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Los transportistas de Aragón, cinco años después de la liberación de la AP-2: "En la autopista hay muchísimo tráfico y falta conservación"

Los usuarios de la vía creen que la solución no pasa por reabrir el peaje, sino por invertir más en el mantenimiento de las calzadas, tanto en las vías de alta capacidad como en las carreteras nacionales, «abandonadas» desde la liberación concesional, según denuncian los alcaldes

Víctor Pozo, en la estación de servicio de Alfajarín.

Víctor Pozo, en la estación de servicio de Alfajarín. / Laura Trives

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Alfajarín / Bujaraloz

No es que haya demasiado tráfico un miércoles de julio en la vieja carretera nacional N-2. Apenas se cruzan unos camiones de matriculación muy diversa, algún autoestopista más valiente de la cuenta bajo el sol de los Monegros o la furgoneta de conservación de la Dirección General de Tráfico repintando las flechas de la vía. Cinco años después de la liberación de la autopista AP-2, los que mejor conocen el tránsito entre ambas infraestructuras y el trasvase que se ha dado hacia la vía de alta capacidad (hay puntos en los que ha quintuplicado el tráfico) advierten de la necesidad de invertir en su conservación y mantenimiento.

Víctor Pozo Ortiz lleva 19 años dedicado a la logística y trabaja transportando productos refrigerados en la ruta La Coruña-Barcelona. Cree que hay «muchísimo tráfico» en la AP-2, sobre todo de megatráiler. «Ahora casi que se circula mejor por una nacional que por la AP-2. Yo al peaje no le veo solución, la solución pasa por que conserven y arreglen las carreteras. Es que dan lástima las carreteras españolas, eh. La AP-2 está bien, pero si subes hacia la A-68, la A-6 o la A-231 dan pena. El tramo más bueno que hago es el de la nacional de Logroño a Burgos», critica el transportista.

El trayecto de Pozo le supone unas 22 horas de viaje, razón por la que suele llegar por la mañana a Alfajarín, donde descansa antes de hacer las últimas tres horas para cargar en Barcelona. Allí, en la estación de servicio donde se mantiene esta conversación, pone a punto su camión el ucraniano Yury Linkovych, que lleva un año llevando a Stuttgart electrodoméstico fabricados en las instalaciones de BSH en Zaragoza y varias décadas subido a la cabina.

«Ahora el tráfico es un poco mejor, yo al menos voy mejor por la autopista, pero es cierto que hay más retenciones. Pero sobre todo es la seguridad para nosotros, los que hacemos rutas internacionales. Hay muchos robos y las empresas nos piden que vayamos siempre por donde hay videovigilancia», explica Linkovych, justo antes de reemprender la marcha hacia la Plataforma Logística de Zaragoza, donde carga la mercancía.

«Yo hace muchos años que hago esta ruta porque paso por Lérida. Está en mi ruta desde que salgo de Oporto, pero hay muchas retenciones y accidentes que antes no había en la autopista», coincide el portugués Roberto Marques, otro transportista internacional que hace referencia a la inseguridad por los robos para este tipo de logística.

La seguridad y la salud laboral es otra de las claves que impactan en uno de los grandes problemas del sector logístico, la falta de mano de obra. De ahí que todos los agentes pongan el acento en la conservación de la carretera. Incluidos los alcaldes de los municipios, como Enrique Gómez, regidor de Osera de Ebro. «El problema es que han abandonado la conservación en la carretera nacional. Hay unos agujeros tremendos: algún día tendremos que esperar a que salga un camión de uno de los socavones para poder pasar», denuncia Gómez.

De manera reciente, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha licitado varios lotes de conservación de carreteras. El último lote corresponde con el sector 4 de carreteras, en el que se incluye la AP-2 entre los km 18 y 120 y la rehabilitación del firme en la misma vía entre los puntos kilométricos 46,615 y 52,795.

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