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POLÍTICA EDUCATIVA

Pediatras y psicopedagogos de Aragón advierten de que el calor en las aulas afecta al rendimiento: "Hemos ido a la luna, pero los colegios siguen como hace cuarenta años"

Profesionales de la salud y la educación exponen que las altas temperaturas afectan a la capacidad de concentración de los alumnos, sobre todo de los más pequeños

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Zaragoza

Familias, profesores y organizaciones sindicales han vuelto a denunciar en las últimas semanas lo que ya han criticado en cursos anteriores: que las aulas de los centros públicos de Aragón alcanzan temperaturas "extremas" y ello afecta a alumnos y docentes. Su advertencia queda confirmada por pediatras y psicopedagogos, que aseguran que el calor en las clases repercute en el rendimiento académico y también en su salud.

"Hay una consecuencia total del exceso de calor en las aulas para los niños y es el empeoramiento del rendimiento académico, de la propia capacidad de concentración, de prestar atención", expone Elena Javierre, presidenta de la Asociación Aragonesa de Pediatría en Atención Primaria (Arapap).

Javierre explica que el sistema de regulación de temperatura corporal (termorregulación), cuando hay mucho calor, produce sudor para tratar de enfriar el cuerpo. La clave está en que para producirlo se necesita agua y sales minerales, lo que lleva a un estado de deshidratación si no se está constantemente hidratado. La consecuencia es esa sensación de agotamiento o distracción que producen las altas temperaturas y que en el plano educativo se traduce en un empeoramiento en el rendimiento académico.

"El sistema de termorregulación del cuerpo tiene un tope. En los niños se agota antes que en los adultos", informa. Lo mismo que con los menores sucede con los ancianos. Por eso Juan Antonio Planas, presidente de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía, sostiene que, cuanto más pequeño, más vulnerable se es al calor. Pero apunta que todos los estudiantes ven afectada su capacidad de concentración.

"El sistema de termorregulación del cuerpo tiene un tope. En los niños se agota antes que en los adultos"

Elena Javierre

— Presidenta Asociación Aragonesa de Pediatra en Atención Primaria

"Que una persona no tenga unas condiciones físicas idóneas, como pasa si tiene mucho frío o calor, o si no ha dormido o comido bien, influye muchísimo en el aprendizaje", asevera Planas. El psicopedagogo indica que el cuerpo dedica "toda su energía" a solucionar ese problema -en este caso el calor- y "ni él ni el cerebro están aptos para atender otras cuestiones". "Si a algo básico no le estás dando una solución, ¿cómo vas a estar concentrado en aprender sobre trigonometría?", plantea.

Javierre y Planas coinciden en que, por salud laboral, las temperaturas no deben superar los 27 grados en las aulas, ni en ningún otro entorno de trabajo, y el psicopedagogo apunta a un intervalo de entre 22 y 23 grados como temperatura "idónea" en este contexto.

En las últimas semanas, colegios como el CPI Parque Venecia, el Hispanidad, el Cándido Domingo o el Josefa Amar y Borbón, entre otros, han denunciado la situación al superar, según las mediciones de sus termómetros, estos 27 grados y acercarse en algunos casos a los 35.

El cambio climático

"Este problema está solo en los colegios públicos", expone Planas. Considera que hay un factor al que los gobiernos, tanto estatales como autonómicos y municipales, no han presentado atención: el cambio climático. "Antes hasta junio no hacía calor, y en septiembre tampoco hacía demasiado, pero ahora a partir de Semana Santa hay días de temperatura muy altas, y cada vez llega antes", desgrana.

Planas es consciente de que climatizar los centros educativos "no se puede hacer de un día para otro", pero recuerda que hace muchos años que se avisa del cambio climático. "Las cosas nos cogen siempre con el pie cambiado. Desde la asociación siempre, y más ahora, hemos visto que los centros educativos están muy obsoletos. La sociedad va muy deprisa, el AVE va a 300 kilómetros por hora, hemos ido a la luna, pero los colegios siguen igual que hace cuarenta años", critica.

"Las aulas no están preparadas para el calor, tampoco los patios. Es cemento puro y duro", denuncia. Ante esta situación, Javierre recuerda la importancia de beber agua. "No hay que esperar a tener sed, sino hidratarse de forma continuada para ir reponiendo las pérdidas por exceso de calor", indica. A ello suma otras medidas preventivas como buscar zonas de sombra o recurrir a los ventiladores o a la ventilación natural en las primeras horas del día.

"Las aulas no están preparadas para el calor, tampoco los patios. Es cemento puro y duro"

Juan Antonio Planas

— Asociación Aragonesa de Psicopedagogía

En lo que va de temporada, Javierre no ha atendido ningún golpe de calor infantil, pero asegura que ve episodios todos los años. El Gobierno de Aragón lanzó una consulta a colegios públicos de Infantil y Primaria (incluidos los públicos integrados), institutos y centros de Educación Especial con el fin de "avanzar en el desarrollo de plan de mejora climática Aulas que respiran". Era una fase inicial para poder luego llevar a cabo una "priorización objetiva de las futuras actuaciones". El plazo para responder concluye el 15 de junio.

Desde el departamento informan de que este curso ya han llevado a cabo actuaciones de climatización en 40 aulas de 2 años y que el año pasado se realizaron obras de mejora del confort térmico por 1,8 millones. En el acuerdo de Gobierno PP-Vox de 2026 también se recoge un plan de climatización cuyas primeras medidas deberían llegar, según el pacto, antes de que concluya 2026.

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