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SECTOR PRIMARIO

El calor superpone la campaña de recogida de la fruta con la vendimia y la almendra: "La mano de obra no sobra"

Aunque por el momento las explotaciones están logrando temporeros para afrontar la recolección, la coincidencia de fechas, los costes de producción y los precios a la baja moderan el optimismo en el sector frutícola

Una trabajadora durante la recolección de cerezas en Valdejalón en la pasada campaña.

Una trabajadora durante la recolección de cerezas en Valdejalón en la pasada campaña. / El Periódico de Aragón

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David Chic

David Chic

Zaragoza

El calor continuado de los últimos meses ha trastocado el calendario agrícola en Aragón. La maduración acelerada de la fruta de hueso y de pepita está haciendo que la recta final de la recogida coincida en el tiempo con el inicio de la campaña de la almendra y los primeros trabajos de la vendimia. Un solapamiento que por el momento no está creando problemas por la falta de temporeros, pero que supone un nuevo tropiezo en un año de precios a la baja y de descenso en la producción..

Desde las organizaciones agrarias señalan que el adelanto respecto al pasado año ronda los diez días, algo especialmente significativos en comarcas como el Bajo Cinca, Caspe o Valdejalón. El presidente de Asaja, Carmelo Casas, indica que la situación "no es de alerta" pero que marca una tendencia inédita con la que tendrán que lidiar en próximos años. El melocotón, las peras, las almendras y las uvas requerirán mano de obra dentro de un apretado calendario de pocas semanas.

"Esperemos que los próximos años las temperaturas sean más suaves para evitar estos solapes", destaca Alfredo Sanjuán, de Uaga. Este acortamiento de los tiempos, que hará hacia el 20 de septiembre se de por recogida la fruta de hueso y pepita, se debe tanto a los periodos invernales más cortos como a las altas temperaturas estivales. El presidente de Araga, Federico Lorente, presidente de Araga, detalla cómo impacta el clima en el ciclo de los frutale. “Un invierno suave hace que el árbol empiece a trabajar antes y se vayan adelantando ciclos. Si encima tienes un verano con temperaturas tan altas, se genera un adelanto en el momento de maduración y recolección de casi todas las frutas y frutos secos”, explica.

En cuanto al volumen de cosecha, el balance provisional apunta a cifras algo inferiores a las de la pasada campaña y ya se ve que se tendrá que limitar el entusiasmo que mostraron en el inicio de la recogida. Según indican desde el sector, el calor no ha permitido que el fruto alcance el calibre deseado en las últimas semanas de engorde. “Faltaban piezas en los árboles y la esperanza era que el calor las hiciera engordar, pero finalmente hemos visto que realmente no los ha dejado crecer”, apunta Casas. Se calcula que en las cámaras entrarán un 10% menos de los kilos previstos. La merma, según Sanjuán, la sufren especialmente los melocotones, las peras y los albaricoques.

Por su parte, desde Araga califican los volúmenes como "correctos", aunque muestran su preocupación por la viabilidad económica de las explotaciones. “Los precios de venta de la fruta temprana no fueron los esperados y estamos viendo como los costes de producción cada vez son más elevados para el agricultor", denuncian.

La coincidencia de cosechas en un mismo espacio de tiempo vuelve a poner el foco en la mano de obra. Aunque en comarcas de alta densidad frutal la situación de contratación se ha desarrollado sin grandes contratiempos respecto a campañas anteriores, el solapamiento de zonas y cultivos reduce el margen de maniobra. El cambio de la legislación laboral, favoreciendo los contratos fijos discontinuos, han evitado muchos problemas.

Regularización extraordinaria

En la zona nuestra no ha hecho falta mano de obra”, precisa el representante de Asaja, valorando que la regularización extraordinaria de trabajadores ha tenido un cierto impacto positivo, aunque modesto, en la disponibilidad de personal. Sin embargo, el solapamiento de la vendimia y la recogida de la almendra sí que puede crear desajustes en el futuro. Así lo valora Lorente, que asume que la mano de obra "no sobra” en un contexto en el que los temporeros tienden a priorizar las fincas y zonas que les ofrecen periodos de trabajo más largos. “Si en dos comarcas se trabaja a la vez, la gente se desplaza a las zonas donde tiene más días de trabajo, y hay explotaciones más pequeñas o de periodos más cortos que se pueden quedar un poco descolgadas”, detalla.

Por último, en relación con las condiciones de trabajo en estos días de calor extremo, las organizaciones agrarias coinciden en que en casi todos los casos se aplican los protocolos de prevención y adaptan los horarios de trabajo. Las labores se concentran en las primeras horas de la mañana para evitar los tramos horarios de mayor sofoco, garantizando el cumplimiento de las normativas de seguridad laboral y el suministro de agua. "Estamos obligados a ser muy cuidadosos cuando en el campo se alcanzan más de 40º", manifiesta el responsable de fruta de Uaga.

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