Los efectos de las altas temperaturas
Los vecinos de Azanuy desalojados: "Entre todos nos han salvado el pueblo y eso nunca se olvida"
Mari Carmen, Elvira o Rocío son algunas de las vecinas que han podido volver a sus casas este viernes durante hora y media entre la pena de ver hasta donde habían llegado las llamas y el alivio porque no hubo daños personales en el incendio más grande del año en Aragón.

Miguel Ángel Gracia

Un abrazo fuerte que dice lo que las palabras no alcanzan. Al abrazo le siguen las lágrimas. De pena y de alivio, casi a partes iguales. Porque dos vecinas de toda la vida de Azanuy ven que se ha salvado su pueblo, que se han salvado sus casas, que están todos bien, pero que todo el entorno de su lugar en el mundo es ahora de color negro debido al incendio forestal desatado ayer en Tamarite de Litera.
«Las llamas se han quedado a diez o quince metros de mi casa. No más. Pero me han dicho que dos chavales, bomberos de Boltaña, han estado toda la noche vigilando para que no pasaran». Y las lágrimas vuelven a brotar, casi sin quererlo.
Es Elvira Sancho, vecina de Azanuy. Ha salvado su casa pero el miedo todavía sigue en el cuerpo. Y el agradecimiento también. Porque no caben más palabras de orgullo que saberse protegido por quienes velan por todos, jugándose la vida para proteger lo que es de otros. «Cuando pase todo esto iré a Boltaña a agradecérselo. Y es que hay que agradecérselo a todos, a los bomberos, a la UME, a los chavales del pueblo que se han jugado la vida con los tractores para ayudarnos a todos», añade Elvira, mientras espera la hora para salir de nuevo de su pueblo, hasta que las condiciones del incendio permitan el regreso definitivo.

Mari Carmen guarda pertenencias en su coche, antes de salid de Azanuy. / Miguel Angel Gracia / EPA
Mari Carmen Monter, esa vecina «de Azanuy de toda la vida», comparte el «susto grande» mientras acaba de meter sus pertenencias en el maletero. La «tristeza» de ver el pueblo quemado inunda también sus ojos. Pero no deja de repetirse, a ella y a los demás, que «todos estamos bien».
«Y eso es lo más importante. Nos han salvado el pueblo: es impresionante ver cómo está el cerco a diez metros de las casas y no ha entrado al casco urbano», añade Pilar, otra residente de la localidad que acudió ayer a recuperar pertenencias básicas hasta que puedan volver de forma definitiva. Estas tres vecinas salvaron sus casas, que no han tenido desperfectos, y solo esperan que llegue la hora de volver para recuperar su normalidad y respirar aliviadas, aunque el monte esté negro.

Rocío conversa con varios vecinos, en Azanuy, tras recoger enseres. / Miguel Angel Gracia / EPA
Rocío aprovechó la hora y media de tiempo que tuvieron para volver a sus casas para recoger «comida, pañales y lo más básico». Tiene un niño pequeño y pudieron alojarse anoche en casa de sus suegros, en Binéfar. La «pena» es el sentimiento que mejor describe lo que ve. Pero también la confianza en el trabajo que han hecho todos los equipos de emergencias. «Es un shock ver todo lo que hay, ver que todo el contorno del pueblo está quemado y que nuestras casas están bien. Tenemos mucha suerte de haber recibido tanta ayuda», comenta Rocío.
Antes de despedirse por unas horas más de su pueblo, con la emoción a flor de piel, Mari Carmen resumía en una frase ese sentimiento de agradecimiento que llega en los momentos más inesperados y que condensa el sentimiento que comparten muchos vecinos de este Aragón despoblado. Azanuy-Alins, uno de los municipios más alejados de la capital aragonesa, de apenas 170 habitantes, no se ha sentido solo en sus horas más difíciles. «Estamos muy satisfechos por lo pronto que han venido, por cómo nos han ayudado. Y, como dijo el alcalde ayer: parece que no aparecemos en el mundo, pero sí, estamos. Y contentos de estar aquí», expresó Mari Carmen.
Ascensión llegó este jueves por la mañana con su familia desde Barcelona a Azanuy, preparados para pasar la época estival en su segunda residencia. Se toparon con el incendio. Después de pasar la noche en un hotel de Castejón del Puente, el regreso a Azanuy les dejó más aliviados. «Las casas están bien. Hemos dejado toda la terraza bien regada para poner nuestra parte también y ayudar a los equipos de extinción», explicó. No corrió tanta suerte un campo de almendros de su vecino, próximo a la ermita del pueblo. «Pero no me preocupa: ni he ido a verlo. Porque el campo crece y se recupera, pero nos han salvado el pueblo», constataba.

Los coches de los vecinos de Azanuy, preparados para volver a desalojar el pueblo. / Miguel Angel Gracia / EPA
Solidaridad vecinal
Los vecinos pasarán dos noches fuera de casa. La solidaridad se palpaba en la Residencia de deportistas de Monzón, lugar elegido para la acogida. Las mesas con zumos, café, fruta y pastas estaban a disposición de todas las personas desde primera hora.También juguetes para facilitar la espera a los seis niños que se vieron desplazados por el fuego. «El susto nos lo dimos y tenemos ganas de volver, pero es verdad que da confianza que el casco urbano está protegido», defendió otro de los vecinos desalojados, José Antonio, propietario de una tienda de libros online, que recordaba cómo el «cielo se tiñó de color naranja» en las horas previas al desalojo.
La responsable del centro de servicios sociales de la comarca del Cinca Medio, Yolanda Encinas, coordina al equipo de trabajadoras sociales y a los profesionales de Cruz Roja para garantizar el bienestar de los desalojados. «Tenemos preparado todo para dar el desayuno hasta el sábado, pero vamos día a día, y actuaremos y ampliaremos la respuesta en función de las necesidades: no les va a faltar de nada», explicó desde la Residencia de Monzón.
- El pequeño pueblo de Huesca que esconde una piscina municipal donde comer una de las mejores paellas de Aragón
- Blanca, la mujer que se ha hecho viral bailando en la calle en Zaragoza: 'Con el tiempo se me ha ido la vergüenza. Ya no me queda
- El parque francés a 6 horas de Aragón que se ha vuelto viral en redes como alternativa a Disneyland París
- Una influencer vuelve a la ciudad tras mudarse hace un año a un pequeño pueblo del Pirineo: 'La soledad me está comiendo
- Golpe definitivo a la gran planta de baterías promovida por una empresa israelí en el Pirineo aragonés
- Siete meses con las obras paradas en la A-23: el ministerio de Óscar Puente rescindirá el contrato de la variante de Sabiñánigo
- El pueblo de Zaragoza con sus propias Torres Gemelas: tiene origen visigodo y una fiesta única
- Menos de 10ºC: el pueblo de Aragón que resiste el calor y es uno de los más bonitos del Pirineo