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Situación en la cuenca del Ebro

La sequía arrastra a los embalses del Pirineo a su vaciado más rápido desde 1970

La Confederación Hidrográfica del Ebro confirma que el 35% de la cuenca está en sequía, incluidas las tres subcuencas pirenaicas, a pesar de las aportaciones históricas en forma de nieve del pasado invierno

El embalse de El Grado, en la provincia de Huesca, en una imagen de archivo.

El embalse de El Grado, en la provincia de Huesca, en una imagen de archivo. / Hotels Made in Spain

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Laura Carnicero

Laura Carnicero

Zaragoza

Las reservas históricas de nieve acumuladas el pasado invierno en el Pirineo han servido de colchón para llegar a este agosto cálido y muy seco con una cierta tranquilidad en la cuenca del Ebro. Pero la ausencia de precipitaciones y las temperaturas anormalmente altas se están llevando por desante unas reservas que llegaron en febrero a superar cifras históricas en el Pirineo. Y el 35% de la cuenca del Ebro se encuentra ya oficialmente en sequía, según los datos aportados por la Confederación Hidrográfica del Ebro, que ha detectado también en su informe de Sequía y Escasez del mes de julio de 2026 que dos de las tres subcuencas pirenaicas están en sequía (Noguera Ribagorzana y Aragón) y otra en prealerta (el Gállego-Cinca), además de la cuenca del Jalón.

Así lo ha explicado Rogelio Galván, jefe de Estudios Económicos de la Oficina de Planificación de la CHE, con los recientes datos del mes de julio, que reflejan ya una situación de cierta escasez en algunas partes de la cuenca del Ebro.

"Quienes me escuchen seguramente tengan en la memoria todavía cómo este invierno fue muy abundante de nieves, cómo se llenaron los embalses, en unas condiciones bastante benignas. Y lo paradójico que resulta que ahora hay núcleos en el Pirineo, por ejemplo, que tengan que ya tomar medidas de contención de consumos", ha empezado relatando Galván.

"Esto obviamente es debido a lo que estamos viviendo, a un verano muy seco y con muy altas temperaturas. Y lo bueno que tenemos es que los embalses en mayo estaban en una posición excelente para enfrentarnos al verano", ha reconocido. Por eso, ha incidido, gracias a ese llenado casi extraordinario de los embalses durante el invierno y la primavera, "podemos hacer frente a este verano singularmente extremo en cuanto a temperaturas y también de falta de precipitaciones".

Pantano de La Peña, desde Triste, este viernes.

Pantano de La Peña, desde Triste, este viernes. / El Periódico de Aragón

Cifras históricas en los embalses

La situación es tan anómala que deja cifras históricas de vaciado de los embalses. Según ha confirmado Galván, este verano se ha producido el vaciado más rápido de los embalses del Pirineo desde nada menos que 1970. "No en toda la cuenca, porque si coges los volúmenes de toda la cuenca acumulados en los embalses, ha habido años en que ese descenso ha sido más acelerado. Pero sí que en la zona pirenaica, los embalses que sirven a Riegos del Alto Aragón, han tenido el descenso más rápido desde 1970", explica el responsable de la CHE.

La cifra tiene matices, porque "no es directamente comparable porque en 1970 no había las mismas hectáreas de regadío que hay ahora", pero "sí que nos dan una idea de que realmente este incremento de las temperaturas y esta falta de precipitaciones tienen un efecto considerable".

Según el informe del Plan Especial de Sequía 2026 de la CHE, se encuentran en prealerta por sequía los embalses de Las Torcas, Barasona, San Salvador, Sotonera, Mediano, El Grado, Búbal y Lanuza, además de Yesa. Y respecto al indicador de "sequía prolongada", se encuentran las unidades territoriales de Tirón y Najerillas, Jalón, Guadalope, Ésera-Noguera Ribagorzana y Aragón y Arbas. Además, hay otras "muy cerca de la situación de sequía", especialmente, la mencionada de Gállego-Cinca.

La buena noticia está en que no hay unidades de la cuenca en alerta o en emergencia por escasez de agua, pero sí que seis unidades territoriales se encuentran en prepalerta, con el Gállego-Cinca y el Aragón-Arbas en situación más preocupante.

Restricciones en algunos núcleos y riegos

Aunque la situación todavía no preocupa en la CHE, sí que sus responsables reconocen que la falta de precipitaciones de las últimas semanas y el estrés que sufren los cultivos por las altas temperaturas hacen necesario hacer una llamada a la preacaución. De hecho, en el informe se señala que la "la falta de precipitaciones y altas temperaturas, que también motivaron un deshielo adelantado, está afectando a las fuentes de suministro de algunos abastecimientos en el Pirineo, que están teniendo que aplicar unas primeras medidas de contención del consumo. Igualmente está sucediendo en la cabecera del Ebro, provocando la falta de pastos ganaderos".

Por eso, indica el informe, "si persiste la ausencia de precipitaciones y las altas temperaturas que elevan las necesidades de los cultivos, no se descartan dificultades para el final de la campaña" de riego en algunas partes de la cuenca del Ebro.

Galván explicaba que, a la falta de precipitaciones y las altas temperaturas, se suman las dificultades por el aumento de población en la mayoría de pueblos de Aragón en las próximas semanas, al confluir las vacaciones y las fiestas patronales de multitud de municipios.

"En los grandes municipios del sistema de abastecimiento como en este caso el de Huesca o Zaragoza, pues están garantizados, no tienen problema, pero es cierto que los que pueden depender de de manantiales más locales, de recursos de agua más locales, pues sí, con esta con esta con ese deshielo muy temprano que hubo de toda esa nieve y con estas altas temperaturas y falta de precipitaciones, pues pueden empezar a tener problemas", ha concretado Galván.

Más estrés en los cultivos

El aumento de las temperaturas y la falta de lluvias impacta directamente en los cultivos y su necesidad de agua. "Como nosotros que en verano sudamos más, pues los cultivos evaporan más, transpiran más agua y entonces necesitan más agua y eso pues hace que haya que suministrar más agua a esos mismos cultivos que el año pasado, por ejemplo, y eso hace que desciendan más rápidamente las reservas de los embalses", ha añadido Galván, sin perder de vista que el colchón de las reservas nivales está salvando la temporada de riegos, hasta ahora.

Por eso hacía una llamada a la calma y la tranquilidad: "La situación sigue siendo relativamente buena, o sea, estamos en pre alerta y en 2024 teníamos muchas zonas en alerta y en 2023 teníamos muchas zonas en alerta y emergencia en estas mismas fechas". "Dentro de este verano tan extremo, podemos decir que estamos en una buena situación, como digo, gracias a todo lo que pudimos acumular en la primavera en nuestros embalses", ha concluido.

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