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Los evacuados por el incendio de Peñas de Riglos llegan a Jaca: "Ha sido muy de repente, de ver una columna de humo muy pequeña a ver todo el monte ardiendo"

Los afectados por el incendio de Santa María de La Peña relatan la celeridad con la que el fuego avanzó, obligando a desalojos casi inmediatos de sus hogares

José Cirés, vecino de Salinas de Jaca, en Jaca.

José Cirés, vecino de Salinas de Jaca, en Jaca. / EL PERIÓDICO

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Jaca

Joshua es uno de los nueve habitantes de Villalangua que ha tenido que marcharse de su casa este lunes por el incendio de Santa María de La Peña, que ya ha arrasado con más de 1.800 hectáreas. Desde el pabellón Monte Oroel de Jaca en el que han sido realojados los evacuados explica que “el fuego ha sido muy de repente, de ver una columna de humo muy pequeña a, en cuestión de tres horas, ver todo el monte ardiendo”. También han evacuado por prevención a los vecinos de Salinas de Jaca, Ena y Centenero, y en preavoso están Arbués, Bailo y Arastuey.

Él estaba en su casa cuando ha recibido una llamada de Infoar en la que le comunicaban que se había declarado un incendio en La Peña. “Me he asomado por la ventana, he visto humo y hemos ido a avisar a la gente”, indica. Momentos después ha acudido la Guardia Civil para avisar a la población del desalojo. “Hemos ido casa por casa avisando a todo el mundo, asegurándonos de que no quedara nadie”, cuenta. Celebra que el desalojo haya sido “rápido”.

Joshua explica que, además de dar aviso, algunos vecinos han montado un sistema de mangueras “por si acaso hubiera que refrescar la zona”. “No hemos tenido ningún probelma“, aclara. Los agentes de la Guardia Civil, otro vecino y él han sido de los últimos en marcharse del pueblo hacia Jaca. Prevén que pasarán la noche en el polideportivo Monte Oroel y se mantienen a la espera de nuevos avisos y de la evolución del viento.

También lo hace José Cirés, un vecino de Salinas de Jaca al que la evacuación le ha pillado por sorpresa. “Estaba tranquilamente comiendo en mi casa y yo sin enterarme. Ha venido la Policía y ha dicho que teníamos que salir pero ya, con lo puesto y nada más”, relata. Según informa, han pedido a la población que no cerraran las puertas de casa con llave.

Cuenta José que primero se han dirigido hacia Ayerbe, pero al llegar pasado Samper les han indicado que tenían que redirigirse hacia Jaca. “En Samper no sabían qué hacer, y ahí hemos estado una hora y luego hemos venido aquí”, comparte. Sobre las 16.30 horas han llegado al pabellón Monte Oroel.

José, que tiene 85 años, desconoce si pasará la noche en el polideportivo que el ayuntamiento y el Gobierno de Aragón han habilitado para los realojados. “Estamos a lo que nos digan”, afirma, y añade: “Si volvemos a nuestra casa, mejor”. Detalla que, aunque en invierno en Salinas apenas hay una veintena de vecinos, en verano llegan a los 300.

Este no es el primer incendio que asusta a José, que unas noches atrás se asustó por otro fuego, en aquella ocasión en un coche. Las llamas no se acaban y este lunes lloviznean cenizas en Jaca.

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