Urbanismo
El histórico edificio de la calle Lagasca de Zaragoza, más cerca de su nuevo uso: la Cámara de Cuentas acelera su reforma
La licitación de la redacción del proyecto se publicará a principios de julio por 250.000 euros. Las obras de reforma integral tendrán un coste de unos 2 millones de euros y al menos 18 meses de ejecución

Rubén Ruiz

La Cámara de Cuentas pisa el acelerador para reformar íntegramente la que será su futura sede, el emblemático edificio situado en la calle Lagasca número 7, cedido por el Gobierno de Aragón a las Cortes de Aragón para acoger las instalaciones del órgano fiscalizador. Después de tener que abandonar el edificio del Cubo hace ahora justo un año, con motivo de la construcción de la Nueva Romareda, el ente fiscalizador que preside Jesús Royo da las últimas pinceladas a los pliegos que servirán para transformar el céntrico edificio en una sede funcional y adaptada a los requisitos del siglo XXI.
Según la información que maneja la Cámara de Cuentas y a la que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, la licitación de la redacción del proyecto de obras se hará pública a principios de julio, con la intención de quedar adjudicada a principios de septiembre, con un presupuesto inicial de licitación de 250.000 euros. Con la elección del proyecto se dará paso a una nueva licitación, la del proyecto de las obras de reforma. La intención es que el edificio pueda quedar rehabilitado para antes de 2030, después de una inversión que rondará los 2 millones de euros de fondos propios.

Estado actual del edificio de la calle Lagasca, 7, en pleno centro de Zaragoza, que reformará la Cámara de Cuentas. / Rubén Ruiz
Desde que fuera elegido en febrero de 2025, el actual consejo de la Cámara de Cuentas ha tenido el objetivo de definir su futura sede y de elaborar un proyecto consolidado que le permita seguir trabajando sin preocuparse de su ubicación.
Cabe recordar que la Cámara de Cuentas de Aragón se creó por ley en junio de 2001, pero no fue hasta 2010 cuando quedó constituida oficialmente. Desde entonces se instaló en el emblemático edificio del Cubo, al lado de La Romareda, hasta que las obras del nuevo estadio les obligaron a dejar las instalaciones a principios de julio de 2026. Entonces empezó el periplo para encontrar una nueva ubicación acorde al carácter institucional de la Cámara de Cuentas de Aragón, el órgano fiscalizador que vela por el cumplimiento de la normativa y de las reglas fiscales de todas las entidades públicas de la comunidad autónoma.
El diálogo con las distintas instituciones aragonesas acabó dando sus frutos y el Gobierno de Aragón cedió este edificio, el que fuera la sede del tribunal de menores, a las Cortes de Aragón. El Parlamento aragonés, a su vez, lo adscribió a la Cámara de Cuentas y desde entonces es el ente fiscalizador quien gestiona el edificio y se va a encargar de adecuarlo.

La sede del Colegio de Arquitectos de Aragón también está de reformas, cambiando las ventanas y la climatización. / Rubén Ruiz
Mientras tanto, los auditores de la Cámara de Cuentas se alojan, de forma temporal, en la sede del Colegio de Arquitectos de Aragón, en la céntrica plaza Santa Cruz de Zaragoza. El contrato de alquiler firmado con la institución, de tres años, deberá muy probablemente prorrogarse hasta que finalicen las obras en el edificio de la calle Lagasca. Además, ahora también se están realizando obras de reforma en la sede del Colegio de Arquitectos de Aragón, con la instalación de nuevas ventanas y equipos de climatización.

El edificio fue construido en el primer tercio del siglo XX y necesita una reforma integral que costará unos 2 millones de euros. / Rubén Ruiz
Una reforma integral: de la fachada a los interiores
El proyecto de reforma deberá incluir, necesariamente, el refuerzo de la estructura principal del edificio con la intención de crear espacios diáfanos para la instalación de la docena de oficinas necesarias para acoger a los 33 trabajadores con paredes de pladur o cristal. Habrá modificaciones en la fachada, porque tendrán que moverse algunas de sus ventanas para adecuar la luz natural a los nuevos despachos.
El edificio consta del bajo, dos plantas y un semisótano (que tendrá un uso aún por definir), además de una zona ajardinada y un espacio de garaje para entre dos y tres vehículos, que se mantendrá tal cual.
Según se prevé recoger en los pliegos, en las dos plantas se deberán habilitar despachos y oficinas para los cinco equipos de auditores, la secretaría general, la asesoría jurídica, el departamento TIC, la Sala del Consejo (zona noble para la institución) y un despacho para cada uno de los tres consejeros, el presidente, Jesús María Royo, y los consejeros Ana Isabel Beltrán y Antonio Cendoya. Además, se definirá una estructura de habitaciones relativamente flexible para que el edificio pueda acoger "una posible ampliación de recursos".
Aunque el edificio no está declarado Bien de Interés Cultural, sí que tiene elementos de protección arquitectónica por lo que el nuevo proyecto conservará algunos elementos históricos para "mantener la esencia" del edificio, como la zona del invernadero, la vidriera y algunos de los suelos.
Modificación del plan urbanístico para instalar un ascensor
Uno de los problemas principales que se deberá afrontar en la reforma integral del edificio es su escasa accesibilidad, motivo que fue también clave para la salida del Tribunal de Menores de sus instalaciones. Así, la renovación incluirá la instalación de un ascensor en un espacio "añadido al inmueble" para el que ha sido necesario instar al Ayuntamiento de Zaragoza a la modificación del Plan General de Ordenación Urbana que permita sacar fuera del edificio original un espacio para instalar el ascensor y los baños.
El consistorio zaragozano ya ha trasladado su visto bueno, por lo que el proyecto que se redacte deberá incluir esta construcción en uno de los laterales del edificio.
Desde la Cámara de Cuentas explican que las empresas interesadas en redactar el proyecto podrán visitar el inmueble. "Cuanto mejor conozcan el edificio, mejor harán el proyecto", defiende Jesús María Royo, en conversación con este diario.
Todos los trabajos incorporarán, a su vez, mejoras para ganar en eficiencia energética y actulizar las redes de suministro principales. El proyecto prevé conservar la zona ajardinada de la entrada y supondrá una transformación total de los casi 900 metros cuadrados del inmueble distribuidos en tres plantas. La intención es que la ejecución del proyecto pueda adjudicarse en abril de 2027, cuando empezará a correr el plazo de al menos 18 meses de ejecución de las obras, esto es, hasta finales de 2028 si no hay ningún imprevisto.
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