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Los evacuados de Cuevas de Cañart llegan a Alcorisa: "Han avisado que todos a la plaza, que había que marchar. Ha sido mucho susto"

El fuego de Ejulve obliga a la evacuación de los 70 habitantes de Cuevas de Cañart, que son realojados temporalmente en el pabellón de Alcorisa

Cristina y David tras ser realojados en Alcorisa.

Cristina y David tras ser realojados en Alcorisa. / Pablo Ibáñez

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Alcorisa

Ha sido rápido, “alarmante”, dice Maribel Albalate. Es una de las 70 personas de Cuevas de Cañart (Teruel) que ha sido desalojada del pueblo este viernes por la tarde por el incendio de Ejulve, que se ha reactivado y que según apuntan varios vecinos está más cerca del núcleo urbano que cuando se declaró el lunes pasado. Además de este pueblo, el Gobierno de Aragón ha ordenado la evacuación de 75 vecinos de Ladruñán, Dos Torres de Mercader, El Higueral y La Algecira, pedanías de Castellote.

“Han empezado con la sirena, han echado el pregón de que cogiéramos medicaciones y todos a la plaza, que había que marchar ya. Ha sido mucho susto, pero en un momento ha estado todo organizado y ha quedado bien”, comparte Maribel a su llegada al pabellón de Alcorisa, donde han realojado a todos los evacuados. Hasta allí solo han llegado algunos de los 70 vecinos; hay varios que se han desplazado a casas de familiares u otros pueblos.

Maribel explica que desde su casa “veía toda la columna de fuego” y cómo trabajaban los helicópteros. “Ahora empezaba a llegar el humo al pueblo”, cuenta sobre las 17.00 horas. Detalla que era “una nube negra”.

Está vecina de Cuevas de Cañart tiene todavía que decidir si dormirá en el pabellón de Alcorisa o se marchará a casa de algún familiar, como van a hacer Cristina y David Albalate.

Preparativos en el pabellón de Alcorisa.

Preparativos en el pabellón de Alcorisa. / Pablo Ibáñez

Ambos esperan sentados a las puertas del pabellón a que llegue su hija desde Villaruengo. Camisa de cuadros, con bastón en mano y en silla blanca de plástico, David cuenta: “Hemos visto el humo… puede ser que llegue al pueblo, que no hay nada imposible hoy en día, porque está todo tan seco que a la que pase una llamica ya está, pero es difícil que llegue al pueblo”.

David no ha sentido ni miedo ni preocupación por el fuego, como tampoco lo hizo con el de 2009. “Entonces fuimos hasta apagarlo y todo, que éramos jóvenes”, cuenta entre risas.

Para este vecino de Cuevas de Cañart, el verano está siendo duro por el calor -“No tenemos ganas de hacer nada”, expresa-, pero mantiene la calma.

Personal de Servicios Sociales atiende a los desalojados y sirve agua mientras otros profesionales acondicionan el pabellón de Alcorisa. Es el mismo que se habilitó este lunes para los desalojados de Molinos, otro pueblo que también se vio amenazado por el fuego de Ejulve. Estos vecinos ya han vuelto a casa y este espacio sirve ahora de refugio para la población de Cuevas de Cañart.

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