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INCENDIOS FORESTALES

Así se coordina un operativo contra el fuego: "Lo fundamental es la información"

La buena sintonía entre administraciones y la rapidez en la atención de llamadas son claves para evitar la propagación de incendios en la comunidad

El puesto de mando operativo desplegado en el incendio de Leciñena.

El puesto de mando operativo desplegado en el incendio de Leciñena. / Josema Molina

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David Chic

David Chic

Zaragoza

El verano se plantea complicado. Las altas temperaturas serán la tónica habitual. Y el riesgo en los montes por los incendios forestales es evidente. Por esa razón desde las administraciones públicas se trabaja en engrasar la coordinación tratando de lograr que las chispas que prenden el monte se queden solo en conatos. El centro de recepción del 112 es la primera herramienta para lograrlo: cualquier llamada al respecto se atiende con rapidez. Los primeros minutos son fundamentales para evitar una devastación como la que se está viviendo en la sierra de Alcubierre.

El jefe del servicio de Seguridad y Protección Civil del Gobierno de Aragón, Jorge Crespo, señala que es en esas dependencias del edificio Pigantelli de Zaragoza donde se activan los primeros protocolos. "Tras las preguntas de la operadora clasificamos el incidente y a partir de ahí movilizamos e informamos a una serie de actores e instituciones, lo que corresponda en cada caso según el protocolo", indica.

A partir de ahí se movilizan los recursos de emergencia que sean necesarios. Ha sido paradigmática, por ejemplo, la llamada de un agricultor que el miércoles alertó de que su cosechadora estaba ardiendo. Ocurrió en el valle de la Fueva y los medios todavía trabajan para atajar el incendio, ya controlado. "En el caso de una llamada de este tipo se movilizan los primeros recursos del Infoar que con sus propios medios dimensionan la respuesta y mandan un helicóptero o desplazan efectivos para comprobar la información que nos llega", manifiesta.

Ningún aviso es pasado por alto. Pero cada uno de ellos se trata atender en su justa medida, sabiendo que una gran alerta acabará implicando a recursos de diferentes ámbitos de la administración y que será necesario un gran trabajo de coordinación. Por eso, según Crespo, lo fundamental es ceñirse a los protocolos previamente establecidos y en los últimos años han demostrado su eficacia y lo engrasados que están.

Tras la llamada a los servicios de emergencia y la comprobación de los hechos denunciados se procede a informar al alcalde de la población afectada. La respuesta en ese momento depende mucho de si es un municipio que cuenta con recursos propios (como pueda ser Policía Local) o si necesita ayuda desde el primer momento. Esta comunicación es fundamental porque puede iniciar acciones como lanzar avisos por megafonía, movilizar a los servicios sociales o preparar el desalojo de barrios o pedanías si fuera necesario.

Reparto de bocadillos en el puesto de avituallamiento de Leciñena, esta semaña.

Reparto de bocadillos en el puesto de avituallamiento de Leciñena, esta semaña. / Miguel Ángel Gracia

El siguiente nivel de activación de recursos llega con las comarcas, donde ya se cuenta con voluntarios de Protección Civil y con una amplia gama de recursos para atajar esas llamas sobre las que se había avisado. Es en este punto cuando si el incendio no ha podido controlarse con los medios enviados cuando se debe decretar que la emergencia es extraordinaria y activar los distintos protocolos autonómicos (Platear o Procinfo entre otros) que regulan cada una de las actuaciones. Ahí es donde están establecidas las diferentes cadenas de mando (seguridad, sanitarias, emergencias...) que deben de dar soporte a los incendios. Esta semana se han activado tanto en Leciñena como en La Fueva.

La consecuencia visible de todas estas decisiones en el despliegue de un operativo de coordinación. "Ahora mismo en Aragón tenemos hasta cuatro puestos de mando avanzado que ofrecen soporte físico para ordenadores y comunicaciones para la gestión de la emergencia", indica Crespo. La infraestructura se considera la adecuada para la realidad aragonesa, aunque está pendiente de actualizar y renovar.

De forma paralela, ya con los bomberos sobre el terreno trabajando en el incendio (o la inundación o la emergencia a la que se esté haciendo frente) se pone en marca una dirección política paralela a la gestión operativa que se está dando sobre el terreno. De este modo se van sucediendo las diferentes reuniones del Centro de Coordinación Operativa (CECOP) "Para la toma de decisiones lo fundamental es tener información y conocer lo que trasmiten los agentes que están sobre el terreno", considera Crespo. Es en este ámbito donde se acuerdan medias como el desalojo de una población, como el de Morillo de Monclús de esta semana.

Voluntariado

"A nivel político en Aragón hay una buena sintonía y una gran coordinación, todas las partes están implicadas para que sea así, lo principal es atajar la emergencia y compartir información", señala.

Otro de los ámbitos de gestión está en la coordinación del voluntariado. El lema sobre el terreno es el que no aporta, estorba. Ahí son clave las agrupaciones de voluntarios de Protección Civil y en el caso de los incendios la labor de los agricultores. A todos ellos se les coordina con la colaboración de los propios ayuntamientos, pues son los conocedores del terreno los que mejor conocen los lugares en los que pueden ofrecer un servicio mejor.

Otro aspecto que destaca a la hora de afrontar la batalla contra el fuego es la gestión de los avituallamientos, que la legislación de protección civil encarga a los propios municipios. Lo normal, según indica Crespo, es contar con los comercios y bares de la zona para preparar las comidas y las cenas que van recibiendo los equipos de extinción mientras duran las tareas de control.

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