VERANO NEGRO
Los expertos analizan la ola de fuegos de este verano en Aragón: "Los incendios no empiezan solo por el calor: más de la mitad se podrían evitar"
La confluencia de una ola de calor temprana, los trabajos agrícolas y los nuevos incendios de rápida propagación reabren el debate sobre las tareas de prevención en los montes

Bomberos trabajando en un incendio en la sierra de Alcubierre en una imagen de archivo. / El Periódico de Aragón

La relativa calma que se ha vivido en Aragón en cuestión de incendios forestales durante los últimos años ha desaparecido este verano que va camino de dejar el mayor rastro de hectáreas quemadas en la comunidad en muchas décadas. Es pronto para saber las razones, pero los expertos avanzan que la temprana ola de calor del mes de mayo, junto con la actividad agraria pueden estar detrás un exigente periodo en el que se podría llegar a producir uno de los fuegos de sexta generación que ya azotan otros continentes.
El miembro del Consejo de la Ingeniería de España (UPCI) y decano del Colegio de Ingenieros de Montes de Aragón, Ignacio Pérez-Soba, indica que la sequedad temprana junto con una elevada presencia humana en zonas en las que se mezcla el paisaje agrícola y forestal, con cultivos de cereal intercalados entre masas arboladas y vegetación. Un tipo de paisaje que describe a la perfección las sierras de las Cinco Villas y de Alcubierre. Esto eleva "exponencialmente" el riesgo de ignición.
"Los incendios no empiezan solo por el calor: más de la mitad se podrían evitar", asegura. "El fenómeno es muy complejo, pero siempre empieza por una llama o una chispa, y el 51% de las veces en Aragón es debido a accidentes o negligencias humanas, de forma que ahí entra nuestra responsabilidad: primero como ciudadanos y en segundo lugar como un reto a las administraciones para que elaboren un marco regulatorio seguro", reclama. De forma paralela son las condiciones de calor o viento las que pueden complicar los trabajos de apagado.
Desde el ámbito universitario, el investigador del departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza, Marcos Rodrigues coincide en destacar que estas zonas de usos intermedios son las que más preocupan en las tareas de prevención. Sobre todo porque la virulencia de las llamas en el contexto actual está provocando problemas que eran poco habituales en Aragón a la hora de trabajar contra las llamas. "Lo que no veíamos antes con tanta frecuencia eran las evacuaciones masivas o los confinamientos, pero eso es una combinación de la ocurrencia de los incendios y la exposición que tenemos al fuego", dice.
El impacto de las chispas de la maquinaria sobre terrenos agrícolas colindantes con el monte ha generado debate durante la campaña. Y aunque los especialistas subrayan que no debe fomentar la criminalización de las labores del campo, sí que creen conveniente afrontar la realidad de los datos trabajando en nuevos marcos normativos de seguridad adaptados al nuevo contexto climático. "Lo que sucede es que, en esta coyuntura climática con más combustible disponible para quemar de lo habitual, cualquier accidente, cualquier chispa tiene mucho potencial de terminar produciendo un incendio", evidencia Rodrigues. Por suerte, la falta de una gran continuidad forestal puede contener por el momento que se produzcan los grandes fuegos convectivos.
Pérez-Soba recuerda que en Aragón en su día ya se tomaron medidas restrictivas para evitar los riesgos agrícolas. En el comienzo de la década de los 90 se prohibieron las quedas y con esa legislación se redujeron drásticamente los incendios sin que la actividad productiva del sector se viera afectada. En esta misma línea, el investigador del grupo de Ordenación del Territorio insiste en que cualquier medida de prevención acaba dando buenos resultados. "Este año se han concretado el uso de ventanas temporales para llevar a cabo la cosecha y existe la obligatoriedad de que las cosechadoras vayan equipadas con depósitos de agua", dice.
Descargas eléctricas
Conforme avanza el verano y concluye la cosecha del cereal, el mapa de riesgos en la comunidad autónoma va evolucionando. Así, en los próximos días el foco de preocupación se desplazará hacia las tormentas secas con abundante descarga eléctrica, especialmente en el Sistema Ibérico y la provincia de Teruel, así como a la actividad recreativa y turística.
Más allá de ofrecer respuestas rápidas ante las emergencias, que en la comunidad en este momento están bien dimensionadas, los expertos inciden en que es necesario favorecer la dinamización de la economía rural y la inversión forestal continua durante todo el año. Actualmente, los informes del sector indican que en Aragón se aprovecha únicamente un 13% del crecimiento anual de la madera de las masas forestales. Esto supone, según Pérez-Soba, que el 87% restante permanece en los montes. Y eso tiene dos consecuencias: se aumenta el combustible para esos temidos incendios con gran potencial de destrucción y al mismo tiempo se incurre en un "lucro cesante" que otras comunidades como Soria han sabido aprovechar.
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