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OLA DE CALOR

Récord de noches tropicales y una sequía relámpago: “La meteorología no provoca las llamas, pero crea el escenario perfecto”

Aragón ha batido esta semana récords históricos en olas de calor y noches tropicales, lo que agrava el riesgo de incendios

Un grupo de bomberos forestales ataca a las llamas en el pasado incendio de La Cerollera.

Un grupo de bomberos forestales ataca a las llamas en el pasado incendio de La Cerollera. / Pablo Ibáñez

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David Chic

David Chic

Zaragoza

El corazón del verano concentra el mayor riesgo de incendios forestales en un contexto marcado por temperaturas excepcionalmente altas, récords en el número de noches tropicales y una sequía relámpago. Aunque los expertos insisten en que la situación atmosférica por sí sola no genera el fuego, los episodios prolongados de calor intenso, la falta de precipitaciones y fenómenos como las tormentas secas configuran un escenario propicio para la propagación de las llamas. "La meteorología no provoca las llamas, pero crea el escenario perfecto”, afirma el delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Aragón, Arcadio Blasco.

Ante las más de 24.000 hectáreas arrasadas en las primeras semanas del verano, desde el organismo meteorológico ofrecen algunas de las claves que se van a seguir repitiendo en los próximos días. La conjunción de episodios de calor intenso y la prolongada falta de precipitaciones seca la vegetación y la convierte en combustible. "En Aragón hemos tenido temperaturas extremadamente altas prácticamente durante todo el verano meteorológico, que comenzó el 1 de junio. Ese mes ya fue el más cálido de la serie histórica en Aragón, superando al de 2025, que pasó a ser el segundo", incide Blasco. Son cifras inéditas.

"El pasado mes junio de 2025 ya fue el más cálido hasta ese momento, y el de este año lo ha superado. Respecto a julio, a falta de la confirmación definitiva cuando se asienten los datos, todo indica que también será el más cálido de la serie histórica o, al menos, estará entre los tres primeros", expresa. Una tendencia al alza en las temperaturas que previsiblemente seguirá marcando récords estos días de agosto.

Las temperaturas desde los últimos días de mayo han sido "elevadísimas". La primera ola de calor oficial fue el 21 de junio, pero gran parte de las comarcas aragonesas ya estaban sometidas a un episodio de temperaturas extremas desde el día 15. En este momento Zaragoza suma 40 noches tropicales o ecuatoriales (donde la temperatura no baja de los 20 grados cuando el récord histórico está en 52 noches (en 2022) y el año pasado fueron 49. Solo faltan doce de estas madrugadas asfixiantes para marcar otro hito. "Parece un registro fácil de alcanzar", asume el responsable de la Aemet.

Atendiendo a los datos específicos de la capital aragonesa el verano también parece complicado. "En cuanto al número de días con temperaturas máximas iguales o superiores a 40 grados en Zaragoza ciudad, el récord anterior era de diez días (registrado tanto en 2022 como en 2025), pero este año ya llevamos once días, por lo que se ha batido la marca esta misma semana y la cifra seguirá aumentando porque en las próximas jornadas volveremos a superar esos 40 grados en más de una ocasión", adelanta.

El cambio climático y la tendencia al calentamiento global están detrás de la situación autonómica. Así lo destaca el meteorólogo Rafael Requena. "La tendencia que observamos en Aragón y en toda España, especialmente en las zonas este, sur y centro, es que los veranos son cada vez más duros, sobre todo porque los últimos cinco o seis veranos han registrado récords en número de olas de calor, noches tropicales y máximas de 40 grados".

El que fuera responsable de la Aemet en Aragón hasta su jubilación explica que los aragoneses se tendrán que acostumbrar a un nuevo término en su vocabulario: las sequías repentinas, relámpago o flash drought, un evento climático extremo donde el suelo y las plantas pierden agua de forma muy rápida. "A diferencia de las sequías comunes que tardan años o meses en formarse, esta aparece en pocas semanas (de 5 a 30 días) debido a la falta de lluvia y al calor muy alto", manifiesta.

Este fenómeno está ya provocando incidentes en el Pirineo, así como en pueblos de la Hoya de Huesca a los que se ha tenido que llevar agua de boca, a pesar de que los pantanos y las reservas están en registros habituales para la época. "Es una deriva preocupante", afirma.

Aunque la meteorología no provoca incendios, Aragón tiene una característica geográfica que lo convierte en un territorio de riesgo. La provincia de Teruel y la zona del Sistema Ibérico son las zonas donde más descargas eléctricas se registran de toda España, junto con los Pirineos. "Aragón es una tierra de tormentas, pues la orografía, el relieve y la entrada de aire húmedo del Mediterráneo propician estas condiciones", recuerda Blasco.

La falta de humedad en el ambiente también cambia el comportamiento de estos fenómenos. "La diferencia con el año pasado, que también fue un verano extremado en temperaturas, es que entonces tuvimos periodos de tormentas con precipitaciones intensas", dicen En aquella ocasión causaron inundaciones en Azuara en junio, en Zaragoza en julio y en Cuarte en septiembre. "Aunque fueron dañinas, al menos cayó agua, pero este año, desde mediados de mayo, prácticamente no ha llovido nada", destacan ante el preocupante panorama climático que se espera para las próximas semanas.

Ante el negacionismo climático

Los dos meteorólogos coinciden en que estas tendencias tan acusadas deben dar pie a un debate sobre las causas y consecuencias que están detrás del cambio. "Dado que los datos meteorológicos de la Aemet y de las redes oficiales de medición son objetivos, fiables y están rigurosamente calibrados, el incremento registrado en los escenarios cálidos y en los fenómenos adversos está confirmado sin discusión posible, parece que existen personas que no saben que la ciencia se basa en hechos y no en opiniones", aseguran.

Pese a todo, al observar lo que se comenta en las redes sociales y otros foros de debate, reconocen que a los negacionistas no se les puede combatir con datos. "Aunque el cambio climático no prende la chispa inicial, genera el escenario propicio para que los incendios se propaguen rápidamente, desmontando la idea de que el calor actual es normal o de que la meteorología no influye, pues una mayor lluvia sofocaría muchos fuegos a tiempo", indica Blasco.

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