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INFRAESTRUCTURAS

Teruel se acerca a la estratosfera: las obras del hangar de dirigibles superan el 70%

La estructura se comenzó a construir a siete metros por debajo del nivel del suelo para cumplir con las servidumbres aeronáuticas

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Zaragoza

Teruel está más cerca de la estratosfera. Las obras para construir el hangar de producción y operación de dirigibles del aeropuerto de Caudé avanzan a buen ritmo y ya se ha superado el 70% de los trabajos, con el objetivo de terminar los trabajos a finales de este año y tener lista  la infraestructura para su explotación durante el primer trimestre de 2027 tras una inversión pública de 39,8 millones de euros.

La contratista (la unión temporal de empresas liderada por las constructoras Aldesa y Grupo Ideconsa) se encarga en estos momentos de la instalación de la puerta, un elemento que conlleva una inversión de 5 millones de euros y permitirá concluir la estructura metálica, que cuenta con 2.266 toneladas de material férreo (la mayor parte acero) y 500.000 kilos de estructura laminar, así como 71 kilómetros de cables para equipar de conectividad eléctrica y de fibra la infraestructura.

Ahora mismo, unos 50 operarios trabajan en el desarrollo de las obras de este “hangar único en Europa por sus características y dimensiones”, señala el director del aeropuerto, Alejandro Ibrahim. La puerta dará entrada al hangar y permitirá la operación de zepelines de hasta 160 metros de largo, cuyas dimensiones obligan a la construcción de un hangar con una bóveda que alcanzará los 57 metros de alto. La estructura se apoya en un cajón poliédrico de seis caras que alcanzará la citada cota y cuya planta tiene 376 metros de longitud por 71 metros de ancho.

El complejo contará con una zona de producción, una nave industrial y una plataforma para lanzamiento que permitirá a los dirigible volar a una altura de unos 20 kilómetros por encima de la superficie terrestre. Estos zepelines, denominados HAPS (por sus siglas en inglés, plataformas estación de gran altitud), tienen múltiples utilidades, como la vigilancia de fronteras, tráfico, o eventos meteorológicos, comunicaciones móviles de mayor calidad y usos relacionados con el medio ambiente y la astronomía.

Siete metros bajo suelo para salvar las servidumbres

Los primeros trabajos se centraron, no obstante, en un movimiento de tierras con el que se ganaron siete metros de profundidad al nivel del suelo. El desmonte supuso remover 729.000 metros cúbicos de tierra, un paso clave para cumplir con los requisitos de las servidumbres aeronáuticas, que impiden construir por encima de una determinada altura por las posibles interferencias en la navegación de los aviones que llegan al mayor aeropuerto industrial del sur de Europa para labores de mantenimiento y reparación.

“Este hangar es uno de los proyectos industriales aeropespaciales más ambiciosos de Europa, que permitirá la operación de dirigibles que alcanzan los 150 metros de largo para volar en la estratosfera, un espacio propicio para estos pseudosatélites”, explica Alejandro Ibrahim, director del Aeropuerto de Teruel.

La entrada en servicio de la infraestructura está prevista para el primer trimestre de 2027, en el primer trimestre. En paralelo, el Consorcio del Aeropuerto de Teruel está preparando los pliegos para la concesión de la infraestructura, con la intención de publicarlos después del verano y que la adjudicataria pueda comenzar la actividad.

Por el momento, solo la compañía de origen suizo Sceye se ha postulado de forma pública para explotar la instalación. Su proyecto incluye el ensamblaje el casco exterior de los zepelines desde una nave industrial que tiene previsto equipar con una inversión aproximada de cinco millones de euros. A ellos habrá que sumar el canon anual que deberá pagar por explotar las instalaciones, una cifra todavía en estudio por parte del consorcio público que pilota el aeropuerto.

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