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Aragón atrae más trabajadores de los que se van, pero sigue perdiendo talento cualificado

La comunidad logra atraer a más trabajadores del resto de España de los que se van gracias el tirón de la industria y la agricultura, pero mantiene un déficit de universitarios, técnicos y profesionales científicos, según los datos de movilidad geográfica del SEPE correspondientes a 2025

Varios trabajadores en unas obras de construcción en Zaragoza, uno de los sectores que más trabajadores atraen de otras regiones españolas.

Varios trabajadores en unas obras de construcción en Zaragoza, uno de los sectores que más trabajadores atraen de otras regiones españolas. / Miguel Ángel Gracia

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Zaragoza

Aragón ha dejado atrás el papel de comunidad exportadora de trabajadores que mantuvo durante buena parte de la última década. La comunidad encadena ya dos años consecutivos atrayendo más trabajadores de los que pierde, un cambio de tendencia que confirma la fortaleza del mercado laboral aragonés y el empuje de sectores como la industria y la agricultura. Sin embargo, la transformación aún está lejos de completarse. El éxodo laboral persiste entre los perfiles más cualificados, los universitarios y buena parte de las actividades de servicios, lo que evidencia que el desafío ya no es solo generar empleo, sino también retener talento.

El informe Movilidad geográfica de la contratación en España en 2024, elaborado por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), sitúa a Aragón como la sexta comunidad autónoma con mayor saldo positivo de movilidad laboral. Durante el pasado año llegaron a la comunidad 70.946 trabajadores procedentes de otras autonomías, mientras que 66.980 aragoneses encontraron empleo fuera, lo que arroja un saldo favorable de 3.966 contratos.

La fotografía confirma que el cambio detectado por primera vez en 2024 no fue un hecho puntual. Aquel año el SEPE ya destacó que Aragón era la única comunidad española que había pasado de ser emisora a receptora de trabajadores tras varios ejercicios con saldo negativo. Dos años después, esa tendencia se consolida y dibuja un mercado laboral con mayor capacidad de atracción, aunque todavía con importantes desequilibrios.

Origen de la mano de obra

Cataluña continúa siendo el principal origen de los trabajadores que llegan a Aragón. En 2025 desembarcaron 19.244 trabajadores desde la comunidad vecina, seguida de Andalucía, con 12.716, la Comunidad Valenciana, con 10.971, la Comunidad de Madrid, con 6.126, y Navarra, con 4.767. En sentido contrario, los principales destinos de los trabajadores aragoneses fueron Cataluña, con 14.739 contratos, Madrid, con 12.769, Andalucía, con 10.126, la Comunitat Valenciana, con 7.605, y Navarra, con 6.173.

El saldo positivo se explica, sobre todo, por la capacidad de Aragón para atraer trabajadores destinados a la economía productiva. La comunidad gana empleo en agricultura, con un saldo favorable de 5.162 contratos, en industria, con 3.602, y en construcción, con 1.198. También destaca el balance positivo entre las ocupaciones elementales (7.220 contratos), los trabajadores cualificados de la industria (2.004) y los operadores de instalaciones y maquinaria (762).

Ese patrón encaja con la intensa expansión que viven la automoción, la logística, la agroalimentación y, más recientemente, los grandes proyectos tecnológicos y energéticos, sectores que están ampliando su demanda de mano de obra en distintas comarcas aragonesas.

"Doble inflación" salarial

El presidente de CEOE Aragón, Benito Tesier, atribuye este cambio a la creciente competitividad de la comunidad para atraer inversiones y trabajadores. A su juicio, factores como la paz social, la posición logística, la disponibilidad de suelo industrial, la agilidad administrativa y la calidad de vida están convirtiendo a Aragón en un destino cada vez más atractivo. «Llevamos tiempo trabajando para que Aragón sea un territorio claramente atrayente de talento y creo que lo estamos consiguiendo», afirma.

Tesier advierte, sin embargo, de que el éxito de Aragón para atraer inversiones puede desembocar en un nuevo desafío: la escasez de profesionales cualificados. Considera que las empresas necesitarán captar talento fuera de la comunidad para atender la demanda de los nuevos proyectos y alerta de una posible «doble inflación» salarial. «Cuando las nuevas empresas necesiten talento, o lo traerán de fuera o irán a buscarlo dentro de las empresas que ya existen. Eso provocará una doble inflación: la de quien ofrece mejores salarios para fichar profesionales y la de quien se ve obligado a subirlos para retenerlos», explica.

Asignatura pendiente

El informe también pone negro sobre blanco la principal asignatura pendiente del mercado laboral aragonés. La comunidad continúa perdiendo trabajadores en el sector servicios, con un saldo negativo de 5.996 contratos, especialmente en actividades como Información y Comunicaciones, Actividades administrativas y servicios auxiliares y Actividades sanitarias y de servicios sociales.

La pérdida resulta todavía más evidente cuando se analizan los perfiles profesionales. Aragón registra un saldo negativo de 4.312 técnicos y profesionales científicos e intelectuales, además de perder 1.273 técnicos de apoyo, 551 empleados administrativos y 2.208 trabajadores con estudios universitarios. Madrid continúa ejerciendo como el principal polo de atracción para buena parte de estos perfiles de alta cualificación.

El informe también refleja diferencias por sexo y nacionalidad. Mientras los hombres presentan un saldo positivo de 5.435 contratos, entre las mujeres el balance continúa siendo negativo, con 1.469 contratos menos. Asimismo, el saldo favorable se sustenta en buena medida sobre la población extranjera, que aporta 6.008 contratos más de los que salen, frente al saldo negativo registrado entre los trabajadores españoles.

Por edades, el cambio de tendencia también tiene matices. Aragón gana trabajadores mayores de 45 años (3.742) y entre 30 y 45 años (1.690), pero sigue perdiendo jóvenes menores de 30 años (1.466), una señal de que las dificultades para retener a las nuevas generaciones siguen presentes.

En definitiva, el mercado laboral aragonés ha cambiado de signo. La comunidad ya no expulsa más trabajadores de los que recibe y consolida una tendencia iniciada en 2023. Sin embargo, el verdadero reto comienza ahora. Las grandes inversiones industriales, energéticas y tecnológicas anunciadas para los próximos años exigirán miles de nuevos trabajadores. Aragón ha demostrado que puede atraer mano de obra para sostener ese crecimiento, pero el siguiente paso será evitar que siga marchándose una parte de los perfiles profesionales con mayor cualificación, imprescindibles para consolidar ese nuevo modelo económico.

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