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UN AÑO DE LA TORMENTA

Mari lleva un año reconstruyendo su casa de Almonacid de la Cuba: "Nos ha dejado a todos un poco tocados psicológicamente"

El desbordamiento de la presa y las grietas en el acceso principal del pueblo evidencian la magnitud de los daños sufridos por las tormentas

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Zaragoza

Lavadora, frigorífico, horno, sartenes, colchones, puertas, cortinas... Es larga la lista que enumera Mari sobre lo que ha tenido que cambiar este año en su casa de Almonacid de la Cuba. Es una de las primeras viviendas del pueblo y se vio asolada por las fuertes tormentas de junio de 2025. Las lluvias han cambiado hasta el paisaje que se ve desde su ventana: ya no quedan chopos en esa orilla del Aguasvivas.

«Llegas a una edad de jubilación y parece que vas a descansar, y de pronto llevo un año que estoy agotada físicamente porque no he parado», comparte Mari. Junto a su marido, Lorenzo Eced, se ha desvivido por recuperar su vivienda. «Hemos tenido mucho trabajo con el que no contábamos, y psicológcamente ha sio muy duro», expresa. No tenían la casa asegurada, pero como el pueblo fue declarado zona catastrófica, entregaron la correspondiente documentación para solicitar las ayudas de la DGA. Aseguran que todavía no las han recibido.

Así están los pueblos del Campo de Belchite y Daroca un año después de la riada.

«Del aspecto económico voy a pasar, pero nos ha dejado a todos un poco tocados psicológicamente», incide Mari. Piensa en los vecinos que todavía no han podido entrar en sus casas, en aquellos que han tenido que hacer «unas remodelaciones tremendas» y en los que lo han perdido todo.

Ellos han tenido obras en su portal durante diez meses. La presa de Almonacid se desbordó, el acceso se agrietó y el pueblo estuvo sin luz varios días. Ellos han perdido la útlima planta de las tres que tiene su casa. «Las escaleras se han reblandecido por la humedad y algunas no se pueden por pisar. No bajamos para nada», explica Lorenzo. Con ella se han ido también antiguos escritos, fotos familiares, recuerdos de la infancia de su hija. La tormenta se adueñó de ellos.

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