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Sector inmobiliario

Un experto inmobiliario, sobre la compra de vivienda en la Costa Dorada por parte de los aragoneses: "Es destino preferente por tradición"

La inmobiliaria Brisasol, especialista en la compraventa de apartamentos y casas en zonas de costa, destaca que la vinculación «personal e histórica» de los aragoneses con estas provincias hace que el mercado «seguro tenga futuro» pese a los cambios en los gustos turísticos

Varios complejos residenciales en La Pineda, en Tarragona, otro destino muy elegido por los aragoneses.

Varios complejos residenciales en La Pineda, en Tarragona, otro destino muy elegido por los aragoneses.

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S. H. V.

Zaragoza

No hay dudas ni entre la ciudadanía ni en el sector inmobiliario. "La Costa Dorada se sigue conociendo como la playa de Aragón", resume Quim Cristià, gerente de la inmobiliaria Brisasol, una agencia especializada en la compraventa de pisos y viviendas tanto en Aragón como en localidades de playa, muchas de ellas las favoritas de los ciudadanos de la comunidad autónoma.

"Hay una tradición en tener una residencia en estas localidades", analiza Cristià, que considera que esta colaboración "estrecha" entre Aragón y estos municipios de costa se deben a que "muchas familias tienen muchos amigos y conocidos que tienen casa aquí". Esto convierte en "destino preferente" estas ciudades para los nuevos compradores, porque "saben que van a estar bien acompañados".

"Una parte importante de las ventas que se hacen en Salou o Cambrils las firman ciudadanos de Aragón", destaca Cristià, que cree que no ha habido grandes cambios a lo largo del tiempo en la relación de los aragoneses con estas potenciales segundas residencias: "Es todo muy estable". "Es cierto que hubo un repunte de compradores aragoneses el pasado verano, en 2025", repasa en sus registros el gerente de Brisasol, que afirma que ese crecimiento ha sido "constante" en este primer semestre de 2026, previo a la temporada estival que está a la vuelta de la esquina.

El gusto de los aragoneses por Salou, Peñíscola o Cambrils parece que no ha cambiado con el paso del tiempo, pero las ciudades sí que lo han hecho para adaptarse a la demanda de turistas, que no solo llegan desde Aragón. "La comodidad se busca y se encuentra", resume Cristià, que destaca que "muchas localidades de la Costa Dorada han mejorado sus infraestructuras municipales". Como ejemplo a vuelapluma, el gestor inmobiliario cita la reciente reforma del paseo marítimo de La Pineda, hecha precisamente para contentar a los turistas habituales y para atraer a nuevos.

¿Por qué triunfan estas provincias, inamovibles desde hace décadas como destinos predilectos para los aragoneses y el alquiler de temporada o la compra de una segunda residencia? "Zona bonita, agradable y con ambiente familiar", resume Cristià al otro lado del teléfono, que insiste en que "el ciudadano que viene a pasar el verano está cómodo". De nuevo, pone en valor el papel de las administraciones en los últimos años, porque "los espacios están mejorando" y se ha registrado "una inversión importante" para que lo noten los visitantes.

El otro punto que destaca el gestor inmobiliario es "la cercanía". Aunque las tendencias reflejan que cada vez más los jóvenes optan por no tener una segunda residencia –muchos no pueden pagarse ni la primera– y eligen conocer más países o ciudades, Cristià defiende que aquellos que puedan seguirán reservando un hueco a tener un segundo hogar. "Nadie le podrá quitar a esta costa la cercanía y el ser una opción para que la familia se pueda escapar un fin de semana a la playa", asevera el gerente de Brisasol, que sí comparte "la tendencia de hacer un viaje largo, de una semana, pero una vez al año". "El atractivo de estas localidades sigue intacto", afirma Cristià, que señala que "el cliente aragonés sigue apostando fuerte por la Costa Dorada".

El volumen de la puesta depende del bosillo del comprador. "Aún hay precios asequibles, pero ha subido como en todos los lados", analiza Cristià, que cree que la situación de la Costa Dorada es "mejor que en otros lugares, como en Andalucía, donde ha subido mucho más". El gestor señala que "el precio depende de la ubicación o del tamaño del piso", pero que si se busca aún hay resultados adaptados: "En Cunit o en Calafel se pueden encontrar pisos pequeños, pero buenos como segunda residencia, por unos 80.000 euros".

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