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INCENDIOS FORESTALES

El incendio en las Cinco Villas da una tregua, aunque persiste el peligro para diez pueblos

El incendio afecta a 15.400 hectáreas con una ligera evolución favorable. Biel, Biota, Castiliscar, Fuencalderas, Isuerre, Layana, Lobera de Onsella, Longás, Sádaba y Sos del Rey Católico se encuentran en prealerta por su posible desalojo

El incendio en las Cinco Villas da una tregua, aunque persiste el peligro para los municipios

Jaime Galindo

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David Chic

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Farasdués

La carretera entre Farasdués y Asín es un recorrido desolado: carbón, cenizas. Los árboles calcinados cubren las laderas del río Agonía. Una pasaje desolador que se repite en el recorrido entre Uncastillo y Luesia. Es el rastro de un incendio que este sábado ha reducido su capacidad de destrucción y que ha avanzado durante toda la jornada hacia el norte de la Cinco Villas amenazando seriamente el paisaje protegido de la Sierra de Santo Domingo.

Tras cuatro días de lucha sin tregua, el nombre del cauce que desemboca en el Arba de Luesia parece un reflejo demasiado nítido de la realidad que viven los vecinos tras observar cómo el frente de fuego sigue activo. A última hora de la tarde de ayer su rastro de destrucción ascendía a 15.400 hectáreas en un perímetro de 80 kilómetros que ha avanzado hacia Navarra. A pesar de la ligera mejoría seguía fuera de capacidad de extinción, muy lejos de estar estabilizado.

Las afecciones a la población son muy importantes, con unas 1.000 personas pertenecientes las Uncanstillo, Asín, Luesia, Orés, Malpica de Arba y Petilla de Navarra, durmiendo fuera de sus casas. Los núcleos, gracias al refuerzo de los trabajos de extinción, están fuera de peligro. Pero siguen en prealerta por su posible desalojo si los vientos siguen a la contra en los pueblos de Biel, Biota, Castiliscar, Fuencalderas, Isuerre, Layana, Lobera de Onsella, Longás, Sádaba, Sos del Rey Católico.

Este preaviso implica que los alcaldes avisen a los vecinos y se trate de realizar un censo de los residentes, algo fundamental en estos días de verano en los que existe mucho turismo. Hay optimismo, pero también dudas sobre lo que pueda pasar. La previsión del tiempo augura un repunte de las temperaturas, con máximas de ola de calor para el martes y el miércoles. Además, la Agencia Estatal de Meteorología advierte de que volverán a soplar fuertes vientos del sureste, algo que podría complicar las labores en la zona de Uncastillo.

Los trabajos de extinción congregan a unos 450 efectivos, así como un amplio despliegue de voluntarios y residentes en la zona que se vuelcan para garantizar el avituallamiento. Las sierras de Malpica de Arba siguen ardiendo, así como el avance a la zona de Pígalo. En lo que queda de fin de semana se garantiza un «esfuerzo importante» para tratar de contener la destrucción. En este dispositivo también han participado medios de Navarra, Valencia, Castilla y León y La Rioja, un apoyo que se mantendrá este domingo.

La vuelta de la población desalojada todavía está lejana. En este caso prima la prudencia. Ayer se produjeron algunas entradas de vecinos a las localidades afectadas, vigiladas por el Gobierno de Aragón, para que pudieran recoger medicamentos o atender a animales y mascotas.

Además, a lo largo de la tarde se trabajó en la reubicación de bastantes personas que permanecían en el pabellón de Ejea de los Caballeros para que puedan dormir en diferentes recursos de alojamiento de la zona, entre hoteles, residencias y apartamentos. El objetivo para el fin de semana es que todos abandonen las instalaciones de la capital de la comarca.

El incendio es «grave», reconoció el consejero de Interior, Roberto Bermúdez de Castro, al tiempo que explicó que aunque parezca que la zona está controlada el fuego puede reproducirse en las zonas que todavía no han ardido. Esta es la imagen en muchas zonas del área afectada, con árboles parcialmente consumidos y conjuntos de arbustos en los que todavía se ven pequeñas columnas de humo que costará tiempo refrescar. Con todo, envió un mensaje de «tranquilidad», pues afirmó que esos núcleos «están asegurados» con personal que controla que no haya «ninguna reproducción».

El Gobierno de Aragón, que mantiene su recomendación a no viajar a la comarca en estos días de trabajo contra el fuego, pide también prudencia ante la proliferación de bulos. «Sabemos que es muy complicado manejar las redes sociales y que existe mucha gente dispuesta a soltar tonterías», afirmó el consejero al defender que en todas las zonas se despliega la máxima capacidad posible. Algo que se observa dentro de la zona de extinción, donde los helicópteros no dejan de sobrevolar cargados de agua el entorno del río Agonía.

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