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POLÍTICA AUTONÓMICA

Eva Valle, consejera de Economía de Aragón: "La competitividad es la clave de bóveda de la legislatura, sin ella no nos comemos una rosca"

El fichaje estrella de Jorge Azcón en su nuevo Gobierno, defiende el papel multiplicador de los centros de datos, reclama al Gobierno central que resuelva el colapso de la red eléctrica y asegura que el diálogo social seguirá siendo una de las fortalezas diferenciales de la comunidad pese al recorte de financiación

La nueva consejera de Economía, Competitividad y Empleo del Gobierno de Aragón, Eva Valle, en su despacho en el edificio Pignatelli.

La nueva consejera de Economía, Competitividad y Empleo del Gobierno de Aragón, Eva Valle, en su despacho en el edificio Pignatelli. / Miguel Angel Gracia

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Zaragoza

Eva Valle (Zaragoza, 1974) afronta desde hace apenas unas semanas uno de los mayores retos de su carrera profesional. Tras una larga trayectoria como economista del Estado, responsable en organismos internacionales y exdirectora de la Oficina Económica de Moncloa durante el Gobierno de Mariano Rajoy, el presidente Jorge Azcón la incorporó a su nuevo Ejecutivo para dirigir el Departamento de Economía, Competitividad y Empleo.

La consejera ha asumido el cargo un momento de fuerte crecimiento económico para la comunidad, marcado por la llegada masiva de inversiones empresariales, el debate sobre los centros de datos, los problemas de capacidad eléctrica y las incógnitas sobre proyectos como el nudo Mudéjar de Andorra. En la entrevista, defiende la necesidad de mantener la competitividad de la economía aragonesa, atraer talento y convertir la actual ola inversora en empleo y bienestar.

¿Cómo ha vivido su salto a la primera línea de la política aragonesa?

Con mucha ilusión y sentido de la responsabilidad. Aragón está en un momento muy ilusionante y dinámico en lo económico y este departamento debe conseguir en esta legislatura que todo eso se traduzca en bienestar, crecimiento y más y mejores empleos para los aragoneses.

¿Qué le ha sorprendido más de la Administración autonómica?

Es una Administración pequeña, pero ágil y con capacidad de jugar por encima de su liga, demostrando que es capaz de atraer grandísimos proyectos con mucho trabajo y buena organización.

¿Cómo se gestó su fichaje?

Azcón tenía claro que lo económico es prioritario para Aragón y forma parte central de su programa de gobierno. Tras una etapa en la que se ha hecho mucho y se han conseguido grandes inversiones, creía que había que aterrizar esas inversiones y decidió que no se hiciera desde una única consejería como la que llevaba Mar Vaquero de manera magistral. Por eso, decidió dividirla. Y buscó un perfil que complemente a los que ya tenía y aporte una visión más desde fuera que ayuda a la toma de decisiones.

Eva Valle durante uno de los momentos de la entrevista, que fue realizada el pasado martes.

Eva Valle durante uno de los momentos de la entrevista, que fue realizada el pasado martes. / Miguel Angel Gracia

¿Se fraguó en Génova?

No tengo ni idea. Lo único que sé es que Azcón me llamó, me lo propuso, me lo pensé y le dije que sí.

¿Qué le decidió a volver a Aragón?

Lo que siempre ha marcado mi carrera profesional: el servicio público. Y si es en mi tierra, todavía más.

¿Cómo cree que se interpretó su incorporación dentro del seno del Ejecutivo?

No lo sé, pero he sido muy bien recibida por todos. A los hechos me remito. Tengo colaboración de absolutamente todo el mundo. Esta es una tarea de Gobierno y hay que mirar por el futuro, la prosperidad y el beneficio de Aragón.

¿Se considera una técnica que ha dado el salto a la política o una política con perfil técnico?

Me considero una profesional que trabajo en lo que siempre quise trabajar cuando decidí opositar al Cuerpo de Economistas del Estado: aplicar la teoría económica en las políticas económicas públicas para mejorar la vida del ciudadano, en este caso, del aragonés. A partir de ahí, la vida te va llevando a diferentes responsabilidades.

