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INVERSIONES ESTRATÉGICAS EN LA COMUNIDAD

La gigafactoría que Sagunto le quitó a Aragón acumula tropiezos y retrasos

El proyecto de Volkswagen en Valencia sufre la parálisis en la construcción por el plantón de contratistas clave mientras la planta de baterías de Stellantis y CATL en Figueruelas acaba toma velocidad de crucero

La planta de PowerCo en Sagunto, que estuvo a punto de instalarse en Zuera.

La planta de PowerCo en Sagunto, que estuvo a punto de instalarse en Zuera. / Daniel Tortajada / LEV

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Zaragoza

Mucho antes de que Stellantis y su socio chino CATL se decantasen por Figueruelas para instalar la gigafactoría que ancla el futuro del automóvil a Aragón, la comunidad perdió dos oportunidades en forma de fábricas. Visto el desarrollo de aquellos potenciales proyectos, más bien parece que esquivó dos balas. Una de ellas, la de la compañía india Tata Motors, terminó desembarcando en Somerset (Inglaterra), motivada por las ayudas económicas del Reino Unido y los lazos con el entonces primer ministro, Rishi Sunak. Aquella decepción fue un mazazo menor en comparación con la marcha in extremis de Volkswagen a Sagunto (Valencia), cuya planta a punto estuvo de instalarse en Zuera hace cuatro años. Sin embargo, el citado proyecto acumula serios tropiezos que han provocado sucesivos retrasos en el cronograma y acreditan que apostar por China en el mundo del automóvil era hacerlo a caballo ganador.

Los problemas en Sagunto empiezan por el corazón de la gigafactoría. Volkswagen, a través de su filial de baterías PowerCo, apostó por la tecnología coreana de K-Ensol para el ensamblaje de las salas blancas, el lugar en el que se acomete casi todo el proceso productivo de las celdas para el coche eléctrico. Sin embargo, la compañía asiática paralizó el montaje y envió de regreso a Corea del Sur a un importante contingente de trabajadores por desacuerdos económicos con los promotores del proyecto, según reveló el diario valenciano Levante-EMV, del grupo Prensa Ibérica. Todo ello ha desembocado en que la firma germana esté negociando entrar en el accionariado del proyecto por parte de la compañía china Gotion, que a su vez promueve una fábrica de baterías en Valladolid y tiene a Volkswagen como uno de sus principales clientes.

Aunque todavía no se ha certificado la rescisión oficial del acuerdo con el contratista clave del proyecto, la retirada de K-Ensol se produce a cinco meses del teórico inicio de la producción en diciembre, una fecha que ya supone un atraso respecto a la inicial, prevista para el 26 de septiembre. En el caso de la planta zaragozana, la tecnología no es aportada por una subcontrata, sino por uno de los socios de la joint venture, en este caso la parte china a través de CATL. Es significativo destacar que la decisión de Volkswagen de ubicar su inversión en Sagunto se remonta a marzo de 2022, mientras que Aragón tuvo que esperar hasta finales de 2024 para certificar que Stellantis y CATL iban a invertir en Figueruelas. Si no hay más retrasos por parte de la fábrica valenciana, prácticamente empezarán a producir en serie a la vez.

PowerCo rompe con tres contratistas valencianos

En paralelo, la firma alemana y su filial de baterías PowerCo han roto la relación contractual con la unión temporal de empresas que estaba ejecutando la urbanización interior de la gigafactoría de Sagunto. El grupo Volkswagen, que toma las decisiones desde Alemania, ha roto con las compañías valencianas Bertolín, Pavasal y Becsa tras exigir estas últimas un modificado presupuestario ante los sobrecostes que les iban a hacer incurrir en pérdidas. La promotora del proyecto ha encargado a la cotizada española OHLA que termine los trabajos.

Todo apunta a que estos hechos propiciaron la salida del director de la gigafactoría de Sagunto, Andreas Rottmann, a escasos meses del anunciado arranque de la producción. El directivo Ralf Schmid se puso la semana pasada a cargo del proyecto, que atraviesa un delicadísimo momento mientras en Figueruelas las cosas marchan viento en popa.

Así avanzan las obras en la gigafactoría de Stellantis y CATL en Figueruelas.

Pablo Ibáñez

Por si fuera poco, Volkswagen y PowerCo tienen otro frente abierto en el campo del suministro eléctrico. La idea inicial pasaba por una adjudicación directa del proyecto a Iberdrola, que a su vez proyecta una enorme planta fotovoltaica para abastecer con energía renovable el complejo. Sin embargo, la intención de negociar un precio del megavatio eléctrico a la baja mantiene abierto el proceso de licitación por parte de PowerCo, por lo que las obras de la infraestructura de generación solar, que iban a comenzar en septiembre del año pasado, todavía no han empezado. En el caso de la gigafactoría de Figueruelas, la sociedad entre Stellantis y CATL (Contemporary Star Energy) adjudicó a Forestalia la construcción del proyecto de suministro energético, que conllevará una inversión conjunta de mil millones de euros.

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