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Aragón detectará a través de una herramienta digital casos de riesgo de trastornos alimentarios: treinta centros educativos usarán la aplicación ApeTest

Se trata de un proyecto desarrollado por profesionales del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, la Fundación Ape y el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón

Acceso a la zona de hospitalización de psiquiatría infanto-juvenil del hospital Clínico.

Acceso a la zona de hospitalización de psiquiatría infanto-juvenil del hospital Clínico. / Jaime Galindo.

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El Periódico de Aragón

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Zaragoza

Treinta centros educativos aragoneses (veinte de Zaragoza, cinco de Huesca y otros cinco de Teruel) contarán a partir del próximo curso con la aplicación ApeTest, una herramienta digital y gamificada para la detección temprana de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en adolescentes.

Se trata de un proyecto desarrollado por profesionales del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, la Fundación Ape y el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón, que ha confirmado su validez como instrumento de cribado en población adolescente tras una muestra de 485 estudiantes llevada a cabo en cuatro centros de Zaragoza durante dos años.

Si llegamos antes, será posible intervenir de forma temprana, restaurar la salud física y psicológica de los menores y evitar complicaciones futuras, como ha destacado la presidenta de la Fundación Ape y especialista en Psiquiatría Infanto-Juvenil, Maite Zapata, durante la presentación de esta herramienta.

Zapata ha subrayado que los trastornos de la conducta alimentaria suelen iniciarse durante la adolescencia y que, en muchos casos, los jóvenes “sufren en silencio” debido al miedo o la vergüenza. En este contexto, ha defendido el valor de una herramienta diseñada específicamente para los entornos educativos y adaptada a los hábitos digitales de los adolescentes, pero que gestionarán los orientadores de cada centro.

Según ha indicado, ApeTest permite realizar evaluaciones de forma ágil, masiva y con una mayor sensación de privacidad para los usuarios. Además, genera una puntuación automática e inmediata y activa alertas en el ámbito educativo cuando detecta casos con sospecha de riesgo, facilitando una intervención temprana.

La iniciativa, según el gerente del Servicio Aragonés de Salud, José Ignacio Castaño, responde a uno de los grandes desafíos actuales en salud mental juvenil, puesto que patologías como la anorexia o la bulimia suelen comenzar de forma silenciosa y pueden transcurrir meses antes de que sean identificadas por las familias, los centros educativos o los profesionales sanitarios.

Así, la aplicación traslada a un entorno digital interactivo un cuestionario clínico validado internacionalmente para la detección de posibles trastornos alimentarios, que emplea "el lenguaje de los adolescentes”, de modo que favorece la participación sin renunciar al rigor científico.

Para comprobar la eficacia de la herramienta, se llevó a cabo un estudio con 485 adolescentes de primero a tercero de la ESO de cuatro centros públicos de Zaragoza, con una distribución equilibrada entre mujeres y varones, bajo la dirección del jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Pedro Ruiz-Lázaro.

La aplicación se basa en una versión gamificada del cuestionario Scoff, una herramienta ampliamente utilizada para el cribado de trastornos alimentarios. Durante la experiencia, los participantes interactúan con dos avatares denominados Jorge y Pilar mientras responden a las preguntas integradas en una dinámica de videojuego.

Los resultados obtenidos, según Lázaro-Ruiz, no solo son comparables a los de los cuestionarios tradicionales en papel, sino que incluso los mejoran. El análisis permitió identificar 25 casos con riesgo de trastorno alimentario y confirmó que la herramienta presenta “propiedades psicométricas adecuadas” para la detección temprana en población adolescente.

El test alcanzó una sensibilidad del 82,1 % y una especificidad del 84 %, además de un valor predictivo negativo del 98,7 %, lo que indica, ha apuntado el especialista, una elevada capacidad para descartar la presencia de trastornos alimentarios cuando el resultado es negativo.

No obstante ha precisado que los cuestionarios de cribado permiten detectar situaciones de riesgo, pero que “el diagnóstico tiene que ser por una entrevista clínica”.

Asimismo, ha reconocido que, como ocurre con cualquier herramienta autoaplicada, existe la posibilidad de que algunos adolescentes oculten información, aunque ha señalado que el sistema deja fuera “muy pocos casos” y constituye un recurso útil para mejorar la detección precoz.

La consejera de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, Carmen Susín, ha defendido que los centros educativos constituyen el espacio idóneo para investigar, detectar y prevenir problemas relacionados con la salud mental de los jóvenes. “Queremos alumnos excelentes, pero también queremos alumnos sanos emocionalmente y sanos físicamente”, ha afirmado.

Según ha explicado, el objetivo es que los equipos educativos dispongan de más recursos para identificar posibles casos de riesgo y facilitar una derivación rápida y coordinada hacia los servicios sanitarios.

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