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EL SECTOR DEL AUTOMÓVIL

El 'Chinatown' de Figueruelas: Stellantis y CATL aceleran para construir un residencial modular en el que vivirán hasta 1.700 trabajadores chinos

Varias empresas del sector reciben solicitudes en las últimas semanas. Los promotores trabajan con un presupuesto que estaría en una horquilla entre 15 y 20 millones de euros

El avance de las obras de la gigafactoría en Figueruelas, la semana pasada.

El avance de las obras de la gigafactoría en Figueruelas, la semana pasada. / Pablo Ibáñez

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Zaragoza

Contemporary Star Energy (CSE), la mercantil participada al 50% por Stellantis y CATL, ha acelerado en las últimas semanas en sus negociaciones con algunas de las principales firmas de arquitectura modular españolas, y también aragonesas, que asumirán la construcción de un complejo residencial para alojar a un millar de trabajadores chinos (el pico de empleados alcanzará los 1.700) que llegarán para poner en marcha la gigafactoría de Figueruelas.

Fuentes del sector inmobiliario indican que firmas como Moduaragón, Algeco o Módulos Arco han recibido solicitudes durante los últimos días y semanas para este fin, sumándose a otras compañías que fueron consultadas antes por su capacidad para desarrollar un proyecto de tal envergadura como un complejo habitacional con tanta capacidad como el pueblo entero de Figueruelas. Así, las promotoras del proyecto se apoyaron antes en firmas de referencia del sector aragonés como Arpa (especializada en equipos de campaña) o Metro7 (con un almacén y fábrica en Pinseque), entre otras.

El coste del proyecto, según ha podido estimar este diario haciendo un sondeo por distintas empresas del sector, se aproximará a la horquilla que va entre los 15 y los 20 millones de euros, una cifra muy reducida en comparación con los 4.100 millones de euros que contempla la inversión industrial de la joint venture para fabricar un millón de baterías al año cuando la planta funcione a pleno rendimiento. De hecho, se iría un poco por encima del coste del estadio modular en el que juega el Real Zaragoza, cuyo coste se fijó en 12,7 millones de euros.

Algunas empresas rechazan el proyecto por sus dimensiones

La dimensión del proyecto, que obligaría a instalar una importante cantidad de módulos en un reducido plazo de tiempo (podría irse entre los cuatro y seis meses entre la urbanización y el montaje de las viviendas), ha sacado de la ecuación a varias de las empresas consultadas, que veían "una locura" las proporciones necesarias para llevar a cabo la iniciativa.

Los trabajos se han intensificado en los últimos días tras decidir que la plantilla asiática que se encargará de poner en marcha la planta se alojará en un complejo residencial dentro de los terrenos de la gigafactoría, tal y como confirmó el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, en el anuncio donde se formalizó la aprobación definitiva del proyecto como Plan de Interés General de Aragón (PIGA). Una de las dudas que planeaban sobre la iniciativa era si el proyecto de viviendas podría tramitarse dentro de esa fórmula administrativa, cosa que quedó descartada, aunque habría permitido algunas exenciones fiscales a los promotores. El peso recaerá sobre el Ayuntamiento de Figueruelas, que deberá tramitar la licencia urbanística, aunque el Gobierno de Aragón se ha mostrado proclive a "ofrecer toda la ayuda posible" para gestionar los permisos y trámites urbanísticos.

De hecho, el complejo residencial deberá contar con algunos servicios básicos, como cantina o consultorio médico, para evitar la presión sobre los servicios públicos del entorno de la Ribera Alta, y en especial de Figueruelas, que vivirá un auténtico bum demográfico por el desembarco de los operarios chinos. Por el momento, en torno a 170 trabajadores del país del dragón ya trabajan en las instalaciones de Figueruelas y en las obras.

Estamos teniendo un cuidado especial, tanto con los permisos administrativos y como con la construcción. Un proyecto de estas características trasciende las fronteras de Aragón y de España, no podemos permitirnos equivocarnos en una cuestión como esta”, dijo el presidente aragonés la semana pasada, sobre las dudas que puede generar una cuestión hasta ahora inédita en la comunidad autónoma.

Los directivos chinos se asientan en Zaragoza y Pedrola

Mientras tanto, el desembarco de los directivos de CATL, el fabricante chino de baterías, sigue su curso en el entorno de la Ribera Alta. La falta de viviendas acondicionadas en Figueruelas ha llevado a distintas inmobiliarias a comenzar una intensiva búsqueda en la ciudad de Zaragoza. Por ejemplo, la firma Urvex ha sellado una veintena de operaciones solo en el mes de julio para altos mandos de origen asiático y tiene solicitudes de unas 90 viviendas de dos y tres dormitorios por parte de directivos internacionales para entrar a vivir en septiembre.

En paralelo, en Pedrola, el municipio anexo a Figueruelas y que comparte la titularidad de los suelos sobre los que se levantará la gigafactoría, han encontrado alojamiento una quincena de directivos chinos que ya residen en sus respectivas viviendas.

La estructura de la planta industrial ya toma forma.

La estructura de la planta industrial ya toma forma. / Pablo Ibáñez

Mientras tanto, los trabajos en los terrenos de la gigafactoría siguen a pleno rendimiento con medio centenar de subcontratas levantando la estructura de la planta industrial, que prevé empezar a sacar baterías por sus puertas durante el primer trimestre de 2027. Está pendiente la adjudicación de la obra de urbanización del complejo, que abarca 89 hectáreas, y de la que presumiblemente se encargará el grupo MLN, una constructora aragonesa de referencia. La principal contratista ahora mismo es, sin embargo, la compañía rumana Synergy Construct, que ya trabajó previamente con CATL en la planta que el gigante asiático desarrolla en Hungría.

De hecho, el proyecto ya cuenta con la aprobación definitiva del Plan de Interés General de Aragón (PIGA), una fórmula legal que permite acortar los trámites administrativos a la mitad, aunque en este caso, el Gobierno de Jorge Azcón concedió una autorización previa para empezar con la urbanización y algunos trabajos previos antes incluso de contar con este refuerzo legal.

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