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“Fuimos esenciales, pero en los bolsillos casi no se notó”: el transporte de mercancías sale a la calle por el bloqueo de su convenio

Trabajadores del sector logístico de Zaragoza se movilizan por el bloqueo del convenio colectivo denunciando jornadas excesivas y la pérdida de poder adquisitivo.

Protesta laboral en el sector de la logística y el transporte de mercancías, este lunes a las puertas del SAMA en Zaragoza.

Javier Río

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Zaragoza

Durante la pandemia fueron considerados imprescindibles. Mientras buena parte de la economía se detenía, ellos siguieron garantizando el abastecimiento de supermercados, industrias y hogares. Seis años después, muchos trabajadores del transporte de mercancías y la logística sienten que aquel reconocimiento nunca llegó a traducirse en una mejora real de sus condiciones laborales.

Decenas de empleados del sector se concentraron este lunes a las puertas del Servicio Aragonés de Mediación y Arbitraje (SAMA), en Zaragoza, coincidiendo con una nueva reunión de negociación del convenio colectivo provincial. La protesta, convocada por CCOO y OSTA, marca el inicio de un calendario de movilizaciones ante lo que los sindicatos consideran un bloqueo por parte de la patronal.

Un momento de la protesta del sector de mercancías, este lunes.

Un momento de la protesta del sector de mercancías, este lunes. / Javier Río

Fuimos indispensables y esenciales. En los bolsillos casi no se notó”, resumía Silvia Zabaleta, trabajadora de una multinacional del transporte instalada en Plaza y veterana de varias negociaciones colectivas. Tras 19 años en el sector, asegura que la sensación entre buena parte de la plantilla es de frustración. “Venían para no negociar, veníamos a perder el tiempo”, lamenta sobre los meses de conversaciones mantenidas hasta ahora.

Un convenio para 15.000 trabajadores

El convenio afecta a uno de los grandes motores económicos de Aragón. Engloba a más de 15.000 trabajadores entre conductores, personal de almacén, carretilleros, administrativos y empleados de las grandes plataformas logísticas asentadas en la comunidad.

Las reivindicaciones tienen un denominador común: recuperar poder adquisitivo. “La cesta de la compra sube, todo sube, pero los sueldos no suben nada”, denunciaba David Millán, trabajador de Amazon en Zaragoza y delebado de OSTA en el comité de esta empresa. A su juicio, las grandes compañías han incrementado notablemente sus beneficios en los últimos años sin que esa mejora haya llegado a las nóminas. “Tiene que haber un poco de reparto”, reclama.

Pero las quejas van más allá del salario. Los sindicatos denuncian jornadas anuales que rozan las 1.800 horas, dificultades para conciliar la vida familiar, elevados índices de siniestralidad y una creciente falta de profesionales. Un problema que, sostienen, no responde a la falta de vocaciones sino a unas condiciones laborales cada vez menos atractivas.

Uno de los carteles exhibidos durante la concentración en el SAMA.

Uno de los carteles exhibidos durante la concentración en el SAMA. / Javier Río

Desde CCOO, el responsable del sector de carretera y logística en Aragón, Jorge Martín, considera que el principal escollo de la negociación sigue siendo la cuestión económica. La plataforma sindical reclama un incremento salarial acumulado del 13% para los próximos tres años, acompañado de una cláusula de revisión ligada a la evolución de los precios para evitar nuevas pérdidas de poder adquisitivo. La oferta empresarial se sitúa actualmente en el 11%.

“Lo único que queremos es que los trabajadores no pierdan capacidad de compra”, explica Martín. El sindicalista recuerda además que la logística y el transporte han sido algunos de los sectores más dinámicos de la economía aragonesa durante los últimos años. “Si al sector le ha ido bien, queremos que eso también redunde en los compañeros”, sostiene.

La concentración de este lunes fue la primera señal de advertencia. Si las posiciones continúan alejadas, los sindicatos no descartan endurecer las movilizaciones e incluso abrir la puerta a convocatorias de huelga. Una posibilidad que preocupa especialmente en una comunidad donde la logística se ha convertido en uno de los principales pilares económicos y donde cualquier conflicto prolongado tendría un impacto mucho más allá de las puertas de los almacenes.

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