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La emotiva carta de Sara Aragués, una vecina de Luesia que ha vuelto a casa tras el incendio en las Cinco Villas: "He pasado mucho, mucho miedo. Pero me enorgullece lo que vivido"

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN recibe un escrito de esta vecina donde quiere trasladar su "profundo" agradecimiento a todas las personas que estos días han ayudado a combatir el fuego en la comarca

Vídeo | Los equipos de extinción continúan trabajando en el incendio de las Cinco Villas

Jaime Galindo

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Sara Aragués

Luesia (Zaragoza)

La vida de una parte de los vecinos de la comarca de las Cinco Villas se ha visto alterada en la última semana por un incendio que ha quemado 15.700 hectáreas y que está estabilizado, pero no controlado ni extinguido. Pueblos evacuados, el monte ardiendo y el corazón en un puño para muchos habitantes que tuvieron que dejar sus casas sin saber cómo y cuándo volverían a ellas. La solidaridad y la ayuda han estado presentes en cada rincón de la comarca y eso es lo que Sara Aragués, una vecina de Luesia, ha querido plasmar en una carta que ha enviado EL PERIÓDICO DE ARAGÓN. Estas son sus emotivas palabras:

Dicen que una imagen vale mucho más que mil palabras, pero hoy me gustaría hacer uso de esas mil palabras para expresar el más profundo agradecimiento por toda la ayuda recibida estos días en el incendio de las Cinco Villas.

Han sido días muy duros, con un incendio devorador que arrasaba con todo lo que encontraba a su paso, encogiendo nuestros corazones y desgarrando nuestra alma. Desgraciadamente, muchísima gente ha sido conocedora de este incendio debido a su magnitud y toda ella ha estado muy pendiente de la evolución del mismo, transmitiéndonos su cariño y preocupación. Pero es la gente de pueblo, la gente de campo, la que ha podido sentir junto a nosotros y nosotras el miedo y la angustia por ver cómo el entorno en el que has crecido está siendo calcinado y temer por tu pueblo, tu hogar.

Vídeo | El incendio de las Cinco Villas afecta ya a 15.400 hectáreas

Jaime Galindo

Hemos sentido impotencia, comprobando que el fuego tenía más fuerza que nosotros/as, tristeza, viendo la transformación del verde y el amarillo de los campos al negro, miedo, mucho miedo, temiendo por las granjas, los animales, nuestros pueblos y nuestra gente y, sobre todo, hemos sentido y sentimos un profundo agradecimiento a todos los que de una manera u otra habéis estado junto a nosotros.

Igualmente hemos vivido muchos momentos de tensión en los que sentíamos mucha impotencia fruto del miedo y de la virulencia del fuego. Esto nos hizo pedir ayuda de manera urgente desde el pueblo de Luesia, comprobando el viernes por la mañana que la dirección del aire había cambiado y, tras una noche de angustia y preocupación por el pueblo de Uncastillo, temiamos que Luesia terminara en la misma situación que nuestros vecinos de Orés, Asín y Uncastillo. Con las llamas en la puerta de casa.

Agricultores y vecinos intentamos evitar en la madrugada del viernes que el fuego continuara avanzando hacia nuestro pueblo, pero llegando el mediodía, con las altas temperaturas, la fuerza del fuego nos ganó y fue necesario centrar todos los esfuerzos en salvar a las granjas y animales. Los efectivos empezaron a movilizarse desde Uncastillo hacia Luesia, siendo muy conscientes del riesgo que corría el núcleo urbano. En medio del auténtico caos, fue emocionante ver a los trabajadores de los diferentes grupos de extinción cómo se desvivían por ayudarnos, empatizando con nuestra angustia e intentando ayudar a los ganaderos a salvar sus granjas, al mismo tiempo que debían cumplir órdenes del puesto de mando, en el que la labor tampoco debió ser fácil ante un incendio de esta magnitud.

Es muy difícil agradecer personalmente a cada una de las personas y efectivos que han prestado su ayuda y no quisiera dejarme a nadie porque todos y cada uno de vosotros/as habéis sido imprescindibles para ayudarnos a cumplir el objetivo: combatir el fuego y salvar nuestros pueblos. Ha habido miles y miles de personas…efectivos de extinción como Infoar, UME, Brif, bomberos de la Diputación de Zaragoza, del Ayuntamiento de Zaragoza, de la Diputación de Huesca, de Zuera, de Sos del rey Católico, de la Comunidad Valenciana, de Castilla y León, de La Rioja, protección civil…y muchos más que seguramente o no me acuerdo o yo no fui consciente de que estaban, pero este agradecimiento es para todos/as vosotros/as.

En medio del infierno y la oscuridad, siempre hay hueco para un rayo de luz. Esa luz que habéis dado los vecinos de los pueblos afectados, los agricultores, los ganaderos… con vuestra disposición para ayudar en todo lo necesario, mañana, tarde y noche. Han sido jornadas muy largas, muy duras, sin descanso, sin parar. Vecinos/as de los pueblos contiguos como Biel y Uncastillo, agrupaciones de agricultores, la comarca y Cruz Roja, entre otros, trayendo provisiones: bocadillos, agua, dulces, cafés…

Especial agradecimiento a la gente de Luesia. Me emociona y me enorgullece lo que he visto y vivido estos días. Ya dicen que la unión hace la fuerza, y así ha sido.

Las redes sociales se han llenado de mensajes solicitando ayuda y dando las gracias, pero hago uso de este medio para tratar de llegar a todas esas personas no digitales. Me habré dejado a mucha gente de nombrar, seguramente, pero este agradecimiento es extensible a todos y cada uno de vosotros/as que de una manera u otra habéis estado allí. Han sido conmovedores la ayuda y el cariño recibidos.

¡GRACIAS DE CORAZÓN!

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