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Dispersión extrema: la baja densidad vecinal de Teruel marca el acceso a servicios y relaciones sociales

Una nueva herramienta coloca a los turolenses como los ciudadanos que reciben un «menor desempeño» en transporte por carretera frente a una Zaragoza que se sitúa como la tercera concentración de personas

Un jubilado juega con dos niñas en el bar de las piscinas de Alfambra, en la comarca de la Comunidad de Teruel, en una imagen de archivo.

Un jubilado juega con dos niñas en el bar de las piscinas de Alfambra, en la comarca de la Comunidad de Teruel, en una imagen de archivo. / Ángel de Castro

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David Chic

David Chic

Zaragoza

Una nueva base de datos demográfica que permite analizar la estructura de la población en España aumentando la resolución de la información territorial a cuadrículas de 100 metros por 100 metros ha confirmado la disparidad que existe entre provincias, un fenómeno que queda especialmente visibilizado al poner el foco en Teruel. Mientras que el ciudadano promedio cuenta con alrededor de 30.000 vecinos en un radio de un kilómetro cuadrado, las comarcas del sur de Aragón apenas alcanzan los 6.000 vecinos.

Los 5.937 vecinos en ese círculo colocan a Teruel en la última posición de una clasificación demográfica de cercanías encabezada por Barcelona. Así, según los datos difundidos este mes por la fundación BBVA el número de residentes próximos a un turolense es 8,5 veces inferior al promedio de la provincia de Barcelona, donde la cifra asciende a 50.524 habitantes.

«Este tipo de medición por cuadrículas resulta fundamental para el territorio, ya que el indicador tradicional de densidad a nivel municipal no es capaz de detectar estas particularidades, las cuales resultan cruciales para medir con precisión la accesibilidad de los residentes de Teruel a los servicios públicos y privados, así como sus posibilidades para establecer relaciones sociales según la cercanía a otras personas», señalan los autores del informe.

País de los 30 minutos

Con todo, el profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Zaragoza, Luis Antonio Sáez, señala que este tipo de herramientas, elaboradas por e l Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas constata que el 98% de los residentes en la península ya residen en el llamado «país de los 30 minutos». Además, ve «imposible de solucionar» el vacío que queda en áreas como el Pirineo, las serranías de Cuenca o la propia provincia de Teruel. «La lectura que se hace de estos datos siempre es muy urbana, pues acercar tanto el foco distorsiona la percepción de las realidades rurales», indica.

Los vecinos de la provincia de Barcelona son los que mayor población próxima tienen, 50.524 personas, lo que supone un 83,8% más que la media nacional. En segunda y tercera posición se encuentran Madrid y Zaragoza, con 44.667 y 41.408 personas, respectivamente. En el otro extremo del ranking aparecen siete provincias que cuentan con una población próxima promedio inferior a los 10.000 habitantes: Teruel, Segovia, Ávila, Cuenca, Cáceres, Toledo y Lugo. Justo en ese límite se encuentran los residentes en Huesca, con 10.659 habitantes. Estos contrastes suponen, según los autores del estudio, diferentes oportunidades y de relación entre los territorios, ya que una mayor densidad de población próxima «facilita las interacciones personales y económicas entre los individuos».

Así, la estructura demográfica sigue ligada al acceso a las infraestructuras y la relación de su población con el entorno. De este modo, el informe también coloca a Teruel como la provincia con menor valor del índice «de desempeño de la red de transporte por carretera», con el 23%, un valor realmente bajo que nos indica que alrededor de las tres cuartas partes de su población es incapaz de alcanzar, en 90 minutos de tiempo de viaje, centros urbanos de importancia situados en un radio de 120 km.

Núcleos urbanos

Ello se debe a la conjunción de dos factores, por una parte, «una deficiente red de carreteras» más allá de la autovía Mudéjar y, por otra, a la relativa lejanía de núcleos de población, situados a cierta distancia de los núcleos urbanos importantes de la provincia, Teruel y Alcañiz. Le siguen Soria, con un 33%, León, con un 35%, y Cuenca, con un 40%.

«En términos de calidad de vida es preferible una menor densidad de población, de hecho ese es el atractivo de los pueblos», indica Sáez que ironiza con el tiempo que requieren desplazamientos mucho más cortos en lugares de aglomeración como Madrid. «Existe un sesgo cultural que valora más la cercanía de un Corte Inglés que de un paisaje», afirma al destacar que la medicina rural es mucho más eficaz en términos de atención que la cercanía a un gran complejo hospitalario.

En el lado contrario el informe sitúa el entramado urbano de Zaragoza como uno de los más densos de España, una cifra «que llama la atención», según el que fuera director de la cátedra sobre Despoblación y Creatividad del campus público. «La razón de esta posición en la clasificación está en el crecimiento de los barrios durante el crecimiento de los años 60, con un alto número de construcciones en altura que no se encuentran en otras localidades de Aragón y en pocas zonas de España», interpreta.

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