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UN AÑO DE LA TORMENTA

Lo que la riada se llevó: un año reconstruyendo los pueblos del Campo de Belchite y Daroca

Villar y Almonacid recuperan accesos y vías, pero la asistencia médica de Azuara continúa reubicada en la ludoteca. Los afectados asumen con sus seguros del hogar los daños en sus viviendas.

Así están los pueblos del Campo de Belchite y Daroca un año después de la riada.

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Azuara, Villar de los Navarros y Almonacid de la Cuba

Quedan tintes de marrón. Siempre estarán. Hace un año que Azuara, Villar de los Navarros y Almonacid de la Cuba, entre otros pueblos del Campo de Belchite y de Daroca, sufrieron una riada histórica que se llevó por delante casas, pabellones y, sobre todo, recuerdos. Quedaron los vecinos y su buen hacer, del que se han servido los últimos meses, ayudados por voluntarios primero y por profesionales después, para reconstruir las calles que los han visto (y ven) crecer. Los seguros del hogar han sido la clave para muchos de los afectados, que lamentan no haber recibido por ahora ayudas de las administraciones para reconstruir sus viviendas.

Es primera hora de un jueves y Azuara está tranquilo. Fue uno de los pueblos más afectados por la riada, que fue consecuencia de un tren de tormentas que descargaron entre las 15.30 y las 22.15 horas del viernes 13 de junio de 2025 provocando que el río Aguasvivas sextuplicara su caudal y vertiera al Ebro más de 7.000 millones de litros. Las viviendas cercanas a la plaza del ayuntamiento se inundaron, y el agua tiró las paredes de algunas de ellas. En varias de las ubicadas en la avenida Constitución han instalado una doble puerta para retener el cauce si se produce una nueva riada. El albergue ha cambiado de lugar su entrada, antes lateral y ahora encarada con el ayuntamiento.

Firmas de agradecimiento a los voluntariossobre una bandera de España.

Firmas de agradecimiento a los voluntariossobre una bandera de España. / Jaime Galindo

También el pabellón, a cuyo techo se encaramó una joven para ponerse a salvo, está reformado y en él ya no queda rastro del lodo. Según cuenta un vecino, sigue siendo necesario usar generador, pero este junio esperan poder celebrar allí las fiestas con las que también arrasó la tormenta hace un año. Al parque de Azuara le han puesto como apellido «del voluntariado», y en los bancos del pueblo se leen mensajes de agradecimiento a la ayuda recibida. Doce meses después todavía se trabaja en construir muros y adecuar esta zona verde. La pista de pádel ya se puede usar.

Lo que está cerrado a cal y canto, y así es prevé que siga siendo, es el centro de salud. La riada lo inundó y llenó de lodo, de ramas, de escombro. Durante tres horas se quedaron atrapadas en su interior la médica y la enfermera, esta última agarrada a una tubería. Ambas pensaron que había llegado el final. No fue así.

El consultorio está construido en una zona inundable. Por eso, desde hace un año el servicio médico se presta en la ludoteca. Los vecinos dan por perdido el centro de salud, pero el Gobierno de Aragón plantea como la «mejor alternativa» transformar en ambulatorio la antigua cámara agraria, que reúne «las condiciones óptimas».

La situación en Villar de los Navarros también ha mejorado, y la reconstrucción de viviendas está tocando a su fin. Lo mismo ocurre en Almonacid de la Cuba, donde el agua no solo se llevó casas, sino también parte de la vía que da acceso al pueblo. Se agrietó y fue la última carretera en abrirse al tráfico de las tres que la riada obligó a cortar (Almonacid, Almochuel y Villar).

REPORTAJE SOBRE EL PRIMER ANIVERSARIO DE LA RIADA DANA QUE ARRASO LA ZONA DEL CAMPO DE BELCHITE, AZUARA, VILLAR DE LOS NAVARROS Y ALMONACID DE LA CUBA, RECOSTRUCCION DE LAS VIVIENDAS E INFRASTRUCTURAS, DANA RIADA TORMENTA, RIO AGUASVIVAS

Una vecina enseña el estado de su casa, todavía con humedades. / Jaime Galindo / EPA

La DPZ reparó todas ellas con una inversión de 1,3 millones. Los trabajos concluyeron en octubre. En septiembre, después de tres meses de obras, el Gobierno de Aragón reabrió al tráfico la A-222 tras haber rehabilitado el puente de Belchite, que según informaron es ahora más «resistente». Invirtieron 1,7 millones. En el momento de la tormenta, la DGA estimó que reconstruir las infraestructuras costaría seis millones y seis meses.

Un año después, los pueblos han salido a flote y los cambios son notables. Pero han sido meses «duros» para unos vecinos entregados que aseguran que siempre llevarán consigo el recuerdo del tinte marrón.

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