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La zaragozana Elisa Gil, primera mujer al frente de la Sociedad Española de Fertilidad: "Hacemos vida con profundo cuidado"

La ginecóloga pone en valor la medicina reproductiva, cada vez más esencial por el retraso de la maternidad y los nuevos modelos de familia, y reivindica la reproducción asistida como "disciplina segura"

Elisa Gil, primera mujer presidenta de la Sociedad Española de Fertilidad, en la clínica IVI de Zaragoza.

Elisa Gil, primera mujer presidenta de la Sociedad Española de Fertilidad, en la clínica IVI de Zaragoza. / Jaime Galindo

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Zaragoza

Hizo añicos de un cristal. Elisa Gil Arribas es de Zaragoza, es ginecóloga y desde principios de mayo es también la presidenta de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). Gil es, además, la primera mujer en ostentar este cargo. Con ello abre una puerta que espera «que se mantenga abierta».

«La SEF es bastante veterana. Se fundó en 1953 y nunca había habido una mujer en el liderazgo. Este paso al frente que he dado ahora es una rotura de techos de cristal importante, un avance que forma parte de la necesidad social y de la naturalidad con la que yo lo vivo. Creo que era el momento», expone la ginecóloga. Lo era, también, porque «todos los días las consultas de ginecología están llenas de mujeres y la disciplina está muy feminizada». «Tocaba, de forma natural, que alguien diera el paso adelante», afirma.

Gil, que ejerce en la clínica Ivi de Zaragoza, llega al frente de la SEF tras una campaña electoral que describe como «dura, difícil y larga» y con sus prioridades para los próximos cuatro años definidas.

Entre ellas, pensar en los socios. «Queremos cuidar a los profesionales que están bajo nuestro amparo, hacérselo más fácil para que la sociedad científica baje al suelo y no sea un ente superior, sino una ayuda en el día a día para los profesionales que forman parte de ella», indica.

La ginecóloga Elisa Gil en su consulta de la clínica Ivi de Zaragoza.

La ginecóloga Elisa Gil en su consulta de la clínica Ivi de Zaragoza. / Jaime Galindo

Otro de los objetivos que se marca es que la SEF sea «útil para la sociedad general que necesita de la medicina reproductiva». La ginecóloga explica que el invierno demográfico «sin precedentes» (bajada de la natalidad) sumado a la dificultad biológica por retrasos de la maternidad y los nuevos modelos familiares hacen que la sociedad científica, y la medicina reproductiva en concreto, sea «imperiosamente necesaria para la sociedad general».

Según explica la profesional, los casos de infertilidad han ido a más en los últimos tiempos porque se ha postergado la maternidad. «Esto nos pone en jaque a las mujeres, que parece que tenemos la culpa, pero la sociedad nos ha llevado a eso», defiende. Porque no solo hay quienes la retrasan de forma voluntaria (y totalmente lícita), sino que también están las que se ven obligadas a ello por las circunstancias socioeconómicas. «Tener un hijo es muy difícil, porque no hay acceso a la vivienda y por todo eso que parecen palabras vacías y que es una realidad», recuerda Gil.

A estos factores añade «el cambio de paradigma» de la sociedad actual, y todo ello en su conjunto lleva a que «las consultas estén plagadas de mujeres que llegan tarde a la maternidad». «Contra la biología es difícil luchar, y uno de los mitos es que la medicina reproductiva lo puede todo. Puede muchas cosas, pero no hacemos magia», apunta.

Para poner solución a esa maternidad tardía solo hay dos opciones: o las mujeres vuelven a reproducirse a los 25 años, lo que Gil espera (y celebra) que no vaya a pasar, u optar por la prevención, que «significa preservar la fertilidad». Es la congelación de óvulos.

«En general, hay mucha parte de la ginecología, y especialmente la medicina reproductiva, que es tabú. Hacemos fórmulas en el laboratorio, y todo se toma con cierto recelo. Yo siempre digo que hacemos vida, y la hacemos con un profundo cuidado», sostiene, y asegura que «hoy se puede decir con la boca bien llena que la reproducción asistida es segura».

Por eso, los planes de presidencia de Gil incluyen «poner en valor» el trabajo de la SEF y sus profesionales, «ayudar a desestigmatizarlo y que sea natural» y también «a la administración a llevar a cabo soluciones reales».

«El sueño más alto sería llegar a la equidad reproductiva, porque la equidad es justicia social».

Elisa Gil

— Ginecóloga de Zaragoza y presidenta de la Sociedad Española de Fertilidad

Pero si piensa en grande, hay un objetivo que sería su meta ideal: establecer la equidad reproductiva. «El país está dividido en comunidades autónomas y eso, en la medicina en general y en la reproductiva en concreto, hace que haya diferencias en función del código postal», indica acerca de esta rama sanitaria, y agrega: «El sueño más alto sería llegar a la equidad reproductiva, porque la equidad es justicia social».

Gil trabaja desde ya en todo ello y lo seguirá haciendo durante los próximos cuatro años. «Quiero que en 2030 la gente diga que valió la pena, que los socios digan que pusimos la SEF a su provecho y disposición y que la sociedad en general entienda que hemos luchado por ella», comparte. Su primer objetivo, liderar la sociedad, ya está cumplido. Y el techo de cristal, roto.

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