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Incendio en las Cinco Villas

Los nervios por el fuego se van de Sos del Rey Católico: "Corrían más las llamas que el camión de bomberos, pero ya está todo bien"

Dos bomberos voluntarios y una trabajadora de la residencia de mayores recuerdan los momentos más complicados de un fuego que no llegó a la localidad, pero que sí la llenó de humo y ceniza

Vecinos de Sos del Rey Católico explican su estancia en el municipio durante el incendio de las Cinco Villas.

Jaime Galindo

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Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

Zaragoza

La media mañana en Sos del Rey Católico sabe al primer café, para los poco madrugadores, y a la primera tapa, para los que ya miran al aperitivo. Se ven camisetas de España, preparados muchos para la final de la Copa del Mundo contra Argentina, y se oyen conversaciones sobre cómo parar a Messi y sobre cómo pasaron las últimas jornadas, marcadas por el incendio que tiene como centro Orés y ha calcinado más de 16.000 hectáreas en las Cinco Villas. El fuego no llegó a Sos, pero sí llenó el pueblo de humo y ceniza en horas angustiosas en una localidad 'preavisada' por el Gobierno de Aragón y cuyos vecinos colaboraron en tareas de extinción y preparación de material para la salidad.

En el centro de Sos del Rey Católico comparte un café con su familia Mari Carmen Ripalda. Es una de las trabajadoras de la residencia municipal, donde cada noche duermen 40 ancianos. "En cuanto nos enteramos, vino la directora y pasamos la tarde en la residencia preparando la documentación y la medicación de los residentes", explica frente a la facha del centro en el que trabaja: "Gracias a Dios esa situación no se dio". La intención era "estar listos por si evacuaban a la gente hacia Zaragoza", pero "para que estuvieran tranquilos" no informaron a los ancianos de la situación. "Sí lo hicimos con las familias, con un mensaje para que supieran la situación", concreta Ripalda.

La trabajadora de la residencia reconoce que han sido "unos días muy raros" en los que apenas tenían información, "porque solo se sabía lo que publicaban los medios de comunicación o te contaban algunos bomberos y voluntarios que estaban más cerca del incendio". El ayuntamiento sí envió un bando municipal para informar de ese preaviso. "El viernes y el sábado hubo mucho humo, pero por suerte se ha quedado en eso", cuenta Ripalda, que señala que este fin de semana ha habido "más de mil personas en el pueblo, con una boda, los hoteles y las casas rurales e incluso un campamento de niños". "Hoy ya hace un día de verano", bromea para terminar, bajo el sol y el fresco aire que atraviesa la localidad.

SOS DEL REY CATOLICO, REPORTAJE POR SU POSIBLE EVACUACION, INCEDIO FORESTAL CINCO VILLAS ORES.

Mari Carmen Ripalda, este domingo, junto a la residencia de Sos del Rey Católico. / Jaime Galindo

Benito es bombero voluntario y ha estado un par de días al pie del cañón, luchando contra las llamas. Explica en la mesa de una terraza del bar cómo ha funcionado el perímetro, por dónde se movió él y las zonas que cree que estarán más afectadas. "Hay otros sitios que son casi todo piedra, que no hay mucha vegetación, por lo que ahí se ha ido frenando", reconoce este voluntario, que como tantos echó una mano en algunos de los momentos más complicados del incendio. Como las administraciones en días anteriores, reconoce que "el viento y sus cambios han sido fundamentales" para facilitar, o complicar, la labor de los equipos de emergencias.

Celebra como muchos otros vecinos que las llamas se quedaron lejos de Sos del Rey Católico. "Ha habido mucho humo, pero nada más", cuenta Benito, que señala que desde que vio las primeras señales fue con compañeros de la brigada de voluntarios a la zona para empezar con los cortafuegos y las primeras maniobras de extinción. Hubo miedo en ese momento: "Entonces corrían más las llamas que el camión de bomberos".

Ahora, con la calma ya instalada en el cuerpo, se puede pensar en el verano que ya casi llega a su ecuador. "En Uncastillo les han fastidiado, es un sitio turístico", reflexiona, aunque Benito comparte con compañeros de mesa una segunda opción: "Habrá mucha gente que quiera ir hasta ahí para saber cómo ha quedado todo después del incendio".

SOS DEL REY CATOLICO, REPORTAJE POR SU POSIBLE EVACUACION, INCEDIO FORESTAL CINCO VILLAS ORES.

Eduardo Alamán, en su panadería, este domingo en Sos del Rey Católico. / Jaime Galindo

Después, y durante del incendio, Eduardo Alamán no ha dejado desatendida su panadería. Vende bollería y periódicos, todos con la previa de la final del Mundial, y bromea con los clientes enfundado en la segunda equipación de España, con Nico Williams en la espalda. "Durante estos días no he dejado de estar aquí, pero ya esta tarde pienso en descansar y espero que celebrar después del partido", resume su semana Alamán.

"Somos una agrupación de bomberos voluntarios y tenemos un gran equipo con buenos compañeros", detalla el panadero sobre su participación en el incendio de Orés. "Salimos desde el primer momento, el miércoles se descontroló todo y hemos estado luchando hasta el sábado a las 22.00 horas", recupera Alamán, que destaca que las llamas han sido "de tal magnitud que ni el mejor bombero era capaz de controlar". Cita a los militares como ejemplo, porque "a ellos también les ha costado y han estado apurados".

Alamán destaca que hasta el sábado "se llevaba tres días en el infierno", pero "pasó el aire y un poco de fuerza divina o llámalo X y ayudó un montón". Entre risas, se despide y sigue despachando en la panadería, contando las horas para olvidar el casco de bombero y centrarse solo en las camisetas de España.

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