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EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Tractores, bocadillos y solidaridad en el incendio de Leciñena: "El operativo se marchará, pero nosotros seguiremos subiendo al monte"

Los agricultores de Leciñena se organizan con más de 60 tractores para sofocar las llamas que amenazan la comarca de Monegros

Tractores, bocadillos y solidaridad en el incendio de Leciñena: "El operativo se marchará, pero nosotros seguiremos subiendo al monte"

Miguel Ángel Gracia

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David Chic

David Chic

Leciñena

"De verdad que dan ganas de llorar". Más de un vecino de Leciñena ha pronunciado esta frase en las últimas horas viendo como un incendio forestal arrasa los barrancos, sierras y casetas de monte en los que han trabajado y socializado durante toda la vida. Nada más conocerse que las llamas volvían a amenazar a este enclave de la comarca de Monegros los agricultores se organizaron para tratar de frenar el avance del fuego. Por ahora todo ha sido infructuoso, pero ellos seguirán trabajando, siempre a las órdenes de Protección Civil. Y más allá, cuando sea necesario. "El operativo se marchará, pero nosotros seguiremos subiendo al monte", confirma José Giménez, vecino y "socio fundador del pueblo".

El ya jubilado Luis Marcel explica que más de 60 tractores se han organizado en un grupo de móvil para abordar las incidencias que reclaman desde el centro de control del incendio. "La gente no descansa, esto es terrible porque desde hace siete años no se había producido ningún incendio así y yo solo recuerdo uno de cuando era pequeño y tengo casi ochenta", explica. La actividad está siendo constante estos días en colaboración con los camiones de bomberos y los desplazamientos oficiales. "A las cinco de la mañana el cuerpo ya pide salir al monte, no se puede permitir lo que está pasando", explica.

Pero eso sí. El civismo está siendo fundamental. "Aquí pasa lo que dicen los albañiles, que el que no ayuda estorba", narra. Así lo confirma Jesús Jiménez. "Lo importante es evitar accidentes, pues nosotros somos los que arriesgamos la vida y la maquinaria", indica a la hora de rechazar las críticas que están recibiendo por parte de las autoridades por su labor en el campo

El trabajo de los agricultores en el monte, por la zona del Coronazo en la jornada del jueves, siguiendo las instrucciones de los Agentes de Protección de la Naturaleza, se completa con la labor incesante en el campamento base, junto a la cooperativa. "Hasta los chavales de 15 años se ofrecen voluntarios", indica Marcén. Así lo confirma una empleada municipal que se encarga de anotar los turnos en los que los vecinos se preocuparán de garantizar la asistencia y el avituallamiento a todas las cuadrillas de extinción que se encuentran en la sierra de Alcubierre.

Agricultores trabajando en la sierra de Alcubierre, este jueves.

Agricultores trabajando en la sierra de Alcubierre, este jueves. / Miguel Ángel Gracia

Las compras de bocadillos, paella, refrescos y agua corre por cuenta del Ayuntamiento de Leciñena. El resto lo aportan los voluntarios, cientos de ellos. El también empleado municipal el empleado municipal David Elvalle, originario de Marcén, reconoce que el panorama actual se vive "con preocupación y con ganas de que se acabe". Los esfuerzos se centran en garantizar la hidratación, compaginando esta tarea con la resolución de las "pequeñas incidencias que puedan surgir a nivel municipal" conforme van apareciendo.

La labor de los agricultores de la sierra de Alcubierre, repleta de conejos y de gavilanes, ya tienen "experiencia por desgracia" en lo de afrontar con tractores las consecuencias de un duro incendio un factor que propicia su constante disposición a colaborar allí donde se les solicita. "En los pueblos vecinos, como Robres también hay un sentido de hermandad, todos estamos al tanto, pero hay tajo en todos los sitios, estas cosas son una tragedia y ya se verá en veinte días cuando acaben de morir todos los árboles afectados", incide Marcel.

Los pelos de punta

Estas horas de trabajo también se han vivido situaciones de riesgo. En la zona de avituallamiento cuentan como dos tractores quedaron atrapados "jodidos del humo" en uno de los cerros en una escena que ponía "los pelos de punta". Con todo, los agricultores destacan que están preparados y que llevan las herramientas adecuadas. En esa ocasión pudieron adelantarse a las llamas arando un cortafuegos. "La devastación que se aprecia no es nada para lo que ha pasado", indica el también agricultor y vecino del pueblo, Fabián Marcén.

En incendio empezó, probablemente por el efecto de un rayo, en la zona de El Frontón y al poco tiempo ya dejaba una caseta de monte, antiguo refugio de pastores, completamente rodeada de llamas. Los pinos todavía humean en la zona cero. "El mayor riesgo es que el aire prenda de nuevo las copas que no se ha quemado y se multipliquen los frentes", explica el jefe de sector en la extinción, Carlos Ropero. "El trabajo de los agricultores es fundamental en zonas aparentemente tranquilas porque se crean zonas de cortafuegos que evitan la reproducción de las llamas", reconoce.

En la última hora UME también ha dado permisos para segar a toda la prisa algunos campos antes de que lleguen los efectos devastadores del fuego. Con eso se evita perder la cosecha y sirve para reducir el combustible disponible para el frente del incendio. "Nosotros somos muy cabezones y vamos a estar subiendo día tras dia hasta que no quede rastro del fuego, cuando nadie se acuerde de nosotros aún subiremos a limpiar", zanja Giménez.

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