De campamento de verano con el Instituto Aragonés de la Juventud: "Mi hija ha venido encantada, dice que es el mejor al que ha ido con diferencia"
Jorge es padre de dos niñas que han ido a los campamentos de verano que organiza el IAJ. Destaca la atención de los monitores, la organización y los precios, que considera que son muy competitivos y se ajustan a los servicios que se ofrecen

Actividades en el campamento de Orihuela del Tremedal. / Servicio Especial
Las sensaciones son «positivas». Tanto, que cree que repetirá. Jorge es padre de dos niñas, una de 11 años y otra de 17, que han ido de campamento de verano con el Instituto Aragonés de la Juventud (IAJ). La mayor lo hizo hace dos años, cuando participó en el campus que organiza el Gobierno de Aragón en Alquézar. La pequeña acaba de regresar de Orihuela de Tremedal, otro de los destinos que oferta la DGA, después de 10 días de actividades. «Ha venido encantada. Es el tercero al que va, los dos anteriores no eran del IAJ, y dice que este ha sido el mejor con diferencia», comparte Jorge. La joven pone en valor el trabajo de los monitores, que asegura que han tenido en cuenta las necesidades de cada niño y no han tolerado comportamientos de exclusión.
La menor de la familia se marchó de campamento el día 1 de julio y regresó este viernes. Sus padres hablaron con ella por teléfono dos días, y con las llamadas ya preveían que volvería contenta. Según explica Jorge, la entidad que ha gestionado y organizado el campamento este verano ya contaba con experiencia y lo ha hecho «bien».
«Todos los días hemos recibido un audio en el que el coordinador hacía con dos acampados algo así como un pódcast en el que nos contaban lo que habían hecho en el día», concreta. Para las familias de los campistas tertulianos suponía una alegría escuchar a sus hijos y podían también «valorar cómo estaban», cuenta. «Con esto evitas que los padres estemos todo el rato llamando para preguntar, que somos muy pesados», añade. La actividad de Orihuela del Tremedal tiene por nombre Aventura en la naturaleza.
La hija mayor de Jorge también consideró gratificante el campamento de verano del IAJ al que acudió hace dos años. «De las instalaciones habló muy bien. Era un albergue con habitaciones de cuatro camas y alguna de seis, y ella decía que estaban muy bien alojados, que la experiencia fue muy positiva tanto por la relación con los otros acampados como por las actividades que iban haciendo, que era de salir al monte, dinámicas acuáticas...», comparte.
Por esto, y también por el coste, la familia decidió probar suerte este año con la hija menor. «Si buscas un campamento en el mercado libre, los 400 euros por 7 días no te lo quita nadie. Los del IAJ están muy porque son 270 euros por 10 días. Es una diferencia importante», resalta. En caso de que el campus elegido sea fuera de Aragón, puede ascender a los 300. El único inconveniente que ha encontrado es que el Gobierno de Aragón ofrece un descuento del 25% para quienes tengan el Carné Joven Europeo, que solo se puede solicitar a partir de los 12 años, por lo que las actividades destinadas a niños de 10 a 11 años, como su hija, no pueden acceder a esta rebaja.
Pero Jorge considera que los precios «se ajustan muy bien» a los servicios que se ofrecen y que los campamentos «están bien organizados y los monitores están pendientes de los chicos». «Es muy positivo», incide. La dificultad está en conseguir una plaza, ya que la demanda supera con creces a la oferta y la asignación se realiza mediante sorteo público. «Tú pones tres opciones como máximo, sale un número al azar y a partir de ahí empiezan a asignar», comparte.
Jorge cree que el sorteo público por el que se adjudican las plazas es «un poco opaco» y pide más transparencia. «No sabes lo que han solicitado los demás, entonces no sabes quién va por delante... he leído la normativa y no me termina de quedar claro», indica.
Ha revisado la normativa porque ha solicitado plaza para sus hijas en varias ocasiones. En dos de ellas ha tenido suerte y la experiencia ha sido tan buena que tratará de que haya al menos una tercera. «Lo volveremos a intentar», asegura.
Eso sí, debe estar atenta porque el plazo de solicitudes es «muy cortito» –en torno a una semana– y en mayo. «Echo en falta que haya, por ejemplo, un sistema de alertas, que pudiéramos poner un correo y nos mandaran un mensaje avisando de que empieza el periodo de inscripción. Eso lo facilitaría mucho», expone.
Jorge cuenta que, además de los campamentos, el IAJ oferta campos de voluntariado en los que también tienen interés. «En general, la sensación es muy positiva», expresa.
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