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Equipamientos en la Expo

El Acuario de Zaragoza, el superviviente de la Expo, prepara su mayor renovación para celebrar sus 20 años

La llegada de Global Omnium abre una nueva etapa en el único gran legado de la muestra internacional que ha permanecido abierto sin interrupción desde 2008; el plan prevé inversiones y nuevas instalaciones entre 2027 y 2028

Vídeo | El acuario de Zaragoza afronta una nueva transformación

Josema Molina

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Zaragoza

Dieciocho años después de la Expo Internacional de 2008, el Acuario de Zaragoza afronta una nueva transformación. El equipamiento, concebido como el mayor acuario fluvial de Europa y uno de los proyectos más singulares de la muestra, encara una etapa de renovación impulsada por el reciente cambio de propiedad y la previsión de inversiones para la renovación y modernización de sus instalaciones con la vista puesta en la celebración de su vigésimo aniversario en 2028. Ese impulso llegará además en un momento de reactivación del antiguo complejo expositivo gracias a la recuperación y puesta en uso de otros activos que sigue hoy en periodo de hibernación.

La operación supone un punto de inflexión para una instalación que ha sobrevivido a todas las vicisitudes que han marcado la historia reciente del recinto Expo. Mientras numerosos edificios y proyectos quedaron por el camino o tardaron años en encontrar un uso definitivo, el Acuario ha permanecido abierto de forma casi ininterrumpida -pandemia mediante- desde junio de 2008. “Somos el único pabellón que ha abierto sin ningún tipo de parón durante estos 18 años”, destaca su director técnico, Javier González.

Un camino rocoso

No ha sido un camino sencillo. Tras la finalización de la Expo, el entorno vivió una larga travesía marcada por las obras de urbanización y la lenta ocupación de los edificios del recinto. Durante varios años los accesos resultaron complicados y el flujo de visitantes estuvo muy lejos de las cifras registradas durante la muestra internacional.

Imagen de las instalaciones exteriores del Acuario de Zaragoza.

Imagen de las instalaciones exteriores del Acuario de Zaragoza. / Josema Molina

La situación comenzó a cambiar a partir de 2012 y 2013. Con un nuevo equipo gestor y una estrategia orientada a consolidar el proyecto, el Acuario inició una etapa de crecimiento sostenido. Las visitas aumentaron a ritmos de entre el 10% y el 15% anual hasta alcanzar en 2019 su récord histórico, con cerca de 112.000 visitantes. La pandemia interrumpió esa evolución, pero la instalación ha recuperado progresivamente el pulso. En 2025 cerró el ejercicio con alrededor de 102.000 visitantes, una cifra que la sitúa de nuevo entre los equipamientos de pago más visitados de Zaragoza.

Más allá de las cifras, ha reforzado su posición como referencia europea en fauna fluvial. Cuando González se incorporó al proyecto en 2012, la instalación albergaba alrededor de un centenar de especies. Hoy supera las 350, muchas de ellas únicas en Europa. Entre sus principales activos figuran la mayor colección europea de rayas de agua dulce y uno de los grupos más destacados de arapaimas amazónicos, peces capaces de alcanzar tres metros de longitud.

20.000 escolares cada año

La actividad del centro también se ha expandido hacia la conservación, la investigación y la educación ambiental. Mantiene proyectos con universidades, administraciones públicas y entidades científicas, además de recibir cada año a unos 20.000 escolares. Todo ello ha contribuido a consolidar una imagen que trasciende la de una simple atracción turística.

La zona de la terraza exterior del Acuario de Zaragoza.

La zona de la terraza exterior del Acuario de Zaragoza. / Josema Molina

“El Acuario ya forma parte de la ciudad”, resume González. Las encuestas internas muestran que siete de cada diez visitantes llegan por recomendación directa, un indicador de la integración alcanzada por una instalación que durante años fue vista como un equipamiento periférico vinculado exclusivamente al legado de la Expo.

Ahora, el horizonte vuelve a cambiar. Hace poco más dos meses, la gestión ha pasado a manos de Global Omnium, grupo que también explota el Oceanogràfic de Valencia y el acuario de Sevilla, asegurando la continuidad de las instalaciones, hasta entonces en manos de la familia Morte, la misma que durante los últimos 50 años se ha encargado de explotar el Parque de Atracciones y cuyos negocios han acabado en concurso de acreedores.

El desembarco del nuevo gestor se ha producido en plena temporada alta y todavía se encuentra en fase de adaptación, pero la dirección ya trabaja en un plan de inversiones a varios años vista. Aunque los proyectos concretos aún no se han definido, el objetivo pasa por modernizar instalaciones, actualizar equipamientos y desarrollar nuevas propuestas expositivas, educativas y de conservación. La intención es aprovechar la llegada del vigésimo aniversario, en 2028, para reforzar el posicionamiento del complejo.

Imagen de las vistas en la terraza del Acuario de Zaragoza.

Imagen de las vistas en la terraza del Acuario de Zaragoza. / Josema Molina

“Se está hablando de un plan de inversiones y de un máster plan a dos, tres o cuatro años”, explica González. La hoja de ruta contempla tanto actuaciones de mejora y actualización de las infraestructuras como nuevas iniciativas destinadas a incrementar el atractivo del recinto.

Las primeras novedades llegarán incluso antes. La nueva propiedad ya trabaja en la renovación de la terraza y de los espacios destinados a eventos y restauración, una línea de actividad cada vez más importante para un complejo que da empleo a unas treinta personas entre las distintas áreas de negocio.

La nueva etapa coincide además con la revitalización que empieza a experimentar el recinto Expo. Las obras en la Torre del Agua, la llegada de nuevos usos a varios edificios y la celebración de eventos culturales y empresariales apuntan a un aumento de la actividad en una zona que durante años simbolizó las dificultades para encontrar un futuro estable al legado de la muestra internacional.

Para el Acuario, que ha resistido crisis económicas, una pandemia e incluso el gran apagón eléctrico del pasado abril sin registrar pérdidas en su colección animal, el momento supone una oportunidad para dar un nuevo salto. Después de casi dos décadas ejerciendo como superviviente de la Expo, aspira ahora a convertirse en uno de los motores de su segunda vida.

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