¿Echa de menos la libertad de un economista de hablar sin tapujos?

Soy una economista que creo en la política económica como una forma de política pública necesaria para hacer avanzar España y Aragón.

En su comparecencia en las Cortes habló de «hacer más grande el pastel» de los aragoneses. ¿Cómo se notará que su receta ha funcionado?

Que sigamos creciendo y convergiendo. Eso quiere decir que estamos cada vez más cerca de las regiones más ricas de Europa y que los aragoneses tienen opciones de empleo en los sectores que quieren trabajar.

Aragón está en récord de inversión y empleo. ¿Cómo se logra traducir esa pujanza en más bienestar?

Que esas grandes inversiones se traduzcan en proyectos concretos, empleos y oportunidades para los aragoneses independientemente de donde vivan. En eso trabajamos. Hay dos grandes bloques de inversiones. Por un lado, las tecnológicas y, por otro, las que se siguen produciendo en sectores más tradicionales.

¿De qué manera se mide que esos 90.000 millones anunciados están penetrando en el territorio?

Un ejemplo muy claro, como ha señalado Azcón, es llegar al pleno empleo. Pero también que la economía aragonesa siga siendo competitiva y capaz de adaptarse a la transformación tecnológica que estamos viviendo. El reto es crear las condiciones para que nuestras empresas sigan exportando, innovando y vendiendo en los mercados exteriores pese a un entorno cada vez más complejo. Si lo conseguimos, eso se traducirá en más riqueza, mejores empleos y más recursos para los servicios públicos.

"Los centros de datos nos colocan en el mapa internacional para poder atraer más inversión y sus efectos ya se notan el territorio"

¿Existe el riesgo de que Aragón esté concentrado demasiadas expectativas en centros de datos?

Es una apuesta para incorporar una infraestructura tan necesaria para la economía digital como lo fueron en su día las carreteras o el ferrocarril. Estamos en plena transformación tecnológica y el crecimiento de la inteligencia artificial, la nube y los datos requiere este tipo de instalaciones. Además de la inversión directa, tienen un efecto muy importante porque sitúan a Aragón en el mapa internacional y atraen el interés de otras empresas. También generan empleo en construcción durante muchos años y oportunidades para desarrollar nuevos ecosistemas tecnológicos.

¿Cómo evitar que la comunidad se limite a alojar la infraestructura de los datos y atraiga también su valor añadido?

Sus efectos ya se notan el territorio. Ya estamos viendo actividades asociadas a los centros de datos, desde ingeniería hasta proyectos industriales vinculados al sector tecnológico. Estamos trabajando para atraer nuevas inversiones alrededor de esos ecosistemas. El hecho de que grandes compañías hayan elegido Aragón ha despertado mucho interés.

¿Cree que el debate público está más centrando más en los consumos de energía y agua que en las oportunidades que generan?

Sí. Es normal porque llama la atención el consumo de algunos recursos, pero hay un poco de mito en eso y las empresas son crecientemente eficientes en este sentido, entre otras razones, porque quieren ahorrar costes. Además, los centros de datos se están incorporando a nuestro territorio en fases.

¿Le preocupa la falta de mano de obra que sufren las empresas?

Sí. Puede ser un potencial cuello de botella y somos muy conscientes de ello. Hay diferentes tipos de trabajadores que necesitaremos y son escasos no solo en Aragón, sino en el conjunto del país. Estamos trabajando con todo el sistema educativo, universitario y FP, para tener perfiles altamente técnicos, formados aquí, que permitan conseguir ese primer empleo a los jóvenes, que tienen unas tasas de desempleo altas. Y ser capaces de atraer de vuelta el talento que se ha marchado fuera.

Otro cuello de botella es la energía. ¿Qué proyectos peligran por la falta de capacidad eléctrica?

Los proyectos que tramita el Gobierno de Aragón tienen asegurada la energía, al menos para su primera fase, por lo que no hablaría de un riesgo inmediato. Ahora bien, existe un cuello de botella en todo el país por problemas en la asignación de los nodos y en la política energética que puede dificultar la llegada de inversiones.

