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José María, vecino de Ejulve que vuelve a combatir el fuego 17 años después: "En 2009 no había medios, y hoy hay muchos"

Antiguo empleado de Sarga (Sociedad Aragonesa de Gestión Agroambiental), trabajaba de guarda en la reserva de caza Masías de Ejulve el julio en el que se se declaró el gran incendio forestal de Aliaga-Ejulve que arrasó con 7.000 hectáreas

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Ejulve

Suena el ruido de un motor. “El abuelo está bien”, grita un niño desde las calles de Ejulve (Teruel). Del coche baja José María Ballestero. Tez morena, chaleco amarillo sobre camisa desabrochada, sonríe. Es vecino de este municipio turolense y lleva desde las 6.00 horas ayudando en las labores de extinción del incendio, que fue declarado este lunes y que ya ha calcinado más de 1.000 hectáreas. “El problema es que se ha encendido otra vez donde empezó el fuego”, cuenta. Se acercan las 14.00 horas y va a tomarse un descanso antes de volver a intentar sofocar las llamas.

José María explica que, cuando este martes por la mañana se ha acercado con un guarda forestal a la zona afectada, el punto en el que se originaron las llamas estaba apagado. Pero el fuego se ha vuelto a avivar en esa zona y alerta de que, aunque los medios vuelven a trabajar en este punto, puede volver a coger fuerza, más si sopla viento y con el“tantísimo calor” que hace.

No es la primera vez José María vive una situación como esta. Antiguo empleado de Sarga (Sociedad Aragonesa de Gestión Agroambiental), trabajaba de guarda en la reserva de caza Masías de Ejulve en julio de 2009, cuando se declaró otro gran incendio forestal en Aliaga. Entonces, el fuego arrasó casi 7.000 hectáreas y afectó al puerto de Majalinos, que es la misma zona en la que este lunes se declararon las llamas.

Trabajos de extinción del incendio de Ejulve.

Trabajos de extinción del incendio de Ejulve. / Rubén Ruiz

“En 2009 estuve ahí durante todo el incendio, desde el primer día fui a desalojar La Cañadilla… Aquello fue impresionante”, recuerda. Aunque comparte caraterísticas con el que ahora está activo, para José María hay una diferencia clave. “Entonces no había medios, y hoy hay muchos. Hay hidroaviones, hay helicópteros…", subraya. Su temor está en que los cambios de viento aviven las llamas o cambien la dirección de las llamas.

“Monte y fuego…eso cuesta mucho. Lo que pasa es que lo que se vio afectado por el incendio de Aliaga se repobló con pino, un árbol que arde mucho más… Eso da pena, pero a todo se acostumbra uno”, expresa.

Por eso, vecinos de distintos pueblos de la zona se han desplazado a la zona de las llamas para, guiados por los profesionales, colaborar en las tareas de extinción. “Hemos ido de Cuevas de Cañart, de Ejulve… Conocemos el terreno, y si hay algún problema con alguien ahí estamos”, expone José María, que cuenta que él viajaba esta mañana con el coordinador de incendios de Andorra y han tenido un pinchazo. “Hemos dejado el coche ahí y hemos podido bajar así”, expone.

El Gobierno de Aragón ha desalojado Molinos y las pedanías de La Cañadilla y Cirujeda, que se han desplazado a Alcorisa y Aliaga respectivamente. Se mantiene en preaviso a los vecinos de Cuevas de Cañart, Ladruñán y Dos Torres de Mercader. La población de Ejulve, que José María cifra en un centenar de habitantes, no ha tenido que ser evacuada.

José María desconoce cómo se ha originado el fuego en esta ocasión - “Es un terreno en el que normalmente la gente no pasa”, dice-, e insiste en la importancia de continuar trabajando. “Lo que hace falta es que no pase nada, eso es lo principal”, subraya. Tez morena, chaleco amarillo sobre camisa desabrochada, se marcha a comer. Esta tarde, de nuevo, a proteger su monte del fuego.

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