2021 los hogares acumularon un ahorro extraordinario como consecuencia de los confinamientos y las restricciones al consumo. Cinco años después, una parte importante de aquel dinero sigue en los bancos. De los depósitos correspondientes a hogares y empresas, 33.373 millones permanecen en cuentas a la vista, otros 5.444 millones en depósitos a plazo y 381 millones en otras modalidades de ahorro bancario.

Sin embargo, una parte creciente de esa liquidez ha comenzado a canalizarse hacia productos de inversión. El atractivo de los fondos ha aumentado gracias al regreso de rentabilidades positivas en los mercados de renta fija tras las subidas de tipos de interés y al buen comportamiento general de los activos financieros durante los últimos ejercicios.

No es casualidad que Aragón concentre el 5,7% de todo el patrimonio invertido en fondos en España pese a representar apenas el 2,8% de la población nacional. Tampoco que Zaragoza sea ya la quinta provincia del país con mayor volumen de dinero invertido en estos productos.

Qué hacer cuando llegan las turbulencias

La volatilidad registrada en los mercados durante los últimos meses ha puesto a prueba la paciencia de muchos inversores. Pero la experiencia reciente vuelve a demostrar, según los expertos, que las decisiones impulsivas suelen salir caras. "La principal recomendación es mantener la calma", afirma López Ferrero. "Los inversores que reembolsan sus fondos en los momentos de mayor tensión son los que terminan consolidando las pérdidas".

El directivo recuerda que quienes mantuvieron sus posiciones durante las caídas provocadas por la escalada bélica de este año ya han recuperado el terreno perdido e incluso han visto cómo su patrimonio supera los niveles previos al estallido del conflicto. Su segunda recomendación apunta directamente a una de las asignaturas pendientes del ahorrador medio español: asumir algo más de riesgo de forma gradual.

"Hay que fomentar poco a poco la diversificación. Eso significa ir incorporando exposición a renta variable. A medio y largo plazo ha demostrado históricamente ser el activo ganador y la mejor herramienta para hacer crecer el patrimonio financiero", sostiene el experto.

Una cultura financiera propia

La fortaleza de los fondos de inversión en Aragón no es fruto de una moda pasajera. Responde también a una tradición financiera muy arraigada, impulsada durante décadas por la presencia de Ibercaja y por una cultura del ahorro especialmente consolidada.

El resultado es una comunidad que sigue liderando los rankings nacionales de inversión colectiva. Los aragoneses continúan guardando más dinero que nunca en los bancos, pero cada vez destinan una mayor parte de ese ahorro a generar rendimientos. La vieja libreta sigue existiendo. Lo que ha cambiado es que una parte creciente de esa hucha ya no descansa inmóvil en una cuenta corriente, sino que trabaja en los mercados financieros.

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