San Lorenzo 2026
Huesca estalla de fiesta: así ha sido el chupinazo de San Lorenzo
La capital oscense huele a albahaca desde el punto de la mañana en el primer día de sus fiestas patronales

Miguel Ángel Gracia

La plaza de la Catedral de Huesca, llena a rebosar. En los altavoces empezó a sonar Ixo Rai! y su 15 d’Agosto, la canción por excelencia de cualquier fiesta aragonesa que se precie y que, curiosamente, coinciden con el día final de estas Fiestas de San Lorenzo. Sea en un pueblo de 500 habitantes o en una de las capitales de la comunidad. En el momento en el que la introducción con tintes de charanga del celebérrimo tema ha comenzado a sonar, la locura se ha desatado entre los miles de oscenses congregados este mediodía frente al ayuntamiento y en sus calles colindantes para dar la bienvenida a su semana grande.
En ese momento, los atuendos blancos y verdes, además de con albahaca, ya estaban aderezados con el característico olor a vino que impregnaba sus camisetas, tiñéndolas de morado. Así se daba inicio a los minutos previos al lanzamiento del cohete anunciador, responsabilidad que este año corría a cargo de la joven divulgadora científica oscense Valeria Corrales.
La prisa por empezar los festejos era tal que el chupinazo incluso se ha adelantado un minuto y, cuando las agujas del reloj todavía marcaban las 11.59, el chupinazo ya se había escuchado. Con las calles del entorno de la catedral llenas con miles de personas, locales y foráneas, la fiesta ha comenzado en Huesca sin incidentes (más allá de los insultos puntuales que se lanzaron contra el presidente, Pedro Sánchez) y con muchas ganas de diversión y de afrontar la semana más especial del año para la capital del Alto Aragón.
“Oscenses, ha llegado el momento que todos esperábamos. Somos una ciudad acogedora, unida, que cuida sus tradiciones, luce con orgullo la albahaca y lleva el verde y blanco en el corazón”, se escuchaba desde el balcón del ayuntamiento por parte de la concejala de Festejos, Nuria Mur. Junto a ella, la alcaldesa, Lorena Orduna, ha proclamado vivas a San Lorenzo, Huesca y España, acompañada de la corporación municipal, la vicepresidenta de Aragón, Mar Vaquero, y la presidenta de las Cortes, María Navarro, como máximas representantes institucionales.
Olor a albahaca
Una vez lanzado el cohete, el éxtasis ha sido instantáneo. Las distintas plazas y zonas habilitadas en la ciudad se llenaron de música, con calles llenas de vida y amigos que brindaban por San Lorenzo, mientras la charanga se abría paso por las calles del centro oscense, con espectadores de lujo que mezclaban, como suele pasar en estas fechas, el almuerzo con el vermú y la comida.
Pero Huesca, como cada 9 de agosto, ya olía a albahaca desde el punto de la mañana. Este domingo –porque así lo ha dictaminado el calendario–, arrancaban los siete días en los que los atuendos blancos y verdes son obligatorios y, en esta primera jornada, acompañados del morado característico del vino que vuela entre los más jóvenes. Como ya es tradición, oscenses y foráneos se juntaron en distintos puntos de la ciudad para almorzar y coger fuerzas antes del gran día.
“Son diferentes pero intensas”, decía Enrique, acompañado de sus hijos. Junto a él están Verónica y Mireya, todos ataviados con la camiseta de su peña (Los que faltaban) que suscribían que el día será más tranquilo que hace años, pero ya lo tenían todo perfectamente organizado. “Hoy que es el primer día se almuerza, al chupinazo y por la tarde a la becerrada”, afirmaba Verónica, mientras Mireya sostenía en brazos a su hija, de apenas unos meses: “Nos estrenaremos con la peque en las mañanas peñistas, que nos hace muchísima ilusión”. Mientras, Enrique sentenciaba, a modo de crítica constructiva, que echa en falta “más ambiente y fiesta por el centro”.
Para Jana y Patri, dos jóvenes de Huesca “de toda la vida”, San Lorenzo es mucho más que unas fiestas. “Las empezamos con mucha ilusión, porque son días para reencontrarte con amigos que hace mucho tiempo que no ves”, aseveraban, a la par que lamentaban la ausencia de dos amigas que, “por primera vez”, no pudieron estar. Con todo, la fiesta está clara. “El primer día hay que ir a la plaza de los Fueros, siempre”, señalaba Patri, que elogia a los danzantes y las jotas como dos de sus platos favoritos durante los festejos.
Unos días en los que los foráneos también están en las calles, como Pedro. A sus 20 años, este joven madrileño se ha desplazado a Huesca, como ya habitúa en los últimos tiempos, a casa de un amigo que vive en la capital del Alto Aragón. “Nos quedamos tres o cuatro días, normalmente”, contaba, con un planning mucho más sencillo, ligado a la fiesta nocturna a excepción del chupinazo.
Algo más escéptico se mostraba con las nuevas tendencias Ramón. A sus 78 años, este hombre de La Jacetania, residente en Huesca desde los 14, analizaba como han cambiado las fiestas. “Antes bajábamos con las peñas al chupinazo de blanco y de verde, sin tirarnos vino, que ahora la gente baja asquerosa”, narraba mientras almorzaba junto a familiares y amigos. Una tradición esta última que, rememoraba, también es reciente. “Ahora ya salimos poco, por la tardes por el centro y poco más. Estaremos hasta el día 11 y nos iremos al pueblo”, concluía.
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