EL SECTOR ENERGÉTICO
Forestalia logra el permiso para construir en Zuera una gran planta eléctrica de biomasa
El Gobierno de Aragón autoriza la central de 49,5 megavatios de potencia y una inversión prevista de más de 85 millones de euros, mientras el sector espera una nueva subasta estatal que garantice la rentabilidad de este tipo de instalaciones

La planta de biomasa que Forestalia tiene en Cubillos de Sil (León), una de las mayores que hay en operación en España. / Forestalia
Forestalia ha dado un nuevo paso para sacar adelante uno de sus proyectos renovables más veteranos. El Gobierno de Aragón ha concedido la autorización administrativa previa y el permiso de construcción de la planta de producción eléctrica a partir de biomasa proyectada en Zuera (Zaragoza), una instalación de 49,5 megavatios (MW) de potencia y una inversión superior a los 85 millones de euros que llevaba varios años inmersa en la tramitación administrativa.
Pese al auge de la eólica y la fotovoltaica, la biomasa sigue siendo la gran asignatura pendiente de las renovables en Aragón. Durante los últimos años se han presentado numerosos proyectos, pero muy pocos han llegado a convertirse en realidad debido a la complejidad técnica de estas instalaciones, la logística que exige el abastecimiento continuo de biomasa y un marco económico que el sector considera insuficiente para garantizar su rentabilidad.
El resultado es que Aragón apenas cuenta hoy con 15,6 MW de potencia instalada en biomasa y biogás, una capacidad que en 2025 solo aportó 48 GWh, el 0,2% de la producción autonómica de electricidad, segúnj datos de Red Eléctrica. La planta proyectada por Forestalia en Zuera multiplicaría por más de tres la potencia actualmente instalada y se situaría como la mayor central de biomasa de Aragón.
La resolución, firmada por la Dirección General de Energía y Minas del Ejecutivo autonómico, supone un hito relevante para el proyecto, pero no implica un inicio inmediato de las obras. Fuentes de Forestalia aseguraron que mantienen el interés por desarrollar la planta, aunque recuerdan que dispone de plazo de hasta tres años para ejecutar la inversión y poner en servicio la instalación. La decisión final dependerá, en gran medida, de que mejoren las condiciones económicas para la generación eléctrica con biomasa.
Hasta tres años de plazo
El expediente, iniciado en diciembre de 2020, llegó incluso a paralizarse temporalmente en marzo de 2021 por una reestructuración empresarial antes de reanudarse unos meses después con un proyecto técnico actualizado. Posteriormente, obtuvo la declaración de impacto ambiental favorable y la autorización ambiental integrada del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga), mientras que la información pública del proyecto concluyó sin alegaciones.
La central se plantea levantar en el polígono industrial El Campillo de la localidad zaragozana y ocupará una superficie de 8,69 hectáreas. El proyecto contempla una inversión de 83,5 millones de euros para la planta y otros 1,96 millones para la infraestructura eléctrica de evacuación, consistente en una línea de 45 kilovoltios de 2,75 kilómetros que enlazará con la subestación Zuera Oeste. La instalación utilizará biomasa leñosa y herbácea mediante una caldera de parrilla móvil y un turbogenerador de vapor.
Las autorizaciones, publicadas este lunes el Boletín Oficial de Aragón (BOA) autoriza tanto la planta como sus infraestructuras de evacuación y establece que, una vez iniciadas las obras, Forestalia dispondrá de un plazo de tres años para solicitar la autorización de explotación. Además, deberá cumplir todos los condicionantes ambientales y urbanísticos establecidos durante la tramitación, incluida la ejecución de la urbanización pendiente del ámbito industrial donde se ubicará la instalación
Un sector pendiente del Gobierno
El permiso llega, sin embargo, en uno de los momentos más delicados para la biomasa destinada a la producción eléctrica. Aunque la tecnología ofrece ventajas como la generación renovable gestionable -capaz de producir electricidad cuando no hay viento ni sol- y contribuye al aprovechamiento de residuos forestales y agrícolas, la realidad es que la rentabilidad de las plantas depende en gran medida de un marco regulatorio estable y de mecanismos específicos de apoyo.
Fuentes próximas a Forestalia explican que la empresa continúa apostando por este tipo de tecnología, pero consideran que las actuales condiciones de mercado no son las “idóneas” para garantizar su viabilidad económica. El sector lleva tiempo reclamando que el Gobierno de España convoque nuevas subastas específicas para biomasa o articule algún mecanismo retributivo que aporte visibilidad a largo plazo sobre los ingresos de estas instalaciones.
Mientras no se produzca ese cambio regulatorio, la autorización administrativa obtenida ahora permite mantener vivo el proyecto y dejarlo preparado para ejecutarlo cuando las condiciones económicas sean más favorables.
La experiencia de Cubillos del Sil
Forestalia conoce bien esta tecnología. La compañía explota desde hace años una planta de biomasa de 49,9 MW en Cubillos del Sil (León), levantada sobre los terrenos de la antigua central térmica de Compostilla en colaboración con la Junta de Castilla y León. La instalación, una de las mayores de España, consume varios cientos de miles de toneladas anuales de biomasa forestal y agrícola y nació con el objetivo de convertirse en una alternativa industrial tras el cierre del carbón.
No obstante, la experiencia también ha puesto de manifiesto las dificultades del sector. La central berciana ha atravesado distintos periodos de menor actividad debido al fuerte incremento del coste de la biomasa y a la dificultad para equilibrar los costes de suministro con el precio de la electricidad. A finales de 2024, la Junta de Castilla y León anunció ayudas para garantizar el abastecimiento de biomasa y facilitar la reanudación de la actividad de la planta, considerada estratégica para el empleo y la gestión forestal de la comarca.
La fábrica de pellet de Erla
Además de la producción eléctrica, Forestalia mantiene una importante apuesta por la biomasa en Aragón. A través de su filial Arapellet, la empresa dispone de una fábrica de pellet en Erla, puesta en marcha hace más de siete años, que está destinada a la producción de combustible para calefacción a partir de restos forestales,
La biomasa forma parte desde hace años de la estrategia renovable del grupo presidido por Fernando Samper. Ya en 2016 la compañía anunció proyectos de centrales eléctricas en Erla, Zuera, Monzón, Requena y Lebrija, coincidiendo con el impulso que recibió esta tecnología tras las primeras subastas estatales de renovables. Algunos de esos proyectos continúan todavía en distintas fases de tramitación administrativa, a la espera de una mayor certidumbre del mercado y el marco regulatorio.
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