CONVIVENCIA EN LAS AULAS
La huella psicológica que deja el acoso escolar: "He tenido miedo a salir de casa, a ir a comprar, me he despertado gritando por terrores"
Un zaragozano recuerda desde el anonimato las agresiones físicas y verbales que sufrió en el instituto que le han dejado la sensación de que no vivió su adolescencia

Mensaje "stop bullying" pintado en una mano. / El Periódico
El miedo era una constante en su vida. También ahora le acecha. Son las secuelas que ha dejado en su vida el acoso escolar que sufrió en el instituto. "Tengo un recuerdo oscuro. Son unos años en los que no me dejaron vivir la adolescencia, porque desgraciadamente considero que me han privado de ella y que no la he podido vivir igual que otros chicos", comparte desde el anonimato un zaragozano que prefiere no dar su nombre.
Han pasado más de quince años desde que él estuviera en el instituto, pero recuerda con detalles las sensaciones que tenía durante aquella etapa educativa que coincide con la adolescencia. El temor regía sus días. "Era una sensación de miedo constante, de no saber qué te podía pasar", detalla. Cuenta que sufrió agresiones físicas y también verbales. "Eran humillaciones, ridiculizarme, hacerme el vacío todo el rato...", expresa.
El miedo por el acoso físico y verbal que sufría en el instituto en la adolescencia se acrecentaba porque era un tema silenciado. Cargaba por dentro con el maltrato y lo hacía, casi siempre, él solo. "Aparte de la situación en las clases, era el ocultar lo que estaba pasando. Sientes que el problema eres tú y por eso con tu familia intentas ocultar lo que está pasando. Es vivir con miedo y en soledad porque realmente lo vives tú y lo gestionas tú", relata.
Porque, igual que sucede ahora, hace quince años también "se daba mucho la figura del espectador", explica. Pero, por suerte, también había quien optaba por dar un paso al frente. "Hubo gente que me protegió", recuerda. En su caso fueron compañeros de su instituto y de otros del barrio que eran algo mayores que él.
En quien no encontró ese respaldo fue en los adultos. Indica que en ese momento "los profesores lo veían como una cosa de críos, y no había protocolos como los de hora, tampoco concienciación". Él estaba en plena adolescencia y no era plenamente conocedor de la gravedad de los hechos ni de lo que estaba viviendo. "Cuando fui más adulto me di cuenta. A partir de los 20 años empiezo a sufrir las consecuencias de todo lo que he vivido: ansiedad, depresión... es cuando empiezo a tratarme psicológicamente con psicólogos y psicoterapia para poder superarlo, y es ahí cuando me hago consciente de la realidad".
"A partir de los 20 años empiezo a sufrir las consecuencias de todo lo que he vivido: ansiedad, depresión..."
Ahora sí se dispone de protocolos de actuación y se trabaja por mejorarlos más cada curso. Entre los últimos avances en Aragón se incluye la publicación de una orden que permite poner en marcha los planes de intervención a las 24 horas de detectar un caso y que en diez días estén resueltos.
"Por eso me he animado a tener esta conversación", confiesa. Su fin: visibilizar y concienciar. Porque aunque se han dado pasos desde que él estudiara, cada curso siguen abriéndose protocolos de acoso escolar en las aulas aragonesas. En el presente, el 2025-2026, han sido 550, que son 164 más que el año pasado. Y estas situaciones de maltrato en la infancia y/o adolescencia dejan huella.
"Han pasado más de quince años y sigo sufriendo las consecuencias", afirma. Cita algunas de ellas: "En ciertos momentos tengo agorafobia (según la Real Academia Española, "fobia a los espacios abiertos, como plazas, avenidas, campo, etc."), depresión, terrores nocturnos...". "De adulto he tenido miedo a salir de casa, sin poder bajar a comprar a la tienda, sin poder ir a dar un paseo aunque quería, me he despertado por la noche gritando y con terrores, he tenido inseguridades como miedo a relacionarme con los demás por no saber cómo pueden reaccionar", comparte.
"El acoso me dejó secuelas con las que voy a tener que vivir en mi día a día y toda mi vida por algo de lo que yo no era culpable", lamenta. Mira la situación actual y asegura que "ha habido un salto importante en concienciación, en quitar el estigma que hay alrededor de este tema". Pero considera que todavía quedan pasos por dar. "Cuando hay un caso de acoso y se ha de abrir un protocolo, el centro recibe una penalización de la administración. Eso hace que salgan adelante menos protocolos por miedo", apunta.
En juego entran ahora también otros factores como las redes sociales y las nuevas herramientas digitales. Pero, recuerda, "acoso ha habido siempre". "Antes era todo físico y presencial, y ahora también hay digital. Siempre ha existido y se ha ido adaptando a la situación", sostiene. Han pasado más de quince años y sus días siguen marcados por los efectos de aquella situación que entonces era un tabú. Se llama acoso escolar.
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