¿Ha mantenido contactos con el Ministerio de Transición Ecológica por este asunto?

El diálogo con el ministerio no es sencillo, pero es necesario resolver un problema que afecta a toda España. Estamos participando activamente en los mecanismos y consultas impulsados por el Gobierno central para agilizar la asignación de capacidad eléctrica y garantizar que los proyectos aragoneses sean tenidos en cuenta.

"El nudo Mudéjar de Andorra debe ser lo más flexible posible y utilizarlo no solo para generación renovable, también para consumo de proyectos industriales que pueden llegar a la zona"

¿Cómo se explica el fracaso del concurso del nudo Mudéjar?

Arranca con el cierre de la térmica de Andorra. Aquella decisión se tomó de forma precipitada y sin que existiera un plan industrial sólido para compensar el impacto sobre el territorio. Después llegó el concurso para impulsar la reindustrialización de la zona, pero el proyecto adjudicatario ha acabado viéndose reducido de forma muy importante tras la declaración de impacto ambiental, pasando de 1.200 a 406 megavatios. Eso nos deja hoy con una capacidad infrautilizada y, lo más preocupante, sin alternativas industriales reales que hayan llegado a materializarse tras tantos años de espera. El ministerio plantea ahora modificar las bases del concurso para reasignar esa capacidad. Ojalá funcione, pero somos escépticos. Han pasado varios años, muchas de las condiciones económicas han cambiado y existe el riesgo de que algunos de los proyectos ya no sean viables o hayan encontrado otras ubicaciones.

¿Qué propone el Gobierno de Aragón para desbloquear esa situación?

Creemos que esa capacidad debe utilizarse de la forma más flexible posible. No solo para proyectos de generación, sino también para proyectos industriales de consumo que puedan instalarse en la zona y crear empleo. Una parte de la capacidad liberada, unos 90-100 megavatios, podría destinarse a atraer nuevas actividades. Además, hay que buscar activamente proyectos para Andorra y aprovechar instrumentos como el Fondo de Transición Justa o el Fite para hacer más atractiva la zona. Y, por supuesto, es imprescindible un diálogo permanente entre el Gobierno de Aragón, el de España, los ayuntamientos y los agentes sociales para que esta oportunidad no vuelva a perderse.

¿Andorra puede ser atractivo para los centros de datos?

No tenemos tanta capacidad ahí para un centro de datos. Harían falta de 200 a 350 megavatios. Si pudiéramos reconvertir generación en consumo, quizá en algún momento se podría, pero sería un largo recorrido. Lo que planteamos es llevar a la zona proyectos industriales para aprovechar entre 90 y 100 megavatios de consumo.

¿Y ha hablado con el ministro de Economía?

Hablo de vez en cuando con él, es compañero mío. Tengo interlocución prevista con varios ministros.

Muchas empresas aseguran que no encuentran trabajadores. ¿La inmigración es una necesidad económica para Aragón?

Al igual ocurre con el resto de España y Europa, Aragón tiene una tasa de natalidad baja y necesita atraer trabajadores para mantener su crecimiento. Hace falta atraer gente de fuera. Eso sí, esos trabajadores tienen que venir en condiciones regulares y con cualificaciones que se necesitan.

"La crítica a la inmigración de Vox se hace políticamente en términos de trazo muy grueso"

Vox, su socio de Gobierno, siempre cuestiona la inmigración aunque múltiples sectores urgen mano de obra extranjera. ¿Cómo se compatibilizan estas dos realidades?

La crítica a la inmigración se hace políticamente en términos de trazo muy grueso. La realidad es que los trabajadores de fuera son necesarios y no creo que haya ningún problema ni es incompatible con que sean en condiciones laborales regulares y para las posiciones que sean necesarias.

Vox asegura que la prioridad nacional debe impregnar todas las políticas del Gobierno de Aragón. ¿Cómo se traduce ese concepto en su consejería?

Lo que estamos haciendo es sentido común, un respeto estricto de la legalidad y eso no es incompatible con absolutamente nada.

La desregulación es otra de las banderas de Vox en lo económico. ¿Qué se hará en esta materia?

La simplificación administrativa no es una bandera exclusiva de Vox. El objetivo es que ciudadanos y empresas se relacionen con una Administración más ágil y con una regulación que sea la estrictamente necesaria. Tenemos muchas capas normativas y debemos evitar duplicidades y simplificar procedimientos para facilitar la actividad económica.

Ha dicho que el diálogo social es una ventaja competitiva de la comunidad. ¿Cómo encaja esa defensa con haber reducido las ayudas a patronales y sindicatos?

Efectivamente, es una gran ventaja diferencial de la comunidad. Es verdad, se han recortado un 15% las ayudas de la parte institucional, que estaban en su un máximo histórico, pero eso es solo una parte de todo lo que se trabaja con los agentes sociales. El resto, como las políticas de empleo o la prevención de riesgos, ha quedado igual. Deducir de aquí que se cuestiona el diálogo social es un error. En el acuerdo de Gobierno con Vox aparece un 50% de recorte. Al año que viene veremos.

¿No habrá un recorte del 50%?

Este año ha sido un 15%. Para el año que viene, nos sentaremos después del verano para ver los presupuestos y veremos.

Pero los agentes sociales están molestos.

Me he sentado con ellos, lo hemos hablado y no tengo la sensación de que estén en absoluto disconformes o descontentos de cómo se están llevando las cosas.

El fichaje de Eva Valle fue anunciado por Jorge Azcón en plena campaña electoral.

El fichaje de Eva Valle fue anunciado por Jorge Azcón en plena campaña electoral. / Miguel Angel Gracia

¿Se siente incómoda con los postulados de Vox en economía?

Bueno, es una realidad que los aragoneses han votado en las urnas y este es el gobierno que han elegido. Con estos miembros y estos bueyes hay que arar y estamos arando. La prioridad del Gobierno sigue siendo mantener la ventaja competitiva del diálogo social.

Sobre el pacto con la ultraderecha: "Los aragonesas han votado y con estos mimbres y estos bueyes tenemos que arar"

Las comunidades gobernadas por el PP, entre ellas Aragón, siempre exhiben su buen momento económico, pero a la vez Génova mantiene un duro discurso con la situación económica de España. ¿Es una contradicción?

No es en absoluto contradictorio. El discurso de la dirección del PP reconoce las grandes cifras de crecimiento. Sí, estamos creciendo más que la media europea, pero es un crecimiento muy poco basado en la productividad y que no se está traduciendo en una mejora de bienestar de la clase media. Lo que se observa de manera clarísima es una tremenda pérdida de poder adquisitivo, porque los salarios han estado creciendo por el bajo de inflación y, además, todo el incremento del precio se traduce en mayores impuestos que están pagando en términos de IRPF las familias. De hecho, parte de la política de Gobierno de Aragón está dirigida a, en la medida de lo posible, liberar esa carga mediante bajadas en el tramo autonómico del IRPF.

Si pudiera escoger un único proyecto económico que definiera la legislatura, ¿cuál sería?

Algo que, para mi sorpresa, ha sorprendido en el nombre de este departamento: la palabra competitividad. En el entorno tan complejo en el que estamos a nivel nacional e internacional, lo que debería definir esta legislatura es que la economía aragonesa sigue siendo competitiva, que estamos sentando las bases para ello. Y eso aplica tanto al marco regulatorio como a los apoyos que hagamos al tejido productivo, para que esté bien dirigido y, precisamente, podamos seguir exportando, produciendo y generando empleo. La competitividad es la clave de bóveda de todo esto para que Aragón prospere.

¿Ha tenido que hacer pedagogía para explicar el cambio de Industria por Competitividad?

Sí, es una cosa que me ha sorprendido, honestamente, porque la competitividad es la palabra en Europa. El informe Draghi habla de competitividad europea. Es la clave que nos va a colocar en el mundo. Y esto aplica a la industria, a las grandes empresas, a las pequeñas, a la ganadería, a los servicios, a todo. Tenemos que ser competitivos. Si no, no nos vamos a comer una rosca.

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