Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

UN AÑO DE LA TORMENTA

María Jesús ha tenido que reconstruir su casa de Villar de los Navarros a sus 77 años: "Lloro porque es lo mío, es mi vida. Tenía poco y se lo llevó todo"

La solidaridad vecinal y familiar permitió limpiar la casa de María Jesús Josa tras la riada, aunque las secuelas de la inundación aún son visibles

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Zaragoza

Mira con añoranza la entrada de su casa de Villar de los Navarros. Es allí donde guardaba el material de peluquería con el que ejerció durante 40 años. La tormenta del 13 de junio de 2025 arrasó con el. «El alma se me ha llevado. Todas mis fotos, las de mis padres... me dicen de arreglarlas, pero ¡no!.. las dejaré como están», cuenta.

María Jesús Josa recorre las estancias de su casa y evoca cómo vivió la riada de hace un año. Ella estaba en Zaragoza y no se enteró de lo sucedido hasta un día después, cuando fue a comprar al mercado y le enseñaron vídeos de Villar. Era su casa inundada. «Me tiró las dos puertas, ventanas... todo, todo, todo», explica.

Para entonces, sus cinco nietos ya habían cogido el timón y, ayudados por otros vecinos, se dedicaban con ahínco a deshacerse del barro que había invadido la casa de su abuela. «A lo que vine (agosto), lo tenía limpio ya. El pueblo fue apoteósico, y mi familia igual», comparte, y asegura: «En Villar somos el número uno, en cuanto pasan cosas graves nos lanzamos a la calle a toda pastilla y vamos todos, pero todos todos», cuenta.

Así están los pueblos del Campo de Belchite y Daroca un año después de la riada.

Un año después, las humedades persisten. Las muestra: están en la cocina, en la alacena, en los bajos de la escalera. El seguro le ha cubierto parte de la reparación, pero no la reconoce como su casa. «Yo esto para que lo quiero, esto no lo quiero yo. Yo quería mi puerta, quería mi cama...», lamenta. Y los ojos se le hacen agua, y la voz se le quiebra, y se apoya en el rosario que cuelga de su pared.

«Lloro porque es lo mío, porque es mi vida», expresa. Tiene 77 años y «jamás en la vida» había visto una riada así. «Soy pobre y tenía poco, pero se lo llevó todo», llora. Desde hace un año siente «mucho miedo» cuando hay tormenta. La del año pasado arrasó con sus recuerdos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents