'El territorio, motor de Aragón'. Segunda mesa
La cercanía de los alcaldes potencia la gestión municipal
Remolinos, Belchite, Fuendetodos y Magallón desvelaron las claves de su administración local en la segunda mesa redonda

El redactor de El PERIÓDICO DE ARAGÓN, Miguel Lagrava, junto a Alfredo Zaldívar (Remolinos, Carmelo Pérez (Belchite), Enrique Salueña (Fuendetodos) y Esteban Lagota (Magallón). / Miguel Angel Gracia
La gestión de un ayuntamiento de pueblo poco tiene que ver con los de las grandes ciudades o capitales de provincias de Aragón. Aquí donde entra en juego la cercanía y, para compensar la falta de medios económicos o burocráticos, urge explorar soluciones alternativas para asuntos tan variados como la vivienda, las infraestructuras básicas o para asegurar el correcto funcionamiento de los servicios.
Son algunas de las cuestiones que se abordaron en la segunda mesa redonda del foro El territorio, motor de Aragón, bajo el nombre Municipios con identidad propia: cómo generar vida, actividad y orgullo desde el territorio. Integraron el debate cuatro alcaldes de la provincia: el de Remolinos, Alfredo Zaldívar; el de Belchite, Carmelo Pérez; el de Fuendetodos, Enrique Salueña; y el de Magallón; Esteban Lagota.
Son ejemplos de localidades sobre las que sobrevuelan inversiones de grandes empresas, desde el pujante sector de los centros de datos hasta otros con más arraigo y que históricamente han permitido fijar población, como la minería y el mundo agroalimentario. Todo ello sin olvidar el peso de sectores como el turismo y la cultura, que también cuentan con implantación como motor de desarrollo en los citados pueblos.
Desde la cercanía
¿Cómo se gobierna desde la cercanía? Esta fue la primera pregunta que trataron de responder los alcaldes. En el caso de Remolinos, la cercanía con los vecinos representa al mismo tiempo una ventaja y una desventaja, según su primer edil, por ser «perfecto conocedor de todo lo que ocurre», aunque es la confianza de los vecinos lo que lo decide todo.
«Todos tenemos buenos pensamientos y buenas maneras de gobernar y muchas cosas para hacer en nuestros municipios, pero si no te eligen es difícil seguir el paso. Ser pueblo pequeño es un tópico, todos somos muy grandes y más si cabe cuando hoy todos tenemos un perfecto estado del bienestar. Todos tenemos que ser de primera y nunca pensar que podemos ser de segunda o de tercera», destacó Alfredo Zaldívar, quien puso en valor el apoyo económico de la Diputación de Zaragoza.
La localidad de la Ribera Alta del Ebro, con algo más de 1.000 habitantes, tiene en su conexión con la capital uno de los factores que le permite asentar población, de acuerdo a Zaldívar. En este sentido, se refirió al polo industrializado que representan localidades como Figueruelas, con la fábrica de Stellantis y la futura gigafactoría junto a la multinacional china CATL, o Pedrola. Dentro del municipio, continuó, es clave tener plazas disponibles en la escuela para los más pequeños o el impulso al ocio y la cultura, con opciones para todos los públicos.
Carmelo Pérez insistió en que, para Belchite (con casi 1.500 habitantes), es fundamental saber cómo crear actividad para los vecinos y escuchar sus necesidades. «El conocerlos, el tratarlos prácticamente como una familia es una gran ventaja. Cuando te van a contar los problemas, casi que ya los conoces y sabes la solución a aplicar», subrayó. La despoblación no tiene respuestas concretas, comentó, pero sí se puede actuar de forma transversal en todas las áreas. «Como ventajas, está la suerte de no tener los problemas que tienen otros pueblos por la población, pero eso también conlleva a lo mejor perder la identidad», apuntó.

Alfredo Zaldívar, acalde de Remolinos, en el foro 'El Terriorio, motor de Aragón' organizado por EL PERIÓDICO DE ARAGÓN en la sala del Trono de la DPZ. / Miguel Angel Gracia
Empleo y servicios
Los principales quebraderos de cabeza pasan por los servicios básicos y el empleo, como dejó claro el también presidente de la Federación Aragonesa de Municipios, Comarcas y Provincias (FAMCP). «Si tienes viviendas y no tienes trabajo, van a estar vacías, o al revés. En cuanto a los servicios, tener cercanía con los centros de salud en otro municipio, pese a que a lo mejor son 10 minutos de desplazamiento, permite que no se hagan filas y se evitan las esperas que se pueden ver en la ciudad de Zaragoza. Por lo tanto, parece que los alcaldes nos quejamos, pero es lo que tenemos que hacer. Quejarnos, pedir, que es nuestra función, pero en los pueblos se vive bien y una forma para que la gente venga y se quede es la calidad de vida», subrayó.
En la misma Comarca Campo de Belchite, el alcalde de Fuendetodos (130 habitantes) hizo una lectura similar: «Para las cosas buenas y las malas que le pasan a cada uno, estás ahí. Cuando viene un vecino con un problema y lo resuelves, se da cuenta de que le has hecho caso, eso es lo más bonito porque en un pueblo grande o ciudad no lo puedes transmitir». Del día a día, «lo más importante va en conjunto, que es el empleo y la vivienda», dijo Salueña, quien presumió de la buena salud de los servicios públicos, «muy bien atendidos».
En el debe está la mejora de las telecomunicaciones para aquellos que optan por trabajar a distancia desde sus casas en el pueblo, continuó. «Eso nos ayudaría mucho más», apostilló.
Sobre Magallón (1.093 habitantes), Esteban Lagota reconoció que es más fácil conocer los problemas para abordarlos después con mayor agilidad. «Todas las ventajas tienen su otra cara, porque a veces hay que decir «no», pero al menos lo puedes explicar y lo pueden llegar a entender. El propósito de los alcaldes es favorecerlos todo lo que se pueda dentro de la ley, sin llegar a caer en el clientelismo», aseveró.
Lagota celebró que hoy los jóvenes no están tan atados a emprender su proyecto de vida en Zaragoza como en el pasado y cada vez son más los que optan por quedarse en el pueblo. «En el Magallón de cuando yo era joven, el 100% de los que queríamos trabajar teníamos que ir a Zaragoza y formar allí una familia. Esa tendencia cambió y están asentados. En primer lugar, porque el trabajo está cerca, en segundo lugar porque los servicios son abundantes y Magallón es un municipio completo, desde el médico hasta la oferta cultural y educativa. Por ejemplo, se estudia hasta 4º de la ESO», expresó. Un clima que, además, favorece la llegada de nueva población. Sin ir más lejos, los trabajadores de la residencia, según Lagota.

Esteban Lagota, alcalde de Magallón, en el foro 'El Terriorio, motor de Aragón' organizado por EL PERIÓDICO DE ARAGÓN en la sala del Trono de la DPZ. / Miguel Angel Gracia
La vivienda
Hay una circunstancia que sí comparten estos pueblos con núcleos más grandes e incluso con las principales ciudades de Aragón y es el problema de la vivienda. Los cuatro dirigentes pusieron especial énfasis durante la mesa redonda al calificarlo como un asunto central a resolver, no tanto a raíz de una cuestión de precios, como sí puede suceder en la ciudad, sino por el bajo número en comparación con la demanda. En este sentido, la posibilidad de ofrecer viviendas aparece como una de las principales herramientas para fijar población y revertir una tendencia, la demográfica, que en los pueblos acostumbra a ir a la baja.
Si bien cada escenario es distinto, para todos ellos está ligado al eje común de poder garantizar el empleo y el acceso a los servicios básicos, tanto para los que ya están y buscan quedarse como para los que quieren llegar y establecer su proyecto de vida.
Remolinos tiene «muchísima demanda de alquiler» y alrededor de 200 casas vacías. Tanto es así, comentó su alcalde, que prácticamente «todos los días hay personas que preguntan». En la práctica, reconoció, el diagnóstico es que no hay vivienda disponible, aunque se espera que la situación mejore en el corto y medio plazo. En cualquier caso, no está resultando un proceso sencillo, como sucede en la mayoría de pueblos, y así lo hicieron constar sus protagonistas en la mesa redonda.
«En los últimos años, se han vendido 50 o 60 inmuebles, pero se están vendiendo porque a la vez se está produciendo un desarraigo de hijos del pueblo, la gente que lleva demasiado tiempo sin vivir aquí porque se fueron a la capital. Quizá lo que hay es poca producción nueva y tenemos que procurar que, habiendo muchos inmuebles y solares vacíos de particulares, esa gente los ponga a disposición de los ayuntamientos. Es un trabajo costoso, pero últimamente se está consiguiendo convencerles. Un solar vacío es una oportunidad para construir 3, 4 o 6 viviendas y daría beneficios a nuevos pobladores», valoró Zaldívar.
La actividad económica en Remolinos del sector primario está en pleno auge. Con la minería, estamos planificando la puesta en marcha de 20 hectáreas
Remolinos ha logrado contener la pérdida de población, pero no ha crecido en los últimos tiempos al mismo tiempo que algunos de sus vecinos, como, entre otros, Pedrola, Figueruelas, Alagón, Pinseque o Sobradiel, que han experimentado un mayor «empuje industrial». «En nuestro caso, no somos cabecera comarcal, no estamos en el entorno de la N-232, ahora quizá podemos ser beneficiados», señaló.
Algo distinta es la situación en Belchite, según Carmelo Pérez. Ahí, con un volumen más bajo, se lleva trabajando desde hace tiempo, como explicó el alcalde. De las 22 viviendas que se encontraban abandonadas, se ha logrado reformar y entregar hasta 18, que ya cuentan con inquilinos. Este hito viene precedido de cerca de 10 años de trabajo y planificación.
«No somos una excepción, pero desde 2015 que estoy de alcalde se ha ido invirtiendo y mejorando las viviendas municipales. De las que tenemos, son personas que están ahí todos los días de la semana, trabajando en Belchite o en la zona», indicó.
Los problemas pasan también por las casas cerradas, una constante que resaltaron los alcaldes. «Hemos sacado ayudas para fomentar esas rehabilitaciones. Hay personas que han mostrado interés y quiero pensar que va a ser una realidad, una forma de conseguir que esas viviendas se puedan sacar al mercado. Están ahí paradas y solían ser más un problema que un beneficio», avanzó Pérez. Además, Belchite se ha acogido al plan Aragón Más Vivienda del Gobierno de Aragón para habilitar otro edificio «semiadaptado». Esto permitirá sumar siete pisos extra, que se quieren destinar a alquiler.
«Hemos comprado cinco casas y las hemos reconstruido. Este año han venido tres familias nuevas y tenemos otra que vamos a empezar a reformar ahora», subrayó en el mismo sentido el alcalde de Fuendetodos, sobre su pueblo, donde está pendiente actuar sobre 30 casas abandonadas que podrían ir al mercado. El Gobierno de Aragón también actuará para impulsar la construcción de cinco inmuebles. Este conjunto de medidas permitirá responder a las demandas de los trabajadores que buscan alojamiento, una necesidad que apunta a ir a más. «Cuando se abra el hotel, vamos a tener bastante gente trabajando y vamos a necesitar todas esas viviendas», remarcó Enrique Salueña.
Por otro lado, Esteban Lagota indicó que Magallón no tiene un problema de escasez de suelo urbanizable, ya que cuenta con espacio suficiente, pero necesita promotores y desbloquear iniciativas inmobiliarias pendientes desde el estallido de la burbuja inmobiliaria tras la crisis del 2008. En la actualidad, «hay dos proyectos inacabados para sumar unas 40 viviendas». Una vez finalizadas, detalló, se podría dar respuesta a la creciente demanda que ha experimentado el municipio.
Todo ello va unido a la cuestión de las casas vacías, como en el resto de pueblos: «Antes había un flujo de compradores de Zaragoza, lo que mantenía el casco antiguo bien, pero ya se cortó y quedó abandonado. Incluso hubo ejecuciones hipotecarias y las viviendas pasaron a los bancos», señaló Lagota.

Carmelo Pérez, alcalde de Belchite, en el foro 'El Terriorio, motor de Aragón' organizado por EL PERIÓDICO DE ARAGÓN en la sala del Trono de la DPZ. / Miguel Angel Gracia
Conoces los problemas de tus vecinos y cuando te los vienen a contar, muchas veces ya sabes qué solución aplicar. Eso muchas veces es una ventaja
Motores económicos
En este contexto, ¿cuáles son los principales atractivos o fuertes de cada municipio? Las respuestas van desde las actividades económicas con mayor implantación hasta el reciente interés de grandes empresas para implantarse en estos términos municipales, o el impacto de proyectos cercanos que afectan a toda la zona.
Las minas de sal de Remolinos son uno de los casos paradigmáticos. Lo relativo a la minería en la localidad «está en pleno apogeo», destacó el alcalde Alfredo Zaldívar. Desde el ayuntamiento, se pretende continuar habilitando espacio para estas empresas. «De no tener un metro cuadrado industrial, ahora ya estamos planificando la puesta en marcha de alrededor de 20 hectáreas», resumió. Esto ha provocado que, con un presupuesto de alrededor de 1,2 millones de euros, haya sobre la mesa inversiones por valor cercano a los 3, junto a la aportación de la Diputación de Zaragoza, convenios con empresas y la gestión del ahorro. Zaldívar achaca este buen momento a la mejora de infraestructuras, como las carreteras. «Este nuevo Gobierno ha mantenido el trabajo con el Plan Extraordinario que inició el anterior, al igual que con la puesta en marcha del mapa concesional (de autobuses). Quizá es más fácil que la gente pueda venir gracias a eso», resumió.
En el caso de Magallón, «el principal activo», en palabras de su alcalde, es el sector agroalimentario y en particular lo relativo a la producción de vino y aceite. Se producen dos millones de litros y medio millón al año, respectivamente.
A ello se suma el tirón de las empresas de energías renovables por la «excelente ubicación» de la localidad, sobre la que se han proyectado varias iniciativas del sector de los centros de datos. «No es tanto el tema de los molinos en sí, ahora están los parques híbridos con la fotovoltaica. Y en cuanto a la economía circular, ha aparecido un boom de las empresas de biometano; hay cuatro peticiones de proyectos», dijo Esteban Lagota.

Enrique Salueña, alcalde de Fuendetodos, en el foro 'El Terriorio, motor de Aragón' organizado por EL PERIÓDICO DE ARAGÓN en la sala del Trono de la DPZ. / Miguel Angel Gracia
Turismo y cultura
Belchite se nutre fundamentalmente del tejido que crea su «empresa local», aquellos que han apostado por vivir y trabajar en la zona. «Hablamos de familias completas que están aquí», añadió Carmelo Pérez. El turismo juega un papel igual de importante, extendido a toda la comarca, desde las visitas al pueblo viejo de Belchite hasta la presa de Almonacid de la Cuba. «Es todo un motor económico, pero igual que en el resto de Aragón y, por tanto, hay que apostar por la mejora de infraestructuras», reclamó Pérez.
En Fuendetodos, la figura y el legado de Goya es su atractivo turístico por antonomasia. Los fondos europeos, con una partida de en torno a un millón de euros, han permitido rehabilitar la plaza que lleva el nombre del pintor y crear varias experiencias inmersivas como una forma de sumergirse en sus pinturas. También se han reformado las pasarelas de la Hoz Mayor, que se han consolidado como un punto de paso habitual para los senderistas, se han instalado dos casetas con bicicletas eléctricas y se ha llevado a cabo la reforma de otra ermita.
Terminó el plazo de los fondos europeos y hemos conseguido cumplir con todo. El perjuicio de no tenerlos hubiera sido muy importante
Fondos europeos
Con todo, desveló Enrique Salueña, esta inyección económica estuvo cerca de no producirse por problemas para llevarla a efecto en tiempo y forma debido a problemas burocráticos: «si nos hubieran quitado ese millón como pretendían, el perjuicio hubiera sido muy gordo».
Así, los cuatro alcaldes coincidieron en la dificultad que implica, para un ayuntamiento pequeño, manejar este tipo de partidas. «Es un tema muy complejo porque no tienes personal para gestionar esas inversiones que te llegan y tienes que tirar de empresas y recursos externos. Lo primero es que resultan difíciles de solicitar y luego, si te los conceden, pues por ejemplo no tienes personal para gestionarlo. Está la experiencia de Fuendetodos y en la comarca con los planes turísticos que se han terminado ahora, habría que darles una vuelta para que puedan llegar a los municipios más pequeños porque, si no, se quedan donde se quedan», valoró Carmelo Pérez en el caso de Belchite.
«De esos fondos, nos hemos beneficiado gracias a proyectos de otras instituciones, llámese Diputación de Zaragoza, Comarca de la Ribera Alta del Ebro o incluso el grupo de acción local, que nos ha permitido tener alguna ayuda. O en el caso de las minas, estamos trabajando en un proyecto interregional junto a otras comunidades autónomas. Pero como no tenemos los medios técnicos (necesarios)suficientes para trabajar este tema en el ayuntamiento, a proyectos individuales es difícil acudir», comentó Zaldívar.
«En el caso de Magallón no hemos podido acceder. Partimos en clara desventaja por ejemplo respecto a Zaragoza, que tiene grandes equipos técnicos», opinó Esteban Lagota.
En la Magallón de cuando era joven, los jóvenes que querían trabajar, bajaban a Zaragoza. Esa tendencia ha cambiado y ahora están mucho más asentados
Cooperación
Asimismo, los cuatro alcaldes se refirieron a la necesidad de tratar el desembarco de grandes inversiones, que normalmente compete a instancias superiores, en cooperación con los pequeños ayuntamientos. Los alcaldes reconocieron que instrumentos como las declaraciones de interés general (DIGA o PIGA en Aragón, en función de la importancia) son útiles para agilizar la puesta en marcha de los proyectos, aunque instaron al Gobierno de Aragón a «dar una vuelta de tuerca» para no perder ingresos por la exención de impuestos.
En la jornada, los alcaldes reclamaron del mismo modo un mayor apoyo a la hora de calificar las iniciativas como proyectos de interés. «Magallón tiene varios y yo como alcalde me encuentro con el problema de que no tengo criterio. Para declararlo, tiene que firmar el ayuntamiento y personalmente el alcalde», insistió.
Tanto en esta cuestión como para la gestión de los fondos europeos, los protagonistas de la mesa redonda insistieron en la necesidad de conformar redes de cooperación para lograr un mayor control de la autonomía municipal sobre estas iniciativas. Fue el cierre a una mesa redonda que sirvió para realizar una foto fija de las necesidades de estos cuatro municipios y dejar patentes las particularidades en la gestión municipal de cada uno, junto a los problemas comunes. Todos ellos conducen a la necesidad de contar con instrumentos para fijar población y garantizar la calidad de vida.
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