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El incendio de Ejulve frena su avance tras calcinar cerca de 3.000 hectáreas y se desmoviliza a la UME

Si el fuego continúa su evolución favorable y las condiciones lo permiten, los evacuados podrán volver a sus casas este domingo. El de La Cerollera se da por estabilizado mientras en Plan se confía en las tormentas para sofocarlo

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Zaragoza

Tres fuegos -Ejulve, La Cerollera y Plan- que aflojan pero siguen sin extinguirse. La noche del viernes al sábado fue clave para los dos declarados en la provincia de Teruel, que durante la jornada de este sábado evolucionaron favorablemente gracias a la entrada del viento norte y la bajada de las temperaturas.

Estas condiciones permitieron perimetrar el de la comarca de Andorra-Sierra de Arcos, que ha calcinado en torno a 3.000 hectáreas, desmovilizar a la UME (Unidad Militar de Emergencias) y cambiar a situación operativa 1 Nivel 1 del plan especial de protección civil de emergencias por incendios forestales. El consejero de Interior, Roberto Bermúdez de Castro, informó de que en las próximas horas se podrá dar por estabilizado, como sucedió este sábado con el del Bajo Aragón. En el valle de Gistaín, las llamas no avanzan pero siguen activas.

Con esta situación, las administraciones insisten en mantener la «cautela» y los medios continúan trabajando en las tres zonas para apagar los respecitvos incendios. La atención se dirige sobre todo al fuego de Ejulve, que aunque avanza hacia la estabilización mantiene evacuados a 175 vecinos de Cuevas de Cañart, Ladruñán, Dos Torres de Mercader y los barrios pedáneos de El Higueral y La Algecira. De estas, en torno a una treintena han pasado dos noches en el albergue de Alcorisa. Bermúdez de Castro indicó que, si las condiciones meteorológicas no cambian y el fuego evoluciona favorablemente, la población podría volver a su casa a lo largo de este domingo.

«Este viernes la tensión estaba en la zona de Molinos y Cuevas de Cañart», explicó Juan Villar Pascual. Es vecino de Ejulve y ha colaborado en la extinción del fuego desde que se declaró el pasado martes. Según indicó, aquella zona «ya se había quemado en 2009», y las llamas se reavivaron porque «la zona quemada es como si fuera de turba: por debajo sigue habiendo combustión y, si hay muchas rachas de viento y 35 grados, puede reactivarse».

Juan calcula que el fuego estaba a 800 metros del núcleo urbano. «El humo venía de la zona forestal de pinares, y el problema fue la resina, que genera mucho plástico. Todo lo que se ha quemado es monte bajo, que es lo que genera llama y visualmente asusta mucho», indicó.

Según informó el vicepresidente del Gobierno de Aragón, Alejandro Nolasco, desde el Puesto de Mando Avanzado (PMA), el fuego de Ejulve no ha causado daños materiales. Tras la reunión del CECOPI a las 19.30 horas, Bermúdez de Castro explicó que durante la jornada de este sábado apenas se produjeron reproducciones y que debido a la evolución favorable se apostaba por una desmovilización progresiva de medios, con intención también de que estos se pudieran destinar a otros lugares que ahora viven una situación crítica, como Madrid o Castellón.

Con todo, según informaron desde Infoar, el dispositivo de prevención y extinción de incendios forestales del Gobierno de Aragón, esta noche van a trabajar en la extinción del fuego de Ejulve 8 cuadrillas terrestres, 6 autobombas, 3 agentes de protección de la naturaleza (APN), un director técnico de extinción y bomberos de la Diputación Provincial de Teruel (DPT).

La Cerollera, estabilizado

En el Bajo Aragón, el incendio de La Cerollera, que calcinó en torno a 80 hectáreas, se dio por estabilizado este sábado, dos días después de haberse declarado. Esta noche van a trabajar en la zona 4 cuadrillas terrestres, 4 autobombas y un APN. Una situación más crítica vive el fuego de Plan, en Gistaín, donde permanece activo pero sin avanzar. La orografía dificulta su extinción.

Aunque este sábado hubo tormentas en la zona, el agua descargó por los laterales del fuego y no sobre las llamas. La confianza se mantiene puesta en que las condiciones meteorológicas ayuden a sofocar las llamas. «Como no llueva, nos vamos a pegar echando agua todo el verano», alertó Bermúdez de Castro. Los fuegos se aflojan, pero siguen sin extinguirse.

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