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El hospital Miguel Servet de Zaragoza visibiliza el eccema crónico de manos con una expresiva muestra fotográfica

La exposición muestra el impacto físico, laboral y emocional de una enfermedad que puede llegar a ser incapacitante en los casos más graves

La exposición muestra fotografías que reflejan lo que sienten los pacientes con eccema crónico de manos La exposición muestra fotografías que reflejan lo que sienten los pacientes con eccema crónico de manosGobierno de Aragón

La exposición muestra fotografías que reflejan lo que sienten los pacientes con eccema crónico de manos La exposición muestra fotografías que reflejan lo que sienten los pacientes con eccema crónico de manosGobierno de Aragón / Gobierno de Aragón

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El Periódico de Aragón

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Zaragoza

El Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza ha presentado este lunes la exposición 'Manos que hablan', una muestra con fotografías "tremendamente expresivas" que busca dar a conocer el eccema crónico de manos, que afecta a un 4,6 % de la población española.

La exposición, que se podrá visitar este mes de julio en el vestíbulo de Traumatología, está compuesta por distintas imágenes de Lucía Herrero que escenifican las sensaciones y sufrimientos de los pacientes más allá de las manifestaciones visibles de la enfermedad.

"Parece que sientes lo que realmente estos pacientes sienten", ha expresado en la presentación la jefa de servicio de Dermatología del Hospital Miguel Servet, Yolanda Gilaberte.

El eccema crónico de manos provoca sensación de picor, quemazón y escozor, además de provocar fisuras y grietas "dolorosas" que pueden llegar a ser invalidantes, ha añadido la jefa de servicio.

Las fotografías muestran de forma metafórica manos de pacientes reales sobre el calor del fuego o sobre cristales rotos y debajo de ellas incorporan un código QR que enlaza con el relato personal del protagonista.

Esta enfermedad, ha indicado Gilaberte, no solo tiene consecuencias físicas, sino que puede crear estigmatización y "rechazo" entre la población.

"Cogen el tranvía y ven que alguien está cogiendo la barra y no tiene las manos bien; puede crear algo de rechazo y puede uno pensar: 'Esto es algo contagioso'", ha asegurado la jefa de servicio de Dermatología.

Además, en muchos casos, el eccema crónico de manos puede causar que los enfermos lleguen a esconder las manos para que no se les vea, ha añadido Gilaberte.

'Manos que hablan' trata de expresar el dolor de estos pacientes y luchar contra la estigmatización de una enfermedad, en algunos casos, genética, y en otros, a raíz de trabajos en contacto con irritantes, que afecta a un 4,6 % de la población.

Profesionales de limpieza, peluquería o sanidad pueden verse especialmente afectadas por esta enfermedad ya que, al lavarse las manos con frecuencia o al estar en contacto con productos químicos, irritan su piel, alteran su barrera cutánea y permiten la entrada de sustancias a las que ataca el sistema inmunitario.

Para combatir el eccema de manos, ha explicado Gilaberte, se utilizan tratamientos tópicos, medidas de protección frente a agentes irritantes y una adecuada hidratación de la piel.

Sin embargo, existe una forma grave, el ECM, que puede persistir en el tiempo o presentar brotes recurrentes y generar un importante impacto funcional. 

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