Así fue la asistencia médica durante los incendios que han calcinado el Aragón rural: de las Cinco Villas a Gistaín
Con el fuego de Orés, la médica y enfermera se acercaron al pabellón de los evacuados para atenderles en lo necesario, mientras en Plan han detectado más casos de deshidratación y cefaleas por el calor extremo

Centro de salud dde las Cinco Villas, en una imagen de archivo. / Servicio Especial
Mediados de julio puso entre dos fuegos a Aragón. Metafórica y literalmente. El día 15 se desató en Orés el que ya es el segundo incendio más destructor de la historia de la comunidad, y dos días después empezó a arder una zona forestal en Plan. Pasadas cerca de tres semanas, y sin daños humanos que lamentar, las médicas de sendos centros de salud comparten con EL PERIÓDICO cómo se organizó la asistencia sanitaria mientras las llamas avanzaban en un verano marcado por las altas temperaturas y, de nuevo, la falta de profesionales sanitarios en el medio rural. Ese medio rural que estos meses se ha quemado.
El incendio de las Cinco Villas fue declarado el miércoles 15 de julio por la tarde, y fue casi inmediato el desalojo de las poblaciones de Orés, centro del fuego, Asín y Luesia. Se les ofreció como refugio el albergue y el polideportivo de Ejea de los Caballeros. «En cuanto llegó la gente, la enfermera que lleva esos pueblos se acercó al pabellón para ver si necesitaban algo», cuenta Lucía Labarta, coordinadora del centro de salud de Ejea.
La dinámica se repitió al día siguiente. Labarta explica que, para asegurarse de que todas las poblaciones afectadas eran conocedoras de que ofrecían servicio médico, envió un WhatsApp al grupo del Consejo de Salud de Ejea de los Caballeros, del que también forman parte los alcaldes, en el que se informaba de que la médica y la enfermera irían durante la mañana al pabellón para atender a los evacuados. Ello permitió que les trasladaran si necesitaban recetas, visitas, atención... Para aquel entonces también se había desalojado Malpica de Arba. Luego llegó el turno de Uncastillo.
El equipo médico de Ejea de los Caballeros también contactó con los voluntarios de Cruz Roja y de las Cinco Villas, que Labarta agradece que prestaran su ayuda. Asimismo, se comunicó que tanto la médica como la enfermera iban a tener la consulta en Ejea de los Caballeros y que allí podrían acudir los que lo necesitaran. «Hay que recordar que a los mayores de las residencias los habían llevado a Zaragoza», apunta Labarta.
En imágenes I Varios de los vecinos evacuados por el incendio de Orés en el polideportivo de Ejea de los Caballeros / PABLO IBÁÑEZ
La médica de las Cino Villas apunta a estos desalojos preventivos como medida clave que, sumado al trabajo de los medios y otras acciones esenciales, evitaron que hubiera heridos por el fuego. «No se notó más demanda, ni siquiera olor a humo. Todo fue rodado, había muchos voluntarios y los más mayores estaban realojados en Zaragoza», indica.
Más allá del fuego, las altas temperaturas que no dan tregua este verano en Aragón también han causado efectos en los vecinos de los pueblos, que son en su mayoría de edades avanzadas. Labarta indica que «se notan más golpes de calor o deshidrataciones», así como alguna hipertensión, aunque aclara que las atenciones por calor están siendo similares a las de veranos anteriores. «La diferencia es que este año está siendo algo más continuo. No hemos tenido días de descanso de la temperatura y tenemos que adecuarnos a eso bebiendo líquidos, evitando las comidas copiosas, etc.», indica.
También así lo apunta la médica de Plan María José Herraiz, que unos días después de que se declarara el incendio en el valle de Gistaín explicaba: «Vemos algún caso más de deshidratación, cefaleas, gastroenteritis, cuando es estas fechas deberíamos ver esguinces y anginas». En los días posteriores también han atendido casos de excursionistas afectados por golpes de calor.

Gobierno de Aragón
Son consecuencias de unas altas temperaturas que tampoco han ayudado a extinguir el incendio de Gistaín, que evoluciona muy favorablemente pero continúa sin estar apagado porque la orografía complica los trabajos. Los núcleos urbanos están fuera de peligro (siempre lo han estado).
A los incendios de Orés y Gistaín, de los más difíciles de combatir este verano, precedieron otros. También se han declarado nuevos fuegos después. Con este escenario, Labarta solicita «más educación sanitaria» a la población. Todavía más en verano. Por eso, llama a «ser conscientes y hacer un buen uso del servicio, apelar al sentido común y no ocupar las urgencias por banalidades».
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