La sanidad rural de Aragón vive otro verano de "equilibrio precario" por la falta de médicos
La ausencia de sustitutos y el aumento poblacional durante las vacaciones obliga a doblar turnos al personal, que con su sobresfuerzo sostiene la atención sanitaria en los pueblos bajo un calor extremo

Protesta a las puertas del consultorio de La Cartuja Baja por el «deterioro» de la atención sanitaria, el viernes pasado. / Servicio Especial
Nuevos veranos, pero la misma situación: la sanidad rural vuelve a ser la gran aquejada de la falta de profesionales que sufre Aragón. «No ha cambiado nada desde los años 2023-2024», asegura José Manuel Cucalón. Es vocal de Atención Primaria Rural del Colegio de Médicos de Zaragoza y con el mes de julio prácticamente superado afirma que estas vacaciones, como las anteriores, el personal sanitario de los pueblos ha tenido que «acomodarse» y «reorganizarse» para, doblando turnos, prestar asistencia a toda la población. «Como siempre digo, la conciliación de uno es la desconciliación del otro», expresa.
A los factores que en verano incrementan la tensión en la sanidad rural, que durante todo el año vive también una situación deficitaria, este 2026 se suman las altas temperaturas, que no han dado tregua a la comunidad (ni al país). El doctor Cucalón explica que, aunque «cada año hay más olas de calor y son de mayor intensidad», estas condiciones climáticas anómalas no han agravado la situación de los centros médicos rurales. «Mucha población ha entendido la situación y se ha comprado ventiladores o aires acondicionados, que antes apenas había en los pueblos porque las casas eran de piedra y eso ya aislaba bastante», sostiene.
Con todo, este calor pertinaz hace que los médicos rurales estén «muy al tanto» de sus pacientes, que suelen ser de edades avanzadas. «Las altas temperaturas tienen una afección directa sobre la salud, a cada grado que sube se incrementa en torno a un 10% la mortalidad», alerta. A ello añade que hay una parte importante de esta población que vive sola y sobre la que hay que prestar especial atención.

Protesta ante la Aljafería en defensa de la sanidad rural, en una imagen de archivo. / Rubén Ruiz
Pero aunque las consecutivas olas de calor no han desbordado a los profesionales sanitarios del medio rural, sí se percibe un incremento general de la demanda. Cucalón apunta a un «factor clave: la tolerabilidad». «Ha disminuido la tolerancia ante el dolor. Antes era más alta, no te llamaban por moquita, por una picadura... Todas esas cuestiones banales que antes se quedaban en casa ahora van al centro de salud», comparte.
Este cambio, combinado con la falta de personal, hace del estío una etapa complicada para la medicina rural. «La necesidad del médico es total y absolutamente permanente. Hay menos personal atendiendo a pacientes del que debería haber, están mucho más cansadosy este nivel bajo de tolerancia hace que estén todo el rato trabajando», indica Cucalón. Describe el verano como «un periodo quemante para médicos y enfermeros» y asegura que por eso hay «muchos profesionales que abandonan su puesto de trabajo rural en verano».
Todavía es más crítica la situación en los pueblos en los que se multiplica la población durante esta etapa vacacional. Cucalón pone como ejemplo el centro de salud en el que trabaja, en Villamayor de Gállego, donde los cuatro médicos de familia que forman parte de la plantilla se dividen en turnos. «No hay sustitutos, así que mientras dos están de vacaciones, los otros dos tienen que doblar turnos y hacer el suyo y el de su compañero. Eso agota, es un desgaste absoluto», denuncia.
Doblar los turnos
También lo siente así Cristina López, que es médica de familia en Tamarite de Litera (Huesca) y que lamenta que las bolsas estén a cero. «Cuando era residente se contrataba a gente para el verano», recuerda. Pero esta no es una opción ahora y en su centro de salud superan la temporada gracias a la ayuda de los médicos de Atención Continuada, que según indica «se cargan de horas porque tienen que hacer sustituciones y guardias de fin de semana». El resto de profesionales sanitarios doblan consultas cuando parte del equipo está de vacaciones, y eso significa «estar media mañana en tu consulta y la otra media en otro pueblo que está a 20 minutos pero que, si hay una urgencia en el tuyo, tienes que volver», describe.
La situación en este centro de salud ahora es la siguiente. Durante la primera quincena de agosto, dos profesionales sanitarias estarán de vacaciones, y en la segunda habrá una. El momento más crítico llegará a comienzos de septiembre, cuando coincidirán tres a la vez.
«Hay que tener en cuenta que se sale de guardia y luego hay que cubrir la mañana en la que esa persona descansa, porque es necesario que lo haga. Así que estamos curzando los dedos para que a nadie le surja un inconveniente como ponerse enfermo», expone López. La médica describe la situación como «un equilibrio precario», y recuerda que parten de una situación «afortunada» porque el equipo médico de Tamarite de Litera está completo. De él forman parte siete médicas, una octava de Atención Continuada que hace guardias en este municipio y otros dos más que comparten con Binéfar y Albalate.
Sobre la mesa pone también que en verano las atenciones son menos graves, en su mayoría de «accidentes como caídas o picaduras». «Las patologías respiratorias, que requieren más atención, disminuyen, menos mal. Si tuviéramos esta cantidad de personal en noviembre sería caótico», afirma.

Protesta en defensa de la sanidad rural, en una imagen de archivo. / El Periódico
El personal sanitario realiza además servicios a domicilio, frecuentes en el medio rural por la población envejecida, y otras asistencias en pueblos vecinos o en zonas exteriores que se multiplican en verano por las vacaciones estivales. «Cuando toca salir a un accidente de tráfico, que se ven bastantes, y estás a pleno sol muchos días... El verano es duro», demuestra López.
También la sanidad de barrios rurales de Zaragoza como La Cartuja Baja vive momentos críticos según sus vecinos, que el pasado viernes se concentraron ante las puertas de su consultorio para denunciar el «deterioro» de la atención sanitaria y el temor a perder el servicio médico. Desde el Departamento de Sanidad aseguraron que se mantendrá.
Pero las soluciones definitivas para el medio rural parecen no haber llegado todavía y, repite Cucalón, «la zona rural no tiene sustitutos». El vocal de Atención Primaria Rural informa de que se han contratado a más de 200 médicos de familia sin título para cubrir las plazas que quedan libres por vacaciones o permisos.
«El personal que está en la zona rural tiene que hacer un sobreesfuerzo, y esto nunca lo entiende la dirección. Si se entendiera que el sistema sanitario en vacaciones se mantiene por la vocación y la dedicación de los que están en sus puestos todos los días... Pero seguimos teniendo las mismas recetas sin soluciones», critica. Nuevos veranos, pero la misma situación.
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