MEMORIA DEMOCRÁTICA
Los 50 años de la última visita de Ramón J. Sender a Aragón: estas son las imágenes inéditas de su estancia en Calatorao
Una exposición de fotografías inéditas sobre la estancia del escritor altoaragonés en Calatorao en mayo de 1976 completa los diferentes actos que han recordado el periplo del candidato al Nobel en una época en la que llegó a plantearse dejar el exilio estadounidense para volver a instalarse en España

Javier Ruiz Poza
La nostalgia por los paisajes de la infancia fue determinante en la obra de Ramón J. Sender (Chalamera 1901-San Diego 1982). Y eso le llevó hace 50 años a realizar su última visita a Aragón cuando todavía se encontraba en su exilio estadounidense. En su segundo viaje en 1976 aprovechó para cumplir con obligaciones editoriales y sociales, al tiempo que paseó de nuevo por la ribera del Cinca en la que había nacido. Los medios hablaron con emoción de aquel recorrido y la próxima semana se expondrán en Calatorao fotografías inéditas de su estancia en la localidad, donde entregó un premio literario que llevaba su nombre. «Conocerlo fue algo muy emocionante», recuerda el escritor Francho Nagore, que acompañó al candidato al premio Nobel en aquella ocasión pues recibió un accésit en aquella entrega de premios.
La discreta visita a Valdejalón se produjo a instancias de Eduardo Fombuena Comín, director y propietario de Aragón Express, un periódico de la época. Con un grupo de amigos, entre los que se encontraba Genaro Poza Ibáñez, contactaron con el escritor aragonés, proponiéndole la convocatoria de este certamen, que aceptó de buen grado. «En aquellos años enviaba colaboraciones al medio y todavía estaba pensando en volver definitivamente a España, algo que acabó descartando con su sonoro enfrentamiento con Cela y la intuición de que en el mundo cultural de la época no iba a estar a gusto», explica el especialista en el escritor, José Domingo Dueñas.
Coincidiendo con los 50 años de esta visita en el vestíbulo de la casa de las asociaciones de Calatorao se expondrán a partir del 2 de julio una serie de veintiuna fotografías inéditas, que reflejan la llegada de Sender al municipio y diversos momentos de su estancia, su paseo por los jardines del castillo, un recorrido por sus interiores, la biblioteca y la entrega del premio. De todo ello contará detalles y anécdotas Javier Ruiz Poza, nieto de Genaro Poza, que recibió a Sender a su llegada a Zaragoza y que también fue testigo privilegiado de aquellos históricos momentos.
Ramón J. Sender llegó acompañado por sus secretaria Luz Campana de Wats, Eduardo Fombuena y sus hijos Eduardo y José Antonio, Patricio Borobio, el notario David Mainar, los premiados Gabriel García Badell y Francho Nagore, León Buil y otros amigos. En la vivienda les recibieron Genaro Poza Ibañez, su hija Elisa Poza Casaña y su nieto Javier Ruiz Poza que hicieron de anfitriones y acompañaron al escritor aragonés durante todo el día.
La jornada se cerró con una cena que fue atendida por Eduardo Aguirre Alias que entonces regentaba un negocio de hostelería en Calatorao y que en 1979 se convirtió en el primer alcalde democrático de la localidad tras la guerra civil. «Sender es un autor que ha superado el olvido y que en la actualidad se recupera de forma espontánea y exitosa», considera Dueñas ante la revitalización de la memoria del escritor altoaragonés. De hecho, está encontrando nuevos lectores tras unos años en los que había quedado relegado a las librerías de segunda mano.

Visita teatralizada del paseo de Sender por Chalamera este mes de junio. / El Periódico de Aragón
Aquellos viajes (tanto el primero en 1974 antes de la muerte de Franco) como los dos realizados en el 76 fueron muy criticados por la intelectualidad progresista de la época, especialmente en Aragón. A Sender se le acusó de defender el estilo de vida americano y se negó a hablar mal del franquismo. Nagore habla de aquella jornada con admiración, pero al mismo tiempo señala que era una persona «muy refunfuñona» que siempre sentaba cátedra al hablar de cualquier tema. «En los últimos años se ha reeditado mucho, vemos que no ha pasado de moda porque sus libros tratan los temas de un modo humanista que resiste bien el paso del tiempo», explica.
En la conversación que mantuvo con el escritor le consultó sobre las «expresiones, romances y dichos» aragoneses con los que trufaba sus narraciones. El joven Nagore quería saber si procedían de su memoria personal o si buscaba documentación para introducirlos. Sin embargo, solo recibió evasivas al respecto en medio de los actos con los que agasajaban el referente intelectual de toda una época. «Por suerte, mi mujer, que entonces todavía era mi novia, pudo tener una conversación mucho más fructífera con su secretaria, Campana de Wats, posteriormente autora del libro Veintiún días con Sender en España», manifiesta el investigador.
Estos días en Chalamera también se han recordado los pasos del escritor en su última vuelta del exilio. En lo que va de año ya se han realizado cuatro recreaciones teatrales de la visita que reunieron a más de 250 personas y se espera retomar las rutas en septiembre.
En Calatorao, además de la exposición de las imágenes inéditas cedidas por Javier Ruiz Poza el club de lectores ha trabajado durante todo el curso sobre la obra de Sender. El próximo día 2, a las 20 horas en la Casa de las Asociaciones, participarán en un coloquio con el profesor de la UNED Rafael Sánchez. Un completo programa para evocar los últimos pasos del escritor por Aragón.
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