MEDIO AMBIENTE
La CHE actualiza sus planes ante la escasez de lluvias: "Nos tenemos que preparar para una sequía cada cinco años"
El organismo de cuenca anima a municipios, usuarios e industrias a diseñar planes de contingencia ante unas olas de calor cada vez más extremas

El bajo caudal del río Ebro a su paso por Zaragoza, esta semana. / Javier Río

La falta de lluvias y el calentamiento global están provocando una transformación climática sin precedente. Ante esta situación la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) está trabajando para adaptar sus planes de actuación ante la sequía. Un primer paso se ha producido este mes tras la publicación en el BOE del nuevo plan especial ante la falta de recursos que actualiza la anterior normativa del año 2018 y culmina un exhaustivo procedimiento de tramitación de tres años y medio. "Trabajamos para que, cuando llegue el momento de aplicar restricciones, la sociedad entienda los motivos y estas medidas se tomen de forma equitativa y justa", asegura el jefe de planificación, Miguel García Vera.
El nuevo plan destaca por "una sólida continuidad técnica" respecto a los anteriores, lo que evidencia "la madurez y la alta aceptación social" de la planificación en la cuenca. Sin embargo, lejos de ser un documento inmóvil, actúa bajo una filosofía de mejora continua. La histórica sequía sufrida en 2023 (con un 85% de la cuenca en situación de alarma prolongada) sirvió como una auténtica "prueba de fuego", y el análisis pormenorizado de aquel episodio ha permitido integrar un importante paquete de mejoras y ajustes de precisión para anticipar y amortiguar los efectos de futuras crisis hídricas.
Así, se han creado nuevas subzonas de gestión. "Hemos ajustado los umbrales para que reflejen la realidad de forma coherente, pues descubrimos, por ejemplo, que la cuenca del Huerva estaba en una situación de sequía intensa mientras los indicadores generales decían que estaba mucho mejor", indica García Vera. De este modo se ha segregado la unidad territorial del Bajo Ebro en dos subsistemas diferenciados: el propio Bajo Ebro y la cuenca catalana del Siurana, al constatarse que responden a realidades hídricas completamente distintas. Asimismo, se modifican los límites en los entornos de los ríos Irati, Arga, Ega, Bayas, Zadorra e Inglares para integrar formalmente a la Rioja Alavesa.
También se ha atendido a una reclamación histórica del sector agrícola en Aragón, recalculando los umbrales del embalse de Las Torcas (río Huerva) para que el indicador refleje con mucha más fiabilidad el comportamiento real de la cuenca ante la falta de agua para el riego.
Y de forma paralela se han diseñado índices complementarios específicos para blindar el abastecimiento urbano. "Las entidades que han convivido con episodios de escasez frecuentes actúan mucho mejor ante las crisis porque están entrenadas y saben cómo repartir el recurso de forma eficiente", indica el jefe de planificación. Por ejemplo, en el caso de Huesca capital y su entorno, el sistema dependerá estrechamente del monitoreo del embalse de Vadiello (río Guatizalema). Esto permitirá dar señales de alarma de forma muy temprana y antes de que se vea comprometido el consumo de la población.
Por otro lado, siguiendo las recomendaciones europeas el documento introduce la recomendación técnica de constituir la Comisión Permanente de Sequía en el momento exacto en que el indicador de escasez afecte a más del 30% de la cuenca del Ebro. De igual modo, se establece el umbral del 10% para su disolución.
Prevención
El plan consolida e integra los 18 planes de emergencia de los municipios de la cuenca con más de 20.000 habitantes. No obstante, desde la CHE recomiendan que todas las entidades y usuarios se planteen la necesidad de diseñar planes de contingencia. "La experiencia nos demuestra que definir los protocolos con calma y en años de bonanza evita problemas mayores", advierte Vera al evidenciar que en el contexto actual "nos tenemos que preparar para una sequía cada cinco años". Con todo, se espera que este año no se produzcan incidencias pues los embalses están en niveles normales para la época del año en la que nos encontramos.
De hecho, desde el organismo de cuenca se anima activamente con el nuevo plan de sequías a los municipios medianos y pequeños, así como al resto de usuarios e industrias, a diseñar voluntariamente sus propios protocolos de contingencia durante los periodos de normalidad hídrica, garantizando que toda la sociedad esté "entrenada" ante un futuro con fenómenos climáticos cada vez más extremos.
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