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Educación especial

Una profesora de Zaragoza pone en marcha en Kenia un proyecto de inclusión social: "Los niños con discapacidad ahora se ven capaces de hacer cosas que antes no podían"

Apoyada por un equipo, Lourdes Méndez puso en marcha en la isla de Lamu Be Social Proyect, una iniciativa que apoya a escuelas de educación especial en aspectos difíciles de cubrir, como nutrición o terapia

La profesora zaragozana, junto a un alumno en Kenia.

La profesora zaragozana, junto a un alumno en Kenia. / SERVICIO ESPECIAL

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Zaragoza

Hace tiempo que Lourdes Méndez vive en Lamu, una isla situada al norte de Kenia, cerca de la frontera con Somalia. La zaragozana se mudó allí en 2017 y trabajando en una ONG conoció a Abderramani. El cuarto de ocho hermanos de una familia vulnerable, vio como con los años la escuela a la que acudía dejó de ser un espacio seguro para él. "Empezaron a hacerle corros, a llamarle loco porque tenía algún tipo de necesidad especial", cuenta. Días después, lo acompañó junto a su compañera Begoña a visitar Lamu Special Schoool, en Mokowe. "Conocimos al director de la escuela, que nos explicó su manera de trabajar, la forma tan diferente que tenía de ver la discapacidad, que era súper moderna e inclusiva, y decidimos que había que ayudarles", recuerda. Así nació Be Social Proyect, la iniciativa que dirigen desde 2021.

El objetivo de Be Social Proyect es apoyar a distintas escuelas públicas en aquellos aspectos que más les cuesta cubrir, como la atención especializada, las terapias, la alimentación, la formación de personal o el acceso a recursos básicos. "Cuando empezamos a conocer este centro de Educación Especial (Lamu Special Schoool), vimos las necesidades reales que había: la comida era escasa y, sobre todo, poco nutritiva, no cumplía con estándares mínimos, las instalaciones eran muy pobres, cocinaban en el suelo, no tenían rehabilitación...", desarrolla Lourdes.

Talleres de 'Be Social Proyect' en Lamu, Kenia.

Talleres de 'Be Social Proyect' en Lamu, Kenia. / 'Be Social Proyect'

Su primer paso fue poner en marcha el proyecto de nutrición, por el que empezaron a realizar compras semanales de fruta, verdura, leche y huevos, que son alimentos prácticamente inexistentes en los menús escolares públicos de la zona. A este le siguieron otros como el centrado en la salud, por el que atienden a niños y niñas con enfermedades no comunes o complejas que en muchos casos no podrían recibir tratamiento; el apoyo en fisioterapia y en estimulación multisensorial y los talleres de arte.

Además, ofrecen becas educativas para niños con discapacidad que viven en situaciones de extrema pobreza. Lourdes explica que en este momento hay 42 becados entre Primaria, Secundaria y la universidad, y pone como ejemplo a Daniel, que acaba de terminar Enfermería y trabaja de forma voluntaria en el hospital de Lamu hasta su graduación, que será en septiembre. También cuentan con talleres de oficios para que jóvenes con discapacidad intelectual o dificultades de aprendizaje pueden aprender trabajos prácticos como peluquería, costura, cocina o tejido, entre otros.

Con el paso del tiempo, el proyecto se ha extendido y ahora llega a otros tres colegios de Educación Especial más: el Hongwe Special School, el Aridzone Special Unit, para niños con discapacidad auditiva, y el Chundwa Special Unit. Estos se suman al Lamu Special Schoool, en el que continúan trabajando con chicos y chicas que van desde los 5 hasta los 28 años. Lourdes puntualiza que son edades aproximadas porque una gran mayoría de jóvenes carece de certificado de nacimiento dado que hay que pagar por él. Eso sí, la relación entre ellos es "buenísima". "Se tratan como hermanos. Los mayores cuidan a los más pequeños, y cuando llega alguno nuevo siempre hay un hermano mayor que lo cuida normalmente porque es a lo que están acostumbrados, a cuidar", explica.

Lourdes, cofundadora de 'Be Social Proyect', en una escuela de Kenia.

Lourdes, cofundadora de 'Be Social Proyect', en una escuela de Kenia. / 'Be Social Proyect'

La expansión del proyecto ha ido acompañada de un aumento del equipo humano. Be Social Proyect trabaja desde dos espacios complementarios, uno en España, con un equipo que impulsa, diseña y acompaña los proyectos, y otro en Kenia encargado de ponerlos en marcha. Lourdes coordina uno con otro. "Yo paso nueve meses del año en Lamu, pero hay siete personas que están siempre ahí. Son un profesor de Educación Especial, dos trabajadores sociales, un profesional que lleva rehabilitación y fisioterapia, un coordinador, y dos responsables de talleres", explica.

Los siete trabajadores son locales, ya que este es otro de los ejes del proyecto que inició Lourdes. "A veces en Lamu es difícil conseguir personas con una formación específica", dice. Pero apunta que "lo más difícil de conseguir son los recursos económicos". "Solo contamos con voluntariado profesional. Costó mucho que las familias confíen, porque al principio solo eres el blanco que va a dar dinero, que aparece y que desaparecerá, porque esa es la figura que normalmente existe", expone. Lourdes apunta que "a veces en Lamu es difícil conseguir personas que tengan formación específica" aunque "lo más difícil de conseguir son los recursos económicos".

Be Social Proyect se reúne varias veces al año con las familias y, en esos encuentros, sus trabajadores, los profesores y/o directores de las escuelas les explican los cambios y mejoras que están teniendo sus hijos. "Eso es gracias a los trabajadores que hemos contratado y no a los blancos que estamos ahí. Por eso, aunque lo hacemos a través de Be Social Proyect, es con gente local con la que ellas se puedan sentir identificadas", apunta.

Platos nutritivos para las escuelas de Kenia.

Platos nutritivos para las escuelas de Kenia. / 'Be Social Proyect'

El proyecto lleva cinco años en marcha y Lourdes ha percibido grandes cambios en los niños de Lamu. "Sobre todo se nota en la salud, porque al mejorar la nutrición se ven cambios, también porque suelen tener muchas infecciones en la piel y eso se ha reducido claramente", indica. A ello añade otro avance fundamental: "Es muy impactante ver cómo ha mejorado su autoestima, porque ahora se ven capaces de hacer muchas cosas que antes no podían, y eso es gracias a la rehabilitación". Pone como ejemplo el caso de una niña que ha salido de la escuela y ha montado un taller de costura con las nociones que adquirió allí. "Ahora tiene un trabajo del que puede vivir", señala.

Be Social continúa trabajando y parte de sus esfuerzos se centran ahora en poner en marcha un centro de atención temprana. "Nos dimos cuenta de que había muchísimos niños muy pequeñitos con parálisis cerebral, que igual no tienen ninguna discapacidad cognitiva pero a los que se les excluye porque no caminan como deberían, etc.", detalla Lourdes. Su intención es atender a todos ellos en este nuevo proyecto destinado a menores de hasta seis años.

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