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La construcción de los centros de datos tensiona la falta de mano de obra en Aragón: "Es una batalla de gallos desigual"

El sector de la construcción alerta de que los grandes proyectos necesitarán 40.000 empleados para su impulso en la próxima década, tras un año en el que tan solo se cubrieron un 60% de las vacantes

Los centros de datos tensionan el sector de la construcción.

Ibáñez / Gracia

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Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

“Es una lucha de gallos desigual”. Esta es una de las frases más repetidas en el sector de la construcción en Aragón, conscientes del enorme reto que supone el impulso a los grandes proyectos que se han ido anunciando en la comunidad y que se van a implementar de forma progresiva durante la próxima década. Los centros de datos son la punta de lanza de estas inversiones milmillonarias y, durante la construcción de los distintos campus tecnológicos, la demanda de mano de obra va a sufrir picos de demanda de empleo que en este momento son inasumibles en la comunidad, que viene sufriendo el problema estructural de la falta de mano de obra en sectores como la construcción, especialmente de vivienda.

No en vano, el último informe de la Fundación Laboral de la Construcción estima que, en los próxima década, hay una docena de inversiones que suman casi 60.000 millones de euros que van a precisar de casi 40.000 trabajadores (39.700, según los datos que han ido facilitando los promotores de los proyectos). ”Estamos hablando de un sector que actualmente emplea a ese número de personas, 40.000, por lo que supondría doblar la capacidad solo en la puesta en marcha de estos proyectos. Porque luego hay que sumar la construcción de viviendas, la obra pública...”, analiza Ignacio Pamplona, gerente de la fundación en Aragón.

Estos datos, eso sí, son las primeras estimaciones, y desde que se publicó el informe se han añadido nuevas ampliaciones de centros de datos, como la de Amazon Web Services, el único que tiene tres emplazamientos operativos (Villanueva, Huesca y El Burgo), los cuales ampliará para después complementar su región cloud con una inversión total que ascenderá a más de 33.000 millones de euros y necesitará más mano de obra.

Viviendas en construcción en Zaragoza.

Viviendas en construcción en Zaragoza. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Una situación que ya se deja notar en la construcción aragonesa, debido en gran parte a la pujanza económica que tienen las grandes multinacionales. “Tienen márgenes de rentabilidad que les van a permitir absorber de forma mucho más sencilla imprevistos que pueda haber, como el incremento de precios”, reconocen desde el sector.

Un problema estructural

El conflicto por la falta de mano de obra en la construcción no es, en cualquier caso, nuevo. La llegada de los centros de datos tan solo supone un añadido a un problema estructural que precisa de soluciones complejas y que responden a muchas variables. El pasado año, de hecho, en Aragón tan solo se cubrieron en torno a un 60% de las vacantes ofertadas por las empresas. “La crisis de 2008 provocó que muchos trabajadores abandonaran el sector y lo cierto es que no están volviendo, porque se reinventaron en otros puestos”, expresa Pamplona, que alude a la necesidad imperiosa de crear “nuevos perfiles”. La industrialización, dice, es una vía hacia la que se va a avanzar, pero que tendrá que “convivir” con la construcción tradicional “hasta que se consolide”.

“El hándicap está en cómo darle forma a ese nuevo sector, que va a provocar un cambio como el que se vivió en los 60 con el éxodo rural, cuando se crearon nuevos barrios en las ciudades y se generó todo un ecosistema gremial en torno a la construcción”, opina a ese respecto Juan Carlos Bandrés, presidente del clúster aragonés de la construcción. “Los centros de datos no solo precisan de peones, también necesitan los oficios tradicionales durante su construcción”, añade Pamplona.

Uno de los centros de datos de AWS en Aragón, en una imagen de archivo.

Uno de los centros de datos de AWS en Aragón, en una imagen de archivo. / Miguel Ángel Gracia

La clave para el futuro, coinciden los expertos del sector, está en abordar el problema desde distintas vías, pues “no existe una única fórmula”. De hecho, el gerente de la Fundación Laboral de la Construcción repara en no menos de tres, todas ellas relacionadas con la formación. En la propia fundación ofertan cinco grados de Formación Profesional y en los últimos dos años han notado un incremento de la demanda, algo que parece que se repetirá en los años venideros. “Las inscripciones para el próximo curso se abren en julio, pero ya tenemos varias solicitudes”, afirma Pamplona.

Distintas vías

Estos grados, sumados a los distintos cursos que se ofertan, provocó que el pasado 2025 la fundación formase a más de 6.000 personas, un 10% más que en 2024. Los perfiles suelen ser hombres (en más de un 91%) y personas ocupadas, es decir, con empleo (77,5%). La franja de edad más destacada es la que va desde los 16 a los 35 años, que prácticamente suponen la mitad del alumnado. Del mismo modo, el porcentaje de extranjeros sigue subiendo, del 36% de 2024 al 37,4% de 2025, una subida que en términos nominales todavía es mayor, teniendo en cuenta ese incremento del 10% en el alumnado total.

Precisamente, en relación a esto último, Pamplona defiende una segunda vía relacionada con la inmigración, aprovechando la oportunidad que ofrece la regularización extraordinaria. “Muchos de los que se están regularizando tienen experiencia previa en sus países. Tenemos un plan de formación a nivel nacional que les permite, tras 30 o 60 horas, incorporarse al mercado de trabajo. En Aragón, el pasado año se sumaron al sector de la construcción entre un 30% y un 40% de inmigrantes, un dato por encima de la media”, contextualiza.

Una tercera vía, remacha el gerente de la fundación, está en los certificados de profesionalidad que tienen rango de titulación oficial y que son ofertados gracias a subvenciones estatales y autonómicas. Con ellos, después de uno, dos o tres mes de certificación, se suman cientos de profesionales al mercado. Y, tal y como concluye Pamplona, dejando claro que cuando se acaben los proyectos estratégicos el sector seguirá precisando de la mano de obra que hoy se forma. ”El trabajo no va a desaparecer cuando se acaben los centros de datos. Solo en Zaragoza, hay 8.000 viviendas esperando su turno para ser rehabilitadas, y en los próximos años serán muchas más. Y eso también es construcción”.

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