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Llamas

Los incendios en Aragón, vividos desde el frente: "Cuadrar el operativo es un puzle complicado"

El jefe del 112 en Aragón detalla los factores que hay que tener en cuenta para coordinar a las brigadas antiincendios en un verano tan complicado como el actual

Un helicoptero antiincendios en uno de los operativos desplegados este verano en Aragón.

Un helicoptero antiincendios en uno de los operativos desplegados este verano en Aragón. / INFOAR

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Miles de hectáreas han ardido este verano en Aragón en un verano muy seco, sin apenas precipitaciones, que ha convertido al monte en un polvorín predispuesto a arder en cualquier momento. Hasta ayer eran siete los incendios activos en la comunidad y aunque si bien es cierto que ninguno preocupa, el problema es que desde junio "no ha habido descanso", apunta el jefe de servicio de Seguridad y Protección Civil del Gobierno de Aragón, Jorge Crespo. En estas circunstancias, coordinar los efectivos y recursos disponibles se convierte en un reto añadido al propio hecho de apagar los fuegos. "Cuadrarlo todo es un puzle complicado y más cuando los incendios se están dando uno tras otro, sin descanso", explica el responsable del 112.

Y es que este verano además de grandes incendios Aragón ha tenido muchos fuegos encendidos al mismo tiempo, lo que dificulta las tareas de extinción porque los recursos son los que son y las normas de seguridad también establecen ciertos límites. Por ejemplo, las aeronaves tienen un tiempo máximo de horas de vuelo que debe respetarse. "Si surge un incendio y llevas los tres hidroaviones que tienes disponibles en ese momento te puede pasar que en unas horas ya no puedes contar con ninguno. Y lo mismo con los descansos de las brigadas. Hay que tenerlo todo en cuenta", explica Crespo.

La logística

El operativo estival contra los incendios no son solo números y cantidad de efectivos. La logística tiene mucha importancia y la toma constante de decisiones también desgasta mucho psíquicamente a los responsables de estas operaciones. "Tenemos que priorizar los incendios que tienen riesgos para las personas o las infraestructuras, pero una vez que una brigada ha comenzado a trabajar en un lugar no es tan sencillo desplazarla porque deben acabar lo empezado para evitar riesgos o reactivaciones, aunque haya zonas con más urgencia para actuar", explica el jefe del 112. "Conforme un incendio empieza a estar bajo control hay que ir basculando los medios hacia otro emplazamiento donde necesites efectivos", añade.

"Al final se trata de una ecuación que no tiene una única solución", explica Crespo, quien estuvo también al frente del operativo que estuvo trabajando en Catarroja después de la dana en Valencia. Y es que otra cosa que hay que tener en cuenta es la vigilancia. Es decir, por muchos que sean los efectivos que se necesiten en un incendio, "no podemos dejar zonas descubiertas" sin brigadas pendientes por si surgieran incendios en comarcas sin llamas activas. "De ahí la importancia de la coordinación con otras Administraciones, como el Estado, y con otras comunidades que ya nos han prestado medios este verano. Han sido indispensables", explica el jefe del 112 en Aragón.